Provocaciones de Maduro no han hecho que Guaidó desista de la llamada toma de Caracas.
Provocaciones de Maduro no han hecho que Guaidó desista de la llamada toma de Caracas.
Edición 2583: Jueves, 28 de Marzo de 2019

Al borde del Abismo

Escribe: Luis F. Jiménez | Semana en Venezuela empezó con nuevo apagón, pero comunidad internacional busca luces.

Provocaciones de Maduro no han hecho que Guaidó desista de la llamada toma de Caracas.
Provocaciones de Maduro no han hecho que Guaidó desista de la llamada toma de Caracas.

La vertiginosa sucesión de noticias desde  Venezuela llevan a pensar que estamos cerca de un desenlace que nadie puede vaticinar en qué consistirá. Tanto el gobierno de Nicolás Maduro como la oposición de Juan Guaidó profundizan la confrontación buscando un desenlace que no llega.

MADURO SE ENDURECE
El arresto nocturno y sin orden judicial de Roberto Marrero, jefe de gabinete de Juan Guaidó,  lanzó a sonar las alarmas.  Maduro y el fiscal general afirmaron que obedecía a que dirigía un grupo encargado de realizar actos terroristas con sicarios colombianos y centroamericanos. Quienes conocen a Marrero niegan enfáticamente que pudiese estar involucrado en actos de esa naturaleza. El 24 de marzo, Maduro afirmó que Juan Guaidó dirigía una conspiración para asesinarlo.

El endurecimiento del régimen no ha disuadido a Guaidó de continuar con su Plan Libertad y anunció que continuará con sus visitas al interior de Venezuela, organizando la marcha que ha llamado la toma de Caracas.

La comunidad internacional reaccionó con enfáticos comunicados de prensa sobre Marrero; Estados Unidos aplicó nuevas sanciones financieras a bancos del Estado venezolano. Todos consideraron que el objetivo final de estas medidas era Juan Guaidó. Maduró ya lo reveló.

Su esposa, Fabiana Rosales, pasó el fin de semana por Lima y visitó al canciller Néstor Popolizio.
Su esposa, Fabiana Rosales, pasó el fin de semana por Lima y visitó al canciller Néstor Popolizio.

ALMAGRO Y LA RESPONSABILIDAD DE PROTEGER
El secretario general de la OEA, Luis Almagro, planteó una pregunta tan pertinente como dramática a la comunidad internacional: “¿Qué haremos cuando detengan a Guaidó? ¿Otro comunicado de prensa?”

Dos días atrás, Almagro había presentado, con la jurista Támara Suju del Instituto Casla, el perturbador vídeo de un desertor del Ejército Bolivariano en el que había registrado la tortura infligida en la dirección de contrainteligencia militar a detenidos militares. La organización Casla presentó casos específicos a la Corte Penal Internacional.

El trasfondo de la pregunta de Almagro se refiere a la intervención humanitaria que la comunidad internacional puede realizar al amparo de la “Responsabilidad de Proteger” que tienen los Estados respecto a su población. Cuando esta responsabilidad no es satisfecha -como sería el caso de Venezuela hoy- el derecho internacional permite esa intervención, incluyendo la fuerza militar. Esta facultad se origina en la necesidad de los Estados de reaccionar ante casos tan graves como el genocidio. En 2005, la ONU formalizó este recurso.

La base jurídica existe para lanzar una intervención humanitaria a Venezuela (donde se informa que el carnet de la patria es exigido no solo para proporcionar alimentos, sino ahora para recibir el agua que reparten los camiones del gobierno); el hambre, la enfermedad y ahora la sed son utilizados con fines políticos. Cabe preguntarse, sin embargo, si esta base moral y legal es suficiente.

El problema político eterno es el “cómo”. ¿Cómo se interviene militarmente en Venezuela para abrir la ayuda humanitaria? ¿Invocaremos el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) por considerar que Venezuela es un peligro para la seguridad de los países del hemisferio? ¿Está dispuesto Estados Unidos a destinar un numeroso contingente de tropas para estabilizar la sociedad venezolana durante un largo periodo? ¿La intervención tendrá capacidad para enfrentar, simultáneamente, a una importante Fuerza Armada Bolivariana, a los colectivos que son paramilitares armados, a los reservistas, a los remanentes de las FARC y del ELN en suelo venezolano, a los “señores de la guerra” en materia de narcotráfico, de crimen organizado, de mineros informales del oro y las otras formas de ejercicio de violencia que a hoy existen en una sociedad profundamente traumatizada? ¿Qué pasará con las fracciones de las Fuerzas Armadas si se dividen? Como hemos señalado antes, Venezuela no es Panamá o Granada.

Arsenal ruso
Arsenal ruso
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No hay que olvidar que la responsabilidad de proteger también fue invocada en Libia y los resultados no han sido alentadores.

LOS ESFUERZOS DIPLOMÁTICOS
España ha encabezado maniobras de equilibrismo diplomático insistiendo en adoptar medidas con la Unión Europea y el Mecanismo de Montevideo para obtener el acuerdo de las Naciones Unidas y asistir en la distribución de ayuda humanitaria. Los países del llamado Grupo de contacto de la UE (Francia, España, Alemania, Bélgica, Países Bajos, Italia, Portugal, Reino Unido y Suecia ) se reunirán en Quito el jueves 29 con México, Uruguay y Costa Rica, bajo la presidencia de Federica Mogherini de la UE para examinar este sensible asunto. Este objetivo sería apoyado por el gobierno de Maduro, a pesar que la UE ha reconocido a Guaidó como presidente encargado. El objetivo de estas maniobras, según se dijo, es evitar un “baño de sangre” en Venezuela.

BACHELET SE PRONUNCIA, POR FIN

La comunidad de derechos humanos recibió con satisfacción el esperado pronunciamiento de la expresidente de Chile Michelle Bachelet, alta comisionada de derechos humanos de la ONU. Había demorado en referirse a la situación de Venezuela y algunos adjudicaban esa demora a su filiación socialista emparentada al chavismo. Otros remarcaban su vocación por los derechos humanos. Fue detenida y torturada por la dictadura de Pinochet y su padre, un general de la Fuerza Aérea, murió en prisión durante esa dictadura.

Bachelet se  pronunció ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y su condena a las violaciones a los derechos humanos por el régimen de Maduro no dejó dudas. Lo que sí se pone en duda es su posible visita a Venezuela después de su pronunciamiento.

¿CABOS SUELTOS?

Mientras tanto, dos aviones rusos trayendo 99 soldados y material militar aterrizaron en Caracas; se explicó que eran parte de las actividades previstas en acuerdos militares entre los dos países.

El 19 de marzo, por su parte, llego a Caracas José Luis Rodríguez Zapatero para reunirse con Maduro y abandonar el país al día siguiente. Viajó en un avión de PDVESA, según se informó. Fuentes de prensa especularon que estaba arreglando un posible asilo temporal de Maduro en España con sus allegados. El canciller español Josep Borrell afirmó no estar al tanto de esas gestiones.

El Banco Interamericano de Desarrollo canceló la reunión anual que debía celebrarse en China cuando este país se negó a conceder una visa al representante de Guaidó en esa entidad financiera, el conocido economista y profesor de la Universidad de Harvard Ricardo Haussman.

Una incertidumbre cargada de negros presagios envuelve el futuro próximo de Venezuela, cuya situación económica es insostenible.