Edición 2459: Miércoles, 19 de Octubre de 2016

Hoy Borroso, Mañana Claro

Si la investigación Lava Jato logra culminar exitosamente su misión, será estudiada como una revolución que cambió radicalmente a la nación-continente; no a través de rebeldes que toman por asalto las sedes del poder, sino mediante jueces, fiscales y policías empeñados en perseguir la gran corrupción.

Casi toda revolución quiebra las leyes del orden que derroca. La revolución de Lava Jato, en cambio, afirma las leyes para quebrar las trampas y derroca a quienes usaron estas para lucrar y dominar.
Por lo pronto, el caso Lava Jato ya ha trascendido las fronteras de Brasil, por la misma ruta que abrieron las empresas corsarias cuyos encarcelados presidentes negocian hoy sus confesiones.
Dentro del esquema latinoamericano de la corrupción de, sobre todo, las grandes empresas constructoras brasileñas, el de Perú fue uno de los casos más importantes.

¿Qué se ha sacado en claro hasta ahora? Más de lo que parece. Lejos aún de lo suficiente y también de lo necesario, pero con indicios que son los suficientemente elocuentes como para que ya pueda esbozarse el contorno de lo que serán las pruebas.

Resumamos por las cabezas: ¿qué indicios apuntan hacia los expresidentes Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala; o hacia un entorno muy cercano a ellos? Aquí les doy un resumen apretado de algunos hechos y huellas que resaltan.

Alejandro Toledo.- Una palabra: Ecoteva. Al tratar de explicar de dónde provino el dinero de Ecoteva que utilizó (US$ 3 millones 700 mil para la casa de Casuarinas; US$ 882 mil para una oficina en Surco; además de dinero para gastos con la tarjeta de crédito y pago de hipotecas de otras dos casas), Toledo dio más versiones que las de Rashomón. De todas ellas, la que quedó al final fue la que sostuvo formal y enfáticamente Josef Maiman: el dinero era suyo, destinado a inversiones inmobiliarias con la ayuda de Toledo/Karp/ Fernenbug. Es decir, alrededor de cinco millones de dólares.

Un caso anterior al de Lava Jato, el “Castillo de Arena”, que investigó en profundidad a la constructora Camargo Correa, permitió a la Policía Federal brasileña incautar documentos con información muy relevante.

Junto al cálculo de pagos con sobrecosto que Camargo Correa iba a recibir por un tramo de la Interoceánica Sur, figura un monto destinado a “capiles” o soborno. La persona que, de acuerdo con los papeles, coordinó el pago de dicho “capiles” fue Marcos de Moura Vanderlei, entonces alto funcionario de Camargo Correa en el Perú.

Hay una coima mayor, de US$ 5 millones 411 mil 207 para una persona a quien solo se llama como “general”.

Otra, más modesta, a J.R., por US$ 901 mil 868.

Otros documentos escritos a mano sobre parte de esas transferencias, dicen: “Toledo, Max Vanderlei, J.R.”.

Hace pocos días, un reportaje de Carlos Hidalgo, en Cuarto Poder, reportó los avances de la investigación que lleva la 1ra Fiscalía Supraprovincial Especializada en delitos de corrupción de funcionarios.

Existía información de que parte de la coima se había depositado en la cuenta de una compañía, Trailbridge Ltd., en el Citibank de Londres. La fiscalía solicitó ayuda judicial al Reino Unido y la obtuvo.
La cuenta perteneció a Josef y Michelle Maiman (ya ha sido cerrada). Fue el punto de llegada de parte del dinero pagado como coimas por Camargo Correa, por decisiones favorables del gobierno de Toledo.

Lo concreto hasta ahora es que Maiman recibió dinero de Camargo Correa, por sobornos, y que luego depositó dinero en Ecoteva, que fue usado por Toledo y Karp en una cantidad parecida a la que habría pagado Moura Vanderlei al ‘general’ en el momento de la cutra.

El caso ‘Castillo de Arena’ fue, desgraciadamente, declarado nulo en Brasil por razones formales muy discutibles, (quizá el último triunfo de los corruptos en Brasil antes del inicio de Lava Jato) pero eso no le quita utilidad a la información en el Perú. Aquí, una investigación fiscal razonablemente llevada debiera estar en condiciones de aclarar en poco tiempo los puntos pendientes.

Alan García.- El mismo esquema de “capiles” fue mantenido por Camargo Correa durante la primera parte del gobierno de Alan García. De acuerdo con una investigación que hizo BRIO, en Brasil, “solo entre julio y diciembre de 2007, (…) Camargo Corrêa pagó un millón 50 mil dólares a individuos corruptos dentro de la presidencia de Alan García”.

Pero la investigación más avanzada sobre el pago de coimas por decisiones específicas durante el gobierno de García concierne a Lava Jato y fue desarrollada por IDL-Reporteros.

IDL-R
estableció que dos compañías vinculadas con Odebrecht y probadamente relacionadas con el movimiento internacional de dinero para el pago de coimas, habían depositado dinero en 2007 en la cuenta de una empresa peruana llamada Constructora Área SAC. A la par, el consorcio IIRSA Norte, controlado por Odebrecht, hizo depósitos mucho mayores. La propia compañía Odebrecht había hecho también pagos a esa compañía.

Constructora Área recibió durante 2007, 11 millones 733 mil 332 dólares de las compañías vinculadas con Odebrecht. De ese dinero,10 millones 926 mil 184 dólares fue aportado por IIRSA Norte. Ese fue el año de la construcción de IIRSA Norte que tuvo un sobrecosto de 98% respecto de lo contratado, aceptado sin problemas por el gobierno de Alan García.

Constructora Área SAC, controlada por Gonzalo Monteverde y María Isabel Carmona, le dio varias vueltas al dinero entre sus compañías, pero terminó reenviando la mayoría al extranjero. De esas sumas una parte se movió con una reserva fuera de lo común. 6 millones 948 mil 513 dólares fueron girados a una compañía panameña creada por Mossack Fonseca: Balmer Holding Assets Ltd., y depositados en la cuenta que esta compañía abrió en un banco brasileño “de segundo piso”, el Trend Bank, con cuenta abierta en el First Caribbean International Bank, de Barbados.

¿Quién era el beneficiario final de Balmer? Acciones al portador. ¿A quién se dirigía la correspondencia? Mossack Fonseca recibió y cumplió las órdenes del misterioso dueño de destruir la documentación, algo muy poco frecuente en la operación del ahora notorio bufete de abogados.

En el Perú, tanto el presidente de la comisión Pari como la Unidad de Inteligencia Financiera concluyeron que las “sucesivas transferencias de dinero” intentaban ocultar el origen y destino final del dinero, “que estaría asociado al pago de coimas a cambio de las prebendas obtenidas por empresas brasileñas con contratos y adendas lesivos al Estado peruano”.

El análisis más básico de ese esquema indica que la identidad del dueño de la cuenta de Balmer es de gran importancia, pues fue el principal beneficiario de ese grupo de coimas. Con la correspondencia destruida, podría no ser fácil averiguarlo.

Es verdad, pero hay una cosa clara: Odebrecht sí sabía a quién pagaba.
Ollanta Humala.- Saldrán, muy probablemente, cosas nuevas, pero lo más serio que, en mi opinión, Ollanta Humala enfrenta a estas alturas es:

–A comienzos de este año, la Policía Federal de Brasil judicializó documentos de Marcelo Odebrecht que listaban 3 millones de dólares en gastos, atribuidos al “Programa OH”. La hipótesis de la Policía Federal fue que se refería a Ollanta Humala. Este lo negó en forma tajante, pero la PF no se retractó.

–Una nota reciente en Expreso reseña la confesión de un colaborador eficaz, el TR-01-302FPCECF-201, que describe en detalle la presunta ayuda que habría dado Nadine Heredia a Odebrecht para asegurar la adjudicación del gasoducto sur.

El colaborador, que declara haber estado presente en muchas de las reuniones, describe una estrecha colaboración de Jorge Barata, de Odebrecht, con técnicos del Estado y la propia Heredia, quien, según el informante, habría hecho lo necesario para que Odebrecht gane y, por supuesto, cobre más. (Gustavo Gorriti)