Edición 2512: Jueves, 2 de Noviembre de 2017

¿Rectificación? ¡Ratificación!

Escribe: Gustavo Gorriti | “El informe del fiscal José Domingo Pérez ratifica plenamente lo que escribí, con un grado mayor de detalle y con la precisión de pruebas objetivas y verificables. La verdad no se rectifica. Se ratifica”.

Dos semanas atrás, en CARETAS 2510 del 19 de octubre, publiqué “Las pruebas del fiscal”, sobre los extraños incidentes y tempranos obstáculos que el fiscal José Domingo Pérez ha debido enfrentar luego de que se le encargó la investigación de, entre otras cosas, “…si Odebrecht donó o no dinero para la campaña presidencial de Keiko Fujimori en 2011”.

Ahí reseñé los intentos del encargado de cooperación internacional de la Fiscalía de la Nación, Alonso Peña Cabrera, para limitar la investigación de Pérez Gómez.

Escribí que, en una primera ocasión, Peña Cabrera llamó a Pérez Gómez a su oficina y, en presencia de algunos funcionarios de su despacho, le indicó que en Brasil solo “podría preguntar sobre Keiko pero no sobre ‘AG’”. Poco después, Peña Cabrera reiteró la indicación. Pérez Gómez la rechazó e informó a su superior directo, el fiscal coordinador de las fiscalías de lavado de activos, Rafael Vela.

El 25 de este mes, Peña Cabrera remitió una Carta Notarial a Caretas en la que intenta refutar lo que informé. Peña Cabrera dice que “niego tajantemente lo que se dice con respecto a mi persona […] es falso en toda su extensión”.

Peña Cabrera dice que ni él ni su unidad tienen “participación alguna en la labor investigativa” de los fiscales y que tampoco “analiza los indicios, pruebas y/o evidencias, aportadas a la investigación, como resultado de los pedidos de cooperación internacional gestionados por esta Oficina”. Acepta que “dichas funciones son propias del fiscal investigador a cargo del caso”.

Finalmente menciona una sentencia del TC, según la cual, “para que sea procedente un pedido de rectificación debe tratarse de informaciones cuyo carácter material permita determinar que no son veraces”.

Poco antes, según he podido averiguar, Peña Cabrera le había exigido también a José Domingo Pérez “explicaciones” sobre mi nota, debido a “la incertidumbre generada por una afirmación carente de toda veracidad”.

La respuesta de Pérez Gómez no fue precisamente lo que Peña Cabrera esperaba, según fuentes familiarizadas con el pensamiento de la Fiscalía Suprema de Control Interno de la Fiscalía de la Nación. Adjunto a un oficio dirigido a Víctor Raúl Rodríguez, fiscal supremo a cargo de Control Interno, Pérez Gómez remitió un “Informe sobre las presuntas infracciones sujetas a sanción disciplinaria” de Peña Cabrera.

Copias del mismo informe fueron entregadas al fiscal de la Nación, Pablo Sánchez; al fiscal coordinador de las fiscalías de lavado de activos, Rafael Vela; y al mismo Peña Cabrera.
El informe, de 9 páginas, es demoledor.

Ahí, Pérez Gómez refiere en detalle sus entrevistas con Peña Cabrera. La primera, según el fiscal, se produjo el 6 de septiembre pasado “en el primer ambiente” de las oficinas de Peña Cabrera. Este le pidió primero saber “qué preguntas se iban a formular” y después de escuchar la respuesta de que eran sobre “todas las anotaciones del celular de Marcelo Odebrecht que se refieran al Perú”, Peña Cabrera “señaló que no debía preguntarse sobre ‘AG’”. Ahí, Pérez Gómez “le señaló su disconformidad a esa interferencia en la labor”. En reacción a ello, “el señor Peña Cabrera Freyre verbalmente dispuso a su personal que las anotaciones del celular de Marcelo Odebrecht sean remitidas a las Fiscalías Anticorrupción del doctor Hamilton Castro”.

Pérez Gómez informó de inmediato a su superior, Rafael Vela, “quien manifestó el absoluto respaldo al fiscal informante”.

Pero Peña Cabrera actuó públicamente también. Como señala el informe de Pérez Gómez, el Twitter del Ministerio Público informó el 11 de septiembre que “la Unidad de Cooperación Judicial Internacional remitió a Fiscalías Anticorrupción anotaciones halladas en celular de Marcelo Odebrecht […] a pesar que el fiscal informante ya las estaba investigando”.

Contrasten eso con la afirmación de Peña Cabrera que no se mete “en la labor investigativa” de los fiscales.

La segunda entrevista de Pérez Gómez con Peña Cabrera se produjo, de acuerdo con el informe de aquel, el 19 de septiembre. Pérez Gómez ya había redactado el cuestionario de preguntas para Odebrecht y lo había enviado a la Unidad de Cooperación Internacional para que fuera traducido al portugués.

En la entrevista “el señor Alonso Raúl Peña Cabrera Freyre señaló que no se debió preguntar sobre ‘AG’”. Pérez Gómez protestó de nuevo por la “interferencia en la labor y solicitó que se le entregara la traducción al portugués” del cuestionario, presumiblemente para ver si le habían eliminado preguntas o no. Luego de varios días de dilación, Peña Cabrera envió el cuestionario traducido.

Entonces: En su informe el fiscal Pérez Gómez afirma que Alonso Peña Cabrera le indicó no una sino dos veces que no debía preguntar sobre “AG” a Marcelo Odebrecht en Curitiba. Peña Cabrera lo niega, pero Pérez Gómez muestra cómo, cuatro días después de la primera entrevista, la oficina de Peña Cabrera anunció por el Twitter institucional que había enviado las anotaciones de Odebrecht a la Fiscalía anticorrupción de Hamilton Castro (Pérez Gómez está destacado en Lavado de Activos). Con eso, Peña Cabrera tomó claramente acción en contra de Pérez Gómez al intentar dividir la investigación.  

El informe del fiscal José Domingo Pérez ratifica plenamente lo que escribí, con un grado mayor de detalle y con la precisión de pruebas objetivas y verificables.

La verdad no se rectifica. Se ratifica y se prueba. Y eso es lo que ha pasado con este caso.
Pude haber refutado la falsa rectificación de Peña Cabrera en forma más sumaria, pero me pareció necesario describir con prolijidad el informe del fiscal José Domingo Pérez, porque debe entenderse cuánto está en juego en la parte crucial del caso Lava Jato, y cómo se intenta sabotear el progreso de la investigación desde todos los lados: los ataques, no por necios menos insistentes, de los fujimoristas al fiscal; y los que provienen del Apra o de grupos cercanos, tanto fuera de la Fiscalía como dentro de ella.

Cuando José Domingo Pérez viaje a Curitiba irá con la certeza de que a pocos fiscales se ha intentado neutralizar tanto antes de hacer siquiera la primera pregunta a Marcelo Odebrecht. Ya Peña Cabrera declaró en Correo que Odebrecht podría guardar silencio. Puede ser. Pero también puede ser que hable con mayor claridad de la que tuvo el 15 de mayo pasado y que los fiscales que estuvieron entonces presentes, Peña uno de ellos, se encargaron de oscurecer.

Manuel Aguirre Roca

Hace pocos días participé en la presentación –en la universidad San Martín de Porres– de un libro que reúne la obra periodística de Manuel Aguirre Roca, que empezó y terminó en la lucha contra dos dictaduras, de Odría y Fujimori. Cité uno de sus artículos en el que “este magistrado y ciudadano admirable, que hizo de su vida un ejercicio de tolerancia en la confrontación gentil de ideas” mostró “la energía, la fuerza, la decisión inalterable de los ciudadanos de una Democracia cuando llega la hora de defenderla y de enfrentar a sus enemigos”.

En octubre del dos mil, Aguirre Roca publicó el artículo “¿Reconciliación, perdón o sanción?” en el que dijo: “En la reconciliación debe haber, para comenzar, equiparidad de situaciones […] Yo no me puedo ‘reconciliar’ con quienes me maltratan, y a quienes yo no les he hecho mal alguno […] La Patria no puede salpicarse en el fango de la santurronería complaciente y desmoralizadora. […] Se necesita Justicia y no abrazos retóricos, interesados y, para colmo de colmos, hipócritas, antipatrióticos y corruptos”. ¿No suena actual?

En esa batalla final, a cuatro años de su muerte, Aguirre Roca demostró el temple y la claridad de pensamiento que marcó “uno de los puntos más altos de la virtud republicana, aquella que nuestra Patria tanto ha necesitado y tan pocos han tenido”.

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