Mauricio de Romaña, incansable explorador, mira a la naturaleza con rigor, con realismo y porvenir.
Mauricio de Romaña, incansable explorador, mira a la naturaleza con rigor, con realismo y porvenir.
Edición 2553: Jueves, 23 de Agosto de 2018

El Valor de lo Salvaje

Homenaje a Mauricio de Romaña.

Mauricio de Romaña, incansable explorador, mira a la naturaleza con rigor, con realismo y porvenir.
Mauricio de Romaña, incansable explorador, mira a la naturaleza con rigor, con realismo y porvenir.

A Mauricio de Romaña no se le puede hacer un homenaje de solemnidades ni odas pindáricas. Él huye de la retórica como el alacrán del fuego. Por ello resulta acertado que Buenaventura haya decidido resaltar el legado de De Romaña a través de una impresionante publicación en la que el protagonismo lo tiene la naturaleza indomable de Arequipa, filtrada a través de la visión y la trayectoria de un personaje de esos que no se dan así nomás en la historia.

Publicación auspiciada por Buenaventura.
Publicación auspiciada por Buenaventura.
Arequipa salvaje El legado de Mauricio de Romaña es el título de un libro en formato coffee table, de 213 páginas, con excelentes fotos de Walter Wust y editado por Bee Creative. El índice nos muestra cinco capítulos, cada uno de ellos dedicado a algún territorio arequipeño marcado por la calidad de sus recursos naturales, en un rango altitudinal que va del litoral marino a los 5,000 metros sobre el nivel del mar. Así, se cubren las costas y lomas de Atiquipa y San José, el Colca, el Valle de los Volcanes, Cotahuasi, y el nacimiento del Amazonas en las alturas de Mismi. Se completa la publicación con un capítulo sobre la vida de De Romaña en texto e imágenes, de mano de otro arequipeño erudito, Leo Ugarte.

Leer: Explorando el Valle de los Volcanes

Patricia Gibson y Mauricio  de Romaña: vida y obra, siempre unidos. Se casaron el 19 de agosto de 1966. Tuvieron a Joaquín, Hernán y Mónica.
Patricia Gibson y Mauricio  de Romaña: vida y obra, siempre unidos. Se casaron el 19 de agosto de 1966. Tuvieron a Joaquín, Hernán y Mónica.

De Romaña ha tenido mucho que ver en el conocimiento, la investigación y la puesta en valor para el turismo de algunos de los espacios reseñados, entre los que destaca el Colca, por derecho propio. Pero también el Valle  de los Volcanes, hoy echando fumarolas promisorias. La mano del explorador se aprecia en las incursiones incontables que caminando, a caballo, en rudos vehículos, de Romaña ha realizado en su región, para propiciar antes que nada la protección y conservación de una naturaleza tan rica como poco apreciada por la ignorancia humana.

Bosque de piedras de Mauca, en la localidad de Imata. Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, 1972.
Bosque de piedras de Mauca, en la localidad de Imata. Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, 1972.

La tala de los bosques de queuñua, la contaminación del mar, la indiferencia de las autoridades frente al cambio climático, la construcción de carreteras donde no las debe haber, o la instalación irrespetuosa de torres de alta tensión, son temas que cruzan la tarea y el pensamiento de Mauricio de Romaña. El legado de este personaje nos trae al presente el que los Andes hayan sido cuna de civilización, junto con Egipto, Mesopotamia, China, India y Mesoamérica. Lugares milenarios donde una relación adecuada de la naturaleza y el hombre generó una cultura sofisticada que domesticó especies, creó tecnología, supo trabajar la tierra, levantó magníficas muestras de arquitectura, desarrolló arte, pensamiento y ciencia.

Parafraseando a Carlos Amat y León, autor del prólogo de la mencionada publicación, es posible afirmar que en las entrelíneas de la agreste naturaleza arequipeña se siente la presencia de De Romaña, con todo su rigor y toda su pasión conservacionista.

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