Ernesto Montagne (primero de pie, a la izquierda) y coronel José Ricardo Luna (segundo sentado, de derecha a izquierda). Misión de estudios a la Escuela Superior de Guerra de París, 1912.
Ernesto Montagne (primero de pie, a la izquierda) y coronel José Ricardo Luna (segundo sentado, de derecha a izquierda). Misión de estudios a la Escuela Superior de Guerra de París, 1912.
Edición 2565: Jueves, 15 de Noviembre de 2018

Los Peruanos en la Gran Guerra

Escribe: Mauricio Novoa | Breve repaso a la historia de los compatriotas que lucharon en las filas del Triple Entente.

Ernesto Montagne (primero de pie, a la izquierda) y coronel José Ricardo Luna (segundo sentado, de derecha a izquierda). Misión de estudios a la Escuela Superior de Guerra de París, 1912.
Ernesto Montagne (primero de pie, a la izquierda) y coronel José Ricardo Luna (segundo sentado, de derecha a izquierda). Misión de estudios a la Escuela Superior de Guerra de París, 1912.

La Gran Guerra fue la primera de las naciones industrializadas, borró las diferencias entre objetivos civiles y militares, y envió a la humanidad en un genocidio del cual Europa aún no se ha recuperado. La primera noticia que vincula al Perú con la guerra se publicó el 26 de agosto de 1914, cuando el diario parisino Le Figaro imprimió en primera plana la carta cursada por el teniente coronel J.R. Luna (abuelo del canciller Ricardo Luna) y el capitán Ernesto Montagne (tronco los Montagne Sánchez), entonces inscritos en la Escuela Superior de Guerra de Francia, en la que solicitan públicamente “tener el honor de servir en el ejército francés mientras dure la guerra”. Por su condición de militares en servicio activo del Ejército Peruano, el permiso les fue denegado por el Ministerio de Guerra de Francia. Otro fue el caso de José García Calderón Rey, hijo del presidente Francisco García Calderón, quien se enroló como voluntario en la aviación mientras cursaba estudios de arte en París. Murió con el grado de subteniente haciendo observaciones en globo en el teatro de operaciones de Verdún, en 1916. A propósito de su muerte, José de la Riva-Agüero escribió: “En su exquisito pundonor, por huir del cautiverio, se precipitó desde uno de aquellos globos inventados por la ciencia y la audacia de los hombres, y que un huracán empujaba sin gobierno hacia los campamentos del enemigo”.

Harold B. Shackley de la Real Artillería y su hija Isabel (quien vivió en Arequipa y Lima), en Preston, Lancashire. Derecha, José García Calderón Rey.
Harold B. Shackley de la Real Artillería y su hija Isabel (quien vivió en Arequipa y Lima), en Preston, Lancashire. Derecha, José García Calderón Rey.

Hoy su nombre figura en una placa en el Colegio La Recoleta y en la lista de honor en la Embajada de Francia en Lima. Uno de los casos más emblemáticos de anglo-peruanos que participaron en la Primera Guerra Mundial es el de Charles R. Bayly (Lima, 1894), hijo de James Arthur Bayly (Warminster, 1849) educado en el prestigioso Marlborough College, de Inglaterra. Bayly hijo dejó su trabajo en Duncan Fox para enrolarse en la Royal Field Artillery y sirvió en Francia, vinculado con la cuarta división de Artillería H2. Allí obtuvo el grado de teniente. Murió en batalla en la ciudad norteña de Arras, en marzo de 1918. Un compañero de armas escribió tras su muerte: “There was no officer in the Divisional Artillery so universally loved” (“no hubo un oficial en la división de artillería tan universalmente querido”). En el archivo del Imperial War Museum hay registro de otro soldado con raíces peruanas: el Riflemen R. Denegri Carter, enrolado en el London Rifle Brigade, una unidad de voluntarios de Londres, y muerto en marzo de 1918. Junto a estos personajes existen otros antepasados de peruanos que pelearon en esta conflagración. Como H.B. Shackley, bisabuelo de quien escribe estas líneas, quien perteneció a la Real Artillería Británica y fue condecorado por su participación en la guerra (Victory y British War Medal).

Teniente Charles R. Bayly.
Teniente Charles R. Bayly.
Como es costumbre en Gran Bretaña hasta el día de hoy, la mayoría de voluntarios se enrolaron en regimientos de infantería local. Tal fue el caso de la familia de mi abuelo, los Cain. Ellos ingresaron a la unidad militar de su logar de origen (Preston, Lancashine), la Loyal North Lancashire Regiment, que se movilizó tanto en el frente occidental como en el oriental. Igualmente interesante es el caso de la familia Passano. Se sabe, por ejemplo, que Fausto Passano participó activamente en varios frentes entre los años 1915 y 1918: primero como voluntario en el cuarto regimiento de Bersaglieri  y luego como observador aéreo (1917), actuando en el bombardeo de Cattaro, lo que por entonces era el principal puerto militar del Imperio Austro-húngaro. Se sabe, además, que sirvió bajo las órdenes de Gabriele D’Annunzio y fue condecorado con la Cruz de Guerra al Valor Militar.

Terminada la guerra regresó a la vida civil, emprendiendo carrera como funcionario de la Banca Commerciale Italiana. Sus hermanos mayores también pasaron por la guerra. Umberto (1884-1948) y Leopoldo (1894-1978) participaron como oficiales de artillería. Los tres estuvieron emparentados con Giovanni Passano, tronco de la actual familia establecida en el Perú. Tal fue la magnitud de la Gran Guerra que en 1916 el presidente José Pardo envió como observador al general y expresidente Óscar R. Benavides, quien fuera testigo de la batalla de Verdún, considerada la mayor y más larga de toda la guerra.

Localidad de Veneto, al norte de Italia, en la primavera de 1918. Fausto Passano, en el centro, con sus compañeros de armas de la sexta escuadra. Por sus acciones fue condecorado con la Cruz de Guerra al valor militar.
Localidad de Veneto, al norte de Italia, en la primavera de 1918. Fausto Passano, en el centro, con sus compañeros de armas de la sexta escuadra. Por sus acciones fue condecorado con la Cruz de Guerra al valor militar.

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