Un número creciente de congresistas demócratas reclaman el juicio político o impeachment contra Trump.
Un número creciente de congresistas demócratas reclaman el juicio político o impeachment contra Trump.
Edición 2593: Jueves, 6 de Junio de 2019

La Salud Mental de Trump

Escribe: Luis F. Jiménez | Patología política. Guerra Comercial en varios frentes, insultos a granel y medidas que se pueden volver en su contra.

Un número creciente de congresistas demócratas reclaman el juicio político o impeachment contra Trump.
Un número creciente de congresistas demócratas reclaman el juicio político o impeachment contra Trump.

A medida que se acercan las elecciones presidenciales de 2020, Donald Trump parece empecinado en conceder la razón a los numerosos especialistas que consideran que adolece de serias enfermedades mentales que lo convierten en un verdadero peligro (Bob Woodward “Fear”, M. Wolf “Fire and Fury”).

No solo son sus actitudes, reñidas con el respeto y la prudencia que deben caracterizar a quien ejerce el mayor poderío militar y económico en el mundo, sino las medidas que adopta y que buscan someter a quienes él considera que están abusando de Estados Unidos; esas medidas, sin embargo, pueden volverse en su contra.

Dos ejemplos son la guerra comercial que contra China y con la que amenaza ahora a México. Respecto a aquella, existen serios estudios que consideran que China ha venido forzando las normas del comercio internacional y de la propiedad intelectual en su beneficio pero Trump, en lugar de recurrir al marco de la Organización Mundial de Comercio y de unirse con los aliados que tengan similares reclamos, emprende una guerra de tarifas que amenaza con hundir a todo el mundo en la recesión, incluyendo a Estados Unidos.

Trump ha ampliado la guerra comercial al ámbito de la electrónica con las medidas contra la empresa Huawei de gravísimas consecuencias en el futuro de la electrónica y de la inteligencia artificial.

Con respecto a México, el argumento es grotesco: le exige que impida el paso de los migrantes que se dirigen a su frontera sur. El presidente mexicano propone un diálogo y la respuesta de Trump es que “ya ha habido demasiado diálogo; hoy se imponen las acciones”. La amenaza comienza con tarifas a los bienes importados desde México del 5% en el mes de junio, la cual se incrementará en un 5% mensual  hasta llegar al 25% en octubre.

Los mayores perjudicados por el encarecimiento de los productos que se derivará de las nuevas tarifas serán los consumidores estadounidenses. Todo el mundo lo sabe, excepto Trump que sostiene, contra toda evidencia, que las tarifas serán pagadas por China o México. En el caso de México provocará una aguda recesión con el consiguiente desempleo. No es difícil adivinar a dónde se dirigirán los desempleados mexicanos: ¡a Estados Unidos! Los migrantes que hoy son decenas de miles se convertirán, por obra y gracia de Trump, en cientos de miles.

Los mexicanos, empezando por el presidente AMLO, hablan con cordura de la necesidad de enfocar integralmente la situación económica y social del Triángulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) y están desarrollando un proyecto con la CEPAL-NNUU para crear las condiciones para que nadie deba abandonar su país por temor a la violencia y a la pobreza. A los oídos de Trump esto debe sonar a chino-mandarín.

Pero no solo a chinos y latinos afecta Trump con sus barrabasadas. Como ya se acercan las elecciones presidenciales estadounidenses, nada mejor que comenzar la campaña con una visita de Estado a Gran Bretaña y llenar los medios con fotos con la Reina Isabel II y la realeza. ¿Cómo eligió iniciar el viaje? Insultando a la duquesa de Sussex, Meghan Markle, esposa del príncipe Enrique (Harry), la cual, original de Estados Unidos, había disentido con Trump durante la campaña electoral pasada y declaró que si ganara la reelección, adoptaría la nacionalidad canadiense. Trump la calificó de “nasty” (horrible, desagradable) para deleite de la prensa.

También la emprendió contra el alcalde de Londres, Sadiq Khan, a quien calificó de “incompetente” y “un completo perdedor”, pues lo había calificado de “racista” y como “un fascista del siglo XX”. Como si esto fuera poco, Trump rompió todo protocolo para arrojarse de lleno en la sucesión de Theresa May y abogó por Boris Johnson para sucederla. Johnson es un partidario de un Brexit duro, apoyado por Trump y ha sido convocado por la justicia por haber mentido durante la campaña del Brexit. Tal para cual.

Se calcula que la manifestación convocada para rechazar su visita será multitudinaria.