Colibrí cometa ventigris (Taphrolesbia griseiventris) alimentándose con el nectar de una capanilla tecoma.
Colibrí cometa ventigris (Taphrolesbia griseiventris) alimentándose con el nectar de una capanilla tecoma.
Edición 2558: Viernes, 28 de Septiembre de 2018

Colibrí en Peligro

Perú estaría por perder a una especie de ave para siempre debido a un reciente incendio forestal en Cajamarca.

Colibrí cometa ventigris (Taphrolesbia griseiventris) alimentándose con el nectar de una capanilla tecoma.
Colibrí cometa ventigris (Taphrolesbia griseiventris) alimentándose con el nectar de una capanilla tecoma.

Un incendio en el cañón del Sangal, a 12 kilómetros de la ciudad de Cajamarca, arrasó el 80% del hábitat del colibrí llamado “cometa ventigris” (Taphrolesbia griseiventris).

Esta avecita de no más de 17 cm los machos, y 14 cm las hembras, se distingue por tener un plumaje superior verde azulada, el vientre gris y un círculo azulado en el cuello, se encuentra, desde hace unos años, “en estado crítico” según Birdlife International y a dos pasos de considerarse extinta.

Cañón Sangal, atravesado por el río Chonta, a solo 12 kilómetros de la ciudad de Cajamarca.
Cañón Sangal, atravesado por el río Chonta, a solo 12 kilómetros de la ciudad de Cajamarca.

De acuerdo con las últimas cifras registradas, la población de este colibrí no bajaba de 300 ejemplares si se considera que, además de  Cajamarca, están distribuidos en los departamentos de La Libertad y Huánuco. A pesar de esto, los ornitólogos advierten que hace varios años ya no se ven por estos lares. De acuerdo con los científicos locales, actualmente el número de ejemplares del cometa ventigris “no sobrepasa los 50”.

Bromelia incendiada. El colibrí cometa ventigris anida en las raices de estas plantas andinas.
Bromelia incendiada. El colibrí cometa ventigris anida en las raices de estas plantas andinas.
El incendio, al parecer provocado, comenzó el 6 de septiembre y fue un hecho que puede contribuir a que este colibrí desaparezca para siempre del territorio peruano. Durante dos días las llamas avanzaron sin control por el cañón Sangal y, si no fuese por un profesor que llegó de excursión con sus alumnos el sábado, el fuego habría consumido el 100% del hábitat del Taphrolesbia griseiventris.

El profesor dio la voz de alerta y los primeros en llegar fueron un grupo de activistas, acompañados de bomberos voluntarios, “sin el equipo adecuado”. Según ellos, la ayuda del gobierno regional o municipal “recién llegó al cuarto día”.

La quema de arbustos secos es algo que se acostumbra en la región andina. Algunos pobladores consideran que esto ayuda a atraer las lluvias, para otros contribuye a que se mejore los suelos para la siembra. Dos versiones que científicamente no tienen mucho sustento.

Para Ivan Reyna es fundamental que se comience el proceso de recuperación cuanto antes.
Para Ivan Reyna es fundamental que se comience el proceso de recuperación cuanto antes.

Para Ivan Reyna, director del Proyecto Lomas de Asia, este suceso representa “un verdadero desastre ecológico”. Al punto que ha “exterminado nidos, huevos, insectos, lagartijas, caracoles y toda la fauna silvestre; pero también la flora que aporta néctar y semillas para los habitantes de este ecosistema”.

Reyna fue llamado por otras organizaciones como ECOAN, ABC, Green Tours, los Cajachos Birders, para que juntos hagan una evaluación y determinen una serie de acciones a tomar - trabajar con la comunidad de Luichupucro Bajo para recolectar semillas e instalar viveros para recuperar la flora del cañón - con la intención de recuperar el espacio. “Algo que demorará alrededor de cinco años”, dice Reyna. Y advierte además que “si no se toma ni una acción, la naturaleza de este lugar no se recuperaría nunca”. Pero si se logra esta primera etapa, en marzo del 2019 “el plan podría comenzar a dar los primeros frutos y no se habría perdido la batalla”. De lo contrario, esta sería la primera vez que un ave se extinga en el Perú.

El último registro de ejemplares estaba en 300. Los científicos locales no creen que ahora sobrepase los 50.
El último registro de ejemplares estaba en 300. Los científicos locales no creen que ahora sobrepase los 50.

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