Brutalidad demostrada por el gobierno de Maduro el 23 F provocó 285 heridos, cuatro muertos y dos camiones cargados de medicamentos y alimentos incendiados.
Brutalidad demostrada por el gobierno de Maduro el 23 F provocó 285 heridos, cuatro muertos y dos camiones cargados de medicamentos y alimentos incendiados.
Edición 2579: Jueves, 28 de Febrero de 2019

VENEZUELA: Caravana Inhumana

Escribe: Luis F. Jiménez | Fracaso de “avalancha humanitaria” refuerza suicidas argumentos por intervención militar. Grupo de Lima redobla diplomacia.

Brutalidad demostrada por el gobierno de Maduro el 23 F provocó 285 heridos, cuatro muertos y dos camiones cargados de medicamentos y alimentos incendiados.
Brutalidad demostrada por el gobierno de Maduro el 23 F provocó 285 heridos, cuatro muertos y dos camiones cargados de medicamentos y alimentos incendiados.

Cabe preguntarse cuál ha sido el aprendizaje de Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela, tras el magro resultado de su estrategia de producir “una avalancha humanitaria” que, conduciendo camiones repletos el 23 de febrero, quebrara la unidad de los militares encargados de impedir su entrada a Venezuela.

A ese eventual quiebre seguiría la salida del “usurpador” Nicolás Maduro quien, por el contrario, terminó con un grotesco baile de salsa en la manifestación convocada en su apoyo en Caracas.

¿Fracaso o tropiezo?

La reacción de Guaidó y de los presidentes Iván Duque (Colombia), Sebastián Piñera (Chile) y Abdo Benítez (Paraguay) que lo acompañaron junto con Luis Almagro (OEA) fue denunciar la brutalidad demostrada por el gobierno de Maduro que no dudó en provocar 285 heridos, cuatro muertos y dos camiones cargados de medicamentos y alimentos incendiados.

Las alternativas fueron dramáticamente captadas por los equipos de televisión. Los hechos demostraron, además, que con la ayuda no iba material militar para apoyar acciones armadas como habían denunciado los chavistas y la propia Rusia.

La reacción de ultraje, con ser comprensible, no resulta explicable. Todos saben que Maduro dirige un régimen despótico que ha terminado con las libertades individuales, brinda refugio a terroristas en su territorio, se alimenta en sus más altos niveles con los recursos del narcotrafico, somete a condiciones de explotación inenarrables a los mineros que obtiene el oro en el “arco minero” y que es la punta de lanza para las actividades de Rusia, Cuba e Irán en la región. Quienes se benefician con ese sistema están dispuestos a jugarse el todo por el todo.

Con estos antecedentes, constituye una ingenuidad angelical creer que iban a abrir las puertas a una ayuda humanitaria que implicaba el comienzo del fin del régimen que los alimenta y protege. El baile de Maduro y la sorna de Diosdado Cabello reiteran las verdaderas motivaciones de quienes deciden, con la complicidad del Alto Mando de la Fuerza Armada.

Guaidó se reunió en Bogotá con Pence.
Guaidó se reunió en Bogotá con Pence.

Según el ministro de Maduro Jorge Rodríguez, se esperaba que después de un concierto pródigo en drogas y alcohol, la multitud estaría preparada para convertirse en la “avalancha humanitaria” que superara la oposición de las fuerzas chavistas que le negaban la entrada. Cuando esto no se dio, dijo Rodríguez, los grupos violentos opositores quemaron los camiones empleando bombas molotov que fabricaron sobre la marcha. Este “falso positivo” serviría para decidir el empleo de la fuerza militar contra Venezuela, según el chavista. Una fantasía afiebrada. Que repitió, por cierto, con la grotesca retención del periodista de Univisión, Jorge Ramos, y su equipo, tras mostrarle a Maduro un vídeo que lo enfureció. VIDEO

LA INTERVENCIÓN MILITAR
Pero el fantasma de la intervención militar comenzó a tomar visos de realidad con el violento corte de las relaciones políticas y diplomáticas de Venezuela con Colombia, decidido por Maduro el mismo 23F. Argumentó que no puede seguir manteniendo relaciones con un país que presta su territorio para agredir a Venezuela.

Dadas las tensiones existentes en una frontera con intenso tráfico diario, un incidente de consecuencias imprevisibles podría presentarse en cualquier momento. El tropiezo de Guaidó el 23F no debe influir en la toma de decisiones apresuradas con graves consecuencias. Lo fundamental es capitalizar la brutalidad de la conducta del régimen de Maduro para relanzar la posible solución diplomática de un entuerto antes que el mismo escale fuera de control. Y elevar las medidas económicas y las sanciones para que sigan apretando al régimen y al sueldo de los militares. Es lo que acaba de hacer el Grupo de Lima.

Retención de Ramos y su equipo periodístico volvió a desenmascarar al régimen.
Retención de Ramos y su equipo periodístico volvió a desenmascarar al régimen.

Una intervención militar en Venezuela, parafraseando a Talleyrand, sería “peor que un crimen, sería un error”.

Guaidó se encuentra en una disyuntiva compleja. Ingresó a Colombia desafiando la prohibición de abandonar el país impuesta por el Supremo Tribunal chavista, no obstante lo cual anunció que regresara a Venezuela esta semana.

Se reunió con el vicepresidente de Estados Unidos el 25, cuando se celebró una reunión del Grupo de Lima en Bogotá para contemplar nuevas medidas contra el régimen de Maduro. La novedad había sido que Guaidó incluyó ahora la frase “todas las medidas están sobre la mesa” lo cual aludiría a una eventual incursión militar en el lenguaje “trumpiano”. Julio Borge, su embajador ante el Grupo de Lima, ahorró eufemismos y pidió, llanamente, una intervención militar que Chile y Perú descartaron tajantemente, al igual que Brasil y la Union Europea. Opositores connotados en Venezuela también pidieron la intervención, como María Corina Machado.

“Ingenuidad angelical”. Brutal represión produjo cuatro muertes.
“Ingenuidad angelical”. Brutal represión produjo cuatro muertes.

Hemos alertado sobre la inconveniencia de contemplar una acción militar en Venezuela (CARETAS 2578) debido a los numerosos focos de poder armado existentes en ese país. Ello podría conducir a un caos sangriento que nadie desea y en el cual posiblemente se sepultarían el futuro político de Guaidó y las perspectivas electorales de Trump.

Intervenir en Venezuela no es invadir Panamá o Grenada. Según expertos, en Venezuela, por sus dimensiones geográficas, densidad de población y calidad de sus Fuerzas Armadas, Estados Unidos requeriría más de 100 mil efectivos militares seguidos de una ocupación prolongada. Que, además, empeoraría la catastrófica situación humanitaria del pueblo venezolano y provocaría rupturas en el frente de los países de América Latina. Seria previsible una fuerte y violenta repercusión regional, con derivaciones mundiales. Un enredo político y humanitario difícil de manejar.

De Trump puede esperarse cualquier cosa, pero es suficientemente astuto como para evitar una aventura perjudicial para él, en pleno proceso electoral en el que espera ser reelegido.

“Todos saben que Maduro dirige un régimen despótico que ha terminado con las libertades individuales”.
“Todos saben que Maduro dirige un régimen despótico que ha terminado con las libertades individuales”.

Los militares saben que cuentan, por otra parte, con acciones militares “quirúrgicas” de gran impacto pero consecuencias sociales y políticas limitadas. Cabe preguntarse si no son estas en las que se  apoya Washington cuando conmina a Caracas evitar todo daño a Guaidó y su familia.

De todas maneras, el riesgo de decidir una acción militar en lo inmediato parecería controlado a partir del claro pronunciamiento del Grupo de Lima el 25 de febrero en Bogotá.