Luis Felipe Pilco, presidente del Frente de Defensa de Maricultores de Atenas, acosados por Newton y Láinez. (Foto: CLARA ZILERI)
Luis Felipe Pilco, presidente del Frente de Defensa de Maricultores de Atenas, acosados por Newton y Láinez. (Foto: CLARA ZILERI)
Edición 2562: Jueves, 25 de Octubre de 2018

El Muro de los Flamencos

Escribe: Marco Zileri | En plena zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Paracas.

Luis Felipe Pilco, presidente del Frente de Defensa de Maricultores de Atenas, acosados por Newton y Láinez. (Foto: CLARA ZILERI)
Luis Felipe Pilco, presidente del Frente de Defensa de Maricultores de Atenas, acosados por Newton y Láinez. (Foto: CLARA ZILERI)

Ricardo Newton Nieto es un impulsivo emprendedor de bienes raíces que se cree dueño del mundo.
En los últimos meses en comparsa con Dagoberto Láinez ha emprendido el asalto final para tomar control de 11 hectáreas en Paracas.

Bandada de flamencos en el área.
Bandada de flamencos en el área.

Newton Nieto es hijo de Ricardo Newton Vásquez, integrante junto con Enrique Benavides Morales y Moshe Roshild de la banda de traficantes de armas ‘Los Gordos’ vinculada a Vladimiro Montesinos. Dagoberto Láinez es hijo del excongresista de Acción Popular del mismo nombre, presidente de la Cámara de Diputados, en 1983-1984.

Zona del conflicto en la Atenas, Paracas.
Zona del conflicto en la Atenas, Paracas.
Láinez y Newton hijos reclaman como propias más de 2 millones de metros cuadrados en la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional de Paracas que pretenden urbanizar.

Se trata de 11 hectáreas que pertenecían a la Empresa Nacional de Puertos (Enapu) en la zona de Atenas, cerca del Puerto San Martín.

El llamado El Refugio es un terraplén árido y rocoso donde no crece ni el musgo y que termina abruptamente en un acantilado que cae al vacío sobre un desfiladero estrecho de playa cubierto de yuyos, moluscos y canto rodado.

Técnica pesquera Beatriz Cardoza sortea uno de las murallas construidas hasta el acantilado. (Foto: CLARA ZILERI)
Técnica pesquera Beatriz Cardoza sortea uno de las murallas construidas hasta el acantilado. (Foto: CLARA ZILERI)

Pero el terreno que ahora reclaman prepotentemente Newton y Láinez no llega hasta la orilla del mar. Se trata de una franja de desierto de 110 metros de ancho por un kilómetro de largo que finaliza 20 metros antes del acantilado (ver croquis).

Y en el acantilado desde hace 40 años moran una treintena de concesiones de maricultores de conchas de abanico.

Esa gente templada por la brisa del mar y de rostros cincelados por los vientos Paracas son hoy sacudidos por fuerzas huracanadas que pretenden desalojarlos de sus espacios.

En enero los presuntos inversionistas construyeron un primer muro en plena zona de amortiguamiento; en agosto pasado levantaron nuevas barreras de concreto armado hasta el filo del acantilado, excediéndose a su propio terreno.

Ricardo Newton, hijo de traficante de armas e integrante de ‘Los Gordos’ ligado a Vladimiro Montesinos. Der. Patrick Wieland del Senace no se pronuncia.
Ricardo Newton, hijo de traficante de armas e integrante de ‘Los Gordos’ ligado a Vladimiro Montesinos. Der. Patrick Wieland del Senace no se pronuncia.

El amurallamiento de la zona fue realizado con maquinaria pesada y la custodia de 80 matones armados con autorización del alcalde de Paracas, Miguel Ángel Castillo.

Cínicamente han denunciado a los maricultores de alterar el medio ambiente y exigen su evacuación.
En un a amago de conciliación entre las partes, Newton ofreció a los pescadores evacuarlos a otro lugar porque “yo no quiero gente de otro nivel acá”, recuerda aun sorprendida Beatriz Cardoza, 35, técnica pesquera piurana que trabaja para la empresa Acuícola Mulluwasi.

Y los últimos tres meses han sido de terror.

Los maricultores cercados por los muros han sido asaltados violentamente por pandillas de matones con asistencia de la propia Policía de Paracas.   

La franja de 11 hectáreas denominada El Refugio no llega hasta la orilla del mar, de acuerdo con Registros Públicos.
La franja de 11 hectáreas denominada El Refugio no llega hasta la orilla del mar, de acuerdo con Registros Públicos.

La gavilla de asaltantes destruyó varias de las viviendas de material prefabricado de los pescadores con alevosía y nocturnidad.

Y varios individuos instalaron sus propias casamatas  junto a la de los pescadores intentando demostrar a la fuerza que ellos también tienen posesión sobre el litoral.

De acuerdo con los maricultores, los “vigilantes” andan armados.

Cuando cayó el alcalde de Chilca, Richard Ramos, líder de  una banda de tráfico de tierras el año pasado, fueron arrestados algunos de estos “vigilantes”.

“Nosotros reclamamos que se respete nuestra concesión de maricultura no porque queremos tener una casa de playa para tomar una copa de vino frente al mar, sino porque es nuestra fuente de empleo”, sostiene Cardoza.

Los maricultores de conchas de abanico de Paracas exportan a la Unión Europea y siguen estrictos protocolos de sanidad. Semanalmente se monitorean las aguas de mar para descartar la presencia de coliformes, metales pesados, y otros agentes patógenos.

De hecho, el Perú es uno de los únicos 11 países del mundo que exportan a la UE. “Deberíamos sentirnos orgullosos como país” dice Cardoza.

“Durante 40 años hemos convivido en armonía con la Reserva Natural de Paracas”, recuerda la treja piurana.

Pero los intereses inmobiliarios en Paracas son hoy –ante la permisividad o complicidad de las autoridades– tan apetecibles como las conchas a la parmesana.

A fines de agosto pasado fue asesinado el empresario hotelero Pablo Gilardi en la otra vera de la bahía (CARETAS 2555 y 2556), crimen que aún permanece impune.

En Paracas no solo corre el viento, sino bala y mucho dinero.

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