Edición 2482: Jueves, 6 de Abril de 2017

Lluvias Centenarias

‘Niño Costero’ del 2017 guarda similitudes con fenómeno de 1925. Fue seguido por un Niño devastador al año siguiente.

A la opulenta celebración le siguió un repentino aguacero. Era el verano de 1925.El presidente Augusto B. Leguía enfrentó inusuales lluvias e inundaciones en la costa norte y central.  Solo unos meses después del centenario de la Batalla de Ayacucho.

Entre enero y abril se registró un incremento en la temperatura del mar. Según el ingeniero Arturo Rocha Felices, en el puerto de Chicama la temperatura subió de 19° a 26°. Y en el Callao se disparó 10° por encima de su valor normal.   Durante el ‘Niño Costero’ actual  la temperatura llegó hasta los 29°, cuando debería ser de 22°.

Plaza de Villa Eten, Lambayeque, convertida en laguna.
Plaza de Villa Eten, Lambayeque, convertida en laguna.

Según datos recabados en Zorritos por el ingeniero alemán George Petersen, uno de los pocos que  realizó observaciones meteorológicas  en la época, una noche registró 375 mm de lluvia. Este 2017 la NASA publicó un reporte informando que las lluvias en el Perú alcanzaron picos de 137 mm por hora.
Villa Eten, en Lambayeque, fue una de las localidades más afectadas. La Plaza de Armas se  inundó.El puente del ferrocarril que conectaba con Monsefú quedó destruido y numerosas viviendas se desplomaron en las calles 28 de Julio y Mansiche.

‘Meganiño’ del 25 fue local. Rocha lo llama así por cambio violento en el clima.
‘Meganiño’ del 25 fue local. Rocha lo llama así por cambio violento en el clima.

“Las últimas crecientes del Rímac han sido causa para que la ciudad sufra trastornos de tal magnitud, que semejantes no se registran desde hace muchos años. Día hubo de la semana que pasó, en que no era posible beber agua porque venía muy sucia”, informó la revista Variedades en su edición el 25 de marzo. Las similitudes con el desastre de hoy saltan a la vista.

Aunque las consecuencias fueron parecidas, Rocha sostiene que las lluvias de 1925 no fueron originadas por El Niño. El Índice de Oscilación Sur, indicador aplicado por la NOAA para estimar si se produce un Niño, debe ser negativo para que aumente la probabilidad de que ocurra. En aquella oportunidad fue positivo. Se trató de un fenómeno local como el ‘Niño Costero’ del 2017. Lo que llama la atención es que  tras esa alteración climática llegó un Niño que afectó la costa peruana entre julio de 1925 y agosto de 1926.

Leguía, mojado por chubasco del 25.
Leguía, mojado por chubasco del 25.
¿Podría ocurrir un Niño de grandes proporciones luego de un ‘Niño Costero’ como sucedió hace 92 años? El planeta es un hervidero. Según la NASA, febrero fue el segundo mes más caliente en 137 años. Y según el último reporte de la NOAA divulgado en marzo las posibilidades de que ocurra un Niño en el 2018 aumentarán en la segunda mitad del 2017 entre un 50% y 55%.

Solo  la presencia de una gran masa de agua caliente en el Pacífico y el debilitamiento de los vientos alisios podrían desencadenar un fenómeno de El Niño, según el investigador norteamericano Aaron

Levine. El problema radica en que es difícil de prever el comportamiento de los vientos con tantos meses de anticipación. Pero no debería ser excusa para dejar de prevenir. La naturaleza no debería superar a la ingeniería.

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