Pescó una docena de merlines negros y corvinas plateadas en Cabo Blanco. Derecha, el Miss Texas fue restaurado el 2013.
Pescó una docena de merlines negros y corvinas plateadas en Cabo Blanco. Derecha, el Miss Texas fue restaurado el 2013.
Edición 2590: Jueves, 16 de Mayo de 2019

Hemingway Revisitado

Escribe: Joel Jurado T. | Libro compila cuatro crónicas caletas sobre el escritor en el Perú y el resto del mundo.

Pescó una docena de merlines negros y corvinas plateadas en Cabo Blanco. Derecha, el Miss Texas fue restaurado el 2013.
Pescó una docena de merlines negros y corvinas plateadas en Cabo Blanco. Derecha, el Miss Texas fue restaurado el 2013.

Lo que hago a través de las cuatro crónicas es humanizarlo un poco”, indica Omar Zevallos. El periodista es autor del libro Hemingway Desconocido. Cuatro crónicas secretas sobre el escritor en el Perú y el mundo (Debate, 2019). En él relata historias poco conocidas acerca del escritor norteamericano. Entre ellas, destaca el romance que tuvo Hemingway con una prostituta cubana por diez años. “No fue una prostituta cualquiera, fue una mujer cultivada, empleada de una mansión cubana antes de la revolución”, indica Zevallos. Era una relación tormentosa, pero había amor. El escritor lo demostró pagando el departamento de ella. Y también su funeral.                                                       

Quizás el episodio de más interés fue la llegada del autor al Perú en 1956. Vino para pescar a un pez que sirviese para la adaptación cinematográfica de El viejo y el mar (1952). “Hemingway se negaba a que hicieran un merlín de plástico para simular la pesca, él quería escenas reales y por eso es que viene a Perú a pescar”, dice Zevallos. Aterrizó en al aeropuerto militar de El Pato en Talara, en el vuelo del Panagra 702, a las 6:45 a.m. del 17 de abril. Tres periodistas de distintos medios se encargaron de entrevistarlo: Manuel Jesús Orbegozo (La Crónica), Jorge Donayre Belaunde (La Prensa) y Mario Saavedra-Pinón (El Comercio). Este último relata detalles de la visita de 36 días del escritor en el libro Hemingway en el Perú (2005), en el que lo describe como un hombre alto y de contextura fornida.

Entre los testigos peruanos están el barman Pablo Córdova y el magnate Enrique Pardo Heeren, presidente del Fishing Club de Cabo Blanco. Saavedra recuerda que Hemingway se refirió a la muerte como “una puta más con la que no quiero acostarme”. Los rumores sugieren una cojera y desayunos con huevo duro, tostadas y café, así como maratónicas sesiones sexuales del escritor con su esposa, Mary Welsh, quien llegó a anotar la receta del lomo saltado. Lo que sí pudo comprobarse fue que el Nobel mantuvo correspondencia con la actriz Marlene Dietrich. Zevallos tuvo acceso a la correspondencia en el Museo John F. Kennedy. Una de las cartas fue enviada el 21 de mayo de 1956 desde Cabo Blanco, un día antes de su partida. El romance nunca se concretó; fue un amor platónico.  

El libro muestra al “padre del periodismo moderno”, como apunta Omar Zevallos. La presentación se realizará en julio en la Feria del Libro. Una excusa para leer a una leyenda.