En la costa de Nazca se ubica San Fernando, espacio de confluencia entre la Puna y el litoral, extraordinario destino para viajeros que buscan contacto con la naturaleza pura y dura.
En la costa de Nazca se ubica San Fernando, espacio de confluencia entre la Puna y el litoral, extraordinario destino para viajeros que buscan contacto con la naturaleza pura y dura.
Edición 2549: Jueves, 26 de Julio de 2018

Al Encuentro con la Vida Salvaje

Escribe: Rafo León | Reserva Nacional San Fernando, Nazca. 154,716.36 hectáreas protegidas

En la costa de Nazca se ubica San Fernando, espacio de confluencia entre la Puna y el litoral, extraordinario destino para viajeros que buscan contacto con la naturaleza pura y dura.
En la costa de Nazca se ubica San Fernando, espacio de confluencia entre la Puna y el litoral, extraordinario destino para viajeros que buscan contacto con la naturaleza pura y dura.

En las arenas de la Reserva San Fernando habita una tropilla de unos quince guanacos de manera estable. La presencia de un animal de puna casi al borde del mar se explica porque el camélido andino encuentra en este territorio un alimento preciado, los frutos de las tillandsias y otras especies de flora del desierto. En varios puntos de la ruta aparecen unas oquedades con arena de tono blanquecino. Son los revolcaderos, espacios sobre los que el guanaco se lanza para masajearse con el suelo y así aliviarse de parásitos.

La sombra del cóndor se desplaza sobre los acantilados de la punta San Fernando mientras que en los roqueríos e islotes los  lobos intuyen la presencia del ave  que baja desde el cielo cordillerano para alimentarse de las crías y la placenta de las lobas, sobre todo en los meses de febrero y marzo, cuando se produce la parición. Para los antiguos hombres nazca, el cóndor regresaba a la puna con el buche lleno de agua salada, la que debía ser recuperada y mezclada con el agua dulce del río a fin de realizar una ofrenda al apu Illacata, ubicado en la actual Pampa Galeras; así  se garantizaba un año propicio en lluvias para la agricultura. El encuentro de dos aguas como generador de fertilidad.

Pulpines guardaparques Luis y voluntaria Daniella del SERNANP, un descanso en la dura tarea diaria.
Pulpines guardaparques Luis y voluntaria Daniella del SERNANP, un descanso en la dura tarea diaria.

Hasta el día de hoy esta certeza se mantiene, y cuando por alguna razón ligada a los cambios climáticos el cóndor no se presenta en el litoral, son los propios campesinos quienes bajan para regresar a la sierra con recipientes de barro llenos de agua salada.

El zorro en sus dos variedades, costero y andino, suele aparecer sigilosamente cuando se impone la oscuridad y sus ojos encendidos nos guían hacia los lugares donde encuentran roedores y pequeñas aves que devora en instantes. En el recorrido por la reserva encontramos abundantes madrigueras ganadas al borde de los terraplenes de la trocha.

En puesto de control se exhibe el esqueleto de una ballena jorobada varada por el mar. No se tiene certeza de cuál es la ruta migratoria de este cetáceo. Observa el guardaparques Luis Mirano.
En puesto de control se exhibe el esqueleto de una ballena jorobada varada por el mar. No se tiene certeza de cuál es la ruta migratoria de este cetáceo. Observa el guardaparques Luis Mirano.
El viajero que visita la Reserva Nacional San Fernando de Nazca, siempre premunido de suerte y paciencia, tiene altas probabilidades de encontrar al guanaco, al zorro y al cóndor. Se ha consignado en la época de verano la presencia de una veintena de cóndores a la caza de su alimento. Puede vérsele sobrevolando el litoral o posado en los acantilados de la bahía que se abre para mostrar al centro una isla plana como una cancha de fútbol, espacio de vida para lobos marinos (finos y chuscos) y pingüinos de Humboldt.

Ver: Información útil para viajar a esta zona 

En la ruta desde la Panamericana Sur hacia el Oeste el viajero va dejando atrás al cerro Huaricangana, el más elevado de nuestra costa con sus 1,729 metros de altitud; luego los ecosistemas de tillandsia, de lomas, de dunas, de desierto costero y se aproxima al mar cuyo horizonte se fusiona con el cielo en una masa grisácea de niebla.

Desde el Puesto de Control y Vigilancia San Fernando se aprecia un atardecer que nunca falla, con el mar sin horizonte y los extraños colores del breve momento. Esta es la vivienda de los guardaparques y voluntarios.
Desde el Puesto de Control y Vigilancia San Fernando se aprecia un atardecer que nunca falla, con el mar sin horizonte y los extraños colores del breve momento. Esta es la vivienda de los guardaparques y voluntarios.

El tramo meridional del Pacífico peruano está considerado como la zona más rica del planeta en cuanto a especies ictiológicas, peces, mamíferos, mariscos, algas.  Fenómenos como el zócalo continental, la temperatura de las aguas, la salinidad y sobre todo el afloramiento, determinan la disponibilidad de nutrientes propios del suelo marino, los que al subir –aflorar– a la superficie hacen aparecer el fitoplacton, el alimento de los peces de especies cotizados tanto por la pesca artesanal como por la industrial. El litoral de la reserva no está considerado dentro de las zonas guaneras peruanas, las aves que lo pueblan son el pelícano, el zarcillo, el piquero, la chuita, especies que no corresponden con la producción del fertilizante natural.

Se alimenta con las crías y la placenta de las lobas.
Se alimenta con las crías y la placenta de las lobas.
Dice la historia no escrita de Nazca que la riqueza y variedad de vida de su costa sorprendió a Charles Darwin, quien habría permanecido en estas zonas por un tiempo, investigando, mientras el navío Beagle en el que viajaba acoderó en San Fernando, quizás en las proximidades del punto en el que durante el virreinato se estableció un puerto sin muelle donde era posible ver a los toros empujados desde los barcos para que lleguen nadando hasta la orilla.

Los hombres nazca fueron mejores pescadores que navegantes, en su iconografía abundan las representaciones de actividades de pesca así como de especies que eran consideradas deidades, el pelícano, la orca, la ballena. Estudiosos de la cultura Nazca han determinado que la ballena tenía una importancia única en su cosmovisión, puesto que al ser un animal que se sumerge y luego reaparece, contactaba el kay pacha (mundo intermedio, el nuestro) con el uku pacha (el universo subterráneo, húmedo y oscuro donde habitan los muertos y germina la vida). En ese doble movimiento la ballena era la transmisora de mensajes que indicaban cómo habría de comportarse el ciclo anual de las lluvias y por tanto, la agricultura.

Cuando el viajero visite la reserva y llegue al Puesto de Control y Vigilancia San Fernando descubrirá que en las instalaciones de SERNANP destaca un inmenso esqueleto de ballena jorobada al lado de fragmentos de tosca cerámica preínca, balas de cañón oxidadas y un cóndor disecado.

La recolección pasiva de algas, realizada con  manejo, es una nueva opción económica para los pescadores. Destino: China.
La recolección pasiva de algas, realizada con  manejo, es una nueva opción económica para los pescadores. Destino: China.
En el Perú la confluencia de la vida altoandina con la marina –que explica la presencia aquí del cóndor, el guanaco y el zorro– es una de las razones por las que se categorizaron como Reserva Nacional, 154,716.36 hectáreas entre superficies de tierra y mar el 21 de julio de 2009. San Fernando forma parte de un territorio provincial que contiene testimonios extraordinarios de la cultura Nazca que se desarrolló entre los siglo 1 y 800 d.C., y de San Juan de Marcona que se despliega en un tramo de 23 kilómetros de playas de gran belleza y opciones para deportes de mar. San Fernando se va perfilando hoy como uno de los puntos más atractivos para los viajeros que buscan la observación de la naturaleza en escenarios salvajes, momentos especiales de paz y de introspección, unidos al conocimiento de una arqueología aún poblada de enigmas, como los del centro de peregrinación de Cahuachi, y la experiencia playera, gastronómica y vivencial que San Juan de Marcona ofrece hoy a plato lleno.

Los cruces (tinkuy en quechua) son puntos en los que se genera vida y movimiento. Cóndores, lobos de mar, guanacos, pingüinos de Humboldt, zorros, nutrias marinas. La cordillera y el mar. A la vez, la reserva empalma con Nazca y con Marcona para ofrecer combinaciones de experiencias que los viajeros que las han experimentado ubican entre las más intensas de nuestra costa.

San Fernando continúa con la Reserva San Juan.
San Fernando continúa con la Reserva San Juan.
Son dos los puestos de control y vigilancia (PCV) del SERNANP levantados en la reserva. Uno, el de Huaricangana, está orientado al ingreso por el Norte mientras que el segundo apunta hacia Marcona, al Sur. En estos viven los tres jóvenes guardaparques del SERNANP y los voluntarios. El equipo desempeña diariamente tareas de control de ingresos, monitoreo de especies, información y orientación para el turismo, educación ambiental, patrullaje e investigación; además de cocinar sus propios alimentos y mantener en buen estado la básica infraestructura de los puestos en los que la mesa del comedor es tanto tabla para picar cebollas como escritorio de trabajo y centro de conversaciones nocturnas en las que aparecen los lugares de origen de estos muchachos que son generalmente biólogos o ingenieros ambientales. Luis Mirano viene de Apurímac, Luis Lamadrid de Piura y Carlo Márquez de Iquitos. Actualmente los guardaparques son apoyados por cuatro jóvenes voluntarios. La jefatura de la reserva está en manos de José Ríos, responsable de una gestión considerada ejemplar dentro del sistema de áreas naturales protegidas del Perú.

Punto de encuentro importante es el que se da entre el personal del SERNANP y los pescadores que desde siempre han tirado sus anzuelos y se han sumergido en las aguas heladas buscando peces, mariscos, pulpos; y recientemente han entrado a la extracción pasiva de algas, un producto cotizado sobre todo en China por usos tan diversos como la cosmética y la medicina. Parte esencial de la tarea de protección de los recursos marinos consiste en no cortar las algas de sus raíces para no afectar el ciclo de vida de diversas especies de mariscos, solo se colectan entonces los brazos varados por el mar a las orillas. Los pescadores y colectores de algas son los actores más involucrados en la protección y conservación de la reserva. No solamente porque de estas depende la subsistencia de la biomasa sino también porque ellos se están convirtiendo en privilegiados informantes para los turistas que vienen curiosos por conocer las técnicas de pesca, participar de ellas y descubrir la potente actividad del recojo de sargazos.

Una tropilla de quince guanacos se alimenta en la reserva, se los ve en pareja o en grupo.
Una tropilla de quince guanacos se alimenta en la reserva, se los ve en pareja o en grupo.

La Reserva Nacional San Fernando se abre ante los viajeros como un espacio que combina el contacto con un ambiente salvaje e indomable con las vivencias de guarparques y pescadores, fuentes de información y conocimiento de primera mano, de valor incalculable y prolongada presencia en la memoria. 

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