Más de 70 jefes de Estado acudieron a la cita en París. En su discurso, Macron señaló que el patriotismo suma y aporta, mientras que el nacionalismo excluye y rechaza.
Más de 70 jefes de Estado acudieron a la cita en París. En su discurso, Macron señaló que el patriotismo suma y aporta, mientras que el nacionalismo excluye y rechaza.
Edición 2565: Jueves, 15 de Noviembre de 2018

Buscando la Paz

Escribe: Luis F. Jiménez | Emmanuel Macron celebra la paz, critica al nacionalismo y advierte sobre el regreso de los “viejos demonios” a cien años del fin de la I Guerra Mundial.

Más de 70 jefes de Estado acudieron a la cita en París. En su discurso, Macron señaló que el patriotismo suma y aporta, mientras que el nacionalismo excluye y rechaza.
Más de 70 jefes de Estado acudieron a la cita en París. En su discurso, Macron señaló que el patriotismo suma y aporta, mientras que el nacionalismo excluye y rechaza.

“Sumemos nuestras esperanzas en lugar de oponer nuestros miedos”, señaló el presidente francés desde la carpa acondicionada bajo el Arco del Triunfo. Desde el icónico recinto parisino, el galo reconoció la paz de nuestros días pero alertó sobre las latentes amenazas contemporáneas. Y propuso el multilateralismo y la cooperación como el camino a seguir para superar las problemáticas actuales.

Confluyeron a París más de 70 jefes de Estado y de gobierno invitados por el presidente Emmanuel Macron para conmemorar el 11 de noviembre los cien años del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial.

En la eterna danza de contradicciones que es el desarrollo del ser humano, la explosión de violencia que se inicia con el asesinato de un noble en los Balcanes, terminó con seis millones de muertos, ocho millones de desaparecidos y muchos millones más de heridos. La Gran Guerra que incidió, además, en la desaparición del imperio zarista y el surgimiento del soviético y marxista, con pretensiones de expansión universal.

La profunda inestabilidad de Medio Oriente y las constantes confrontaciones religiosas, políticas y sociales desde entonces llevaron a la permanente expulsión de población, al igual que África (el otro continente afectado), que se dirige a Europa incidiendo sobre las sociedades de bienestar que ha creado.

Frente de Verdún, en Francia.
Frente de Verdún, en Francia.
El día lluvioso de las celebraciones pareció un signo de la precariedad de la paz de 1918. La humillación de Alemania y la crisis económica y moral sirvió al surgimiento de Benito Mussolini y de Adolf Hitler, aventuras grotescas que terminaron con el holocausto de millones de judíos y la Segunda Guerra Mundial. Por ello no es de extrañar que la sensibilidad de Macron concibiera esta reunión para celebrar la paz pero también para identificar los problemas que hoy en día la amenazan. Fue por ello que, en su discurso bajo el Arco del Triunfo, rechazó “la fascinación por el repliegue, la violencia y la dominación” y planteó el multilateralismo y la cooperación para superar las problemáticas actuales.  

Enfatizó la importancia del proceso de postguerra, con la creación de las Naciones Unidas y la Unión Europea para superar los graves problemas ambientales y de pobreza que hoy encara la humanidad. Y alertó sobre la posibilidad de que el mundo caiga “en un nuevo desorden”. Evocó los graves peligros creados por el desarrollo cibernético, que ya ha creado un nuevo ámbito de confrontación bélica. Y señaló el peligro que representa la “reaparición de los viejos demonios”. Distinguió el patriotismo, que significa el orgullo por la vigencia de valores universales en un país individual, del nacionalismo, que es la exaltación de valores nacionales excluyentes del resto. Para Macron, así, el patriotismo suma y aporta; el nacionalismo excluye y rechaza.

Esto puso en evidencia el unilateral y confrontacional comportamiento de Donald Trump, que no asistió al Foro por la Paz, y al afán de dominación de Vladimir Putin. Fue una descalificación de las posiciones nacionalistas que afectan a países de Europa al calor del aumento de las corrientes migratorias.

El Foro por la Paz fue inaugurado por Ángela Merkel, quien señaló que si el aislacionismo no fue la solución hace cien años, menos puede serlo en el mundo interconectado de hoy.

Tres alfiles. Donald Trump, Ángela Merkel y Emmanuel Macron.
Tres alfiles. Donald Trump, Ángela Merkel y Emmanuel Macron.

La primera ministro británica Theresa May celebró el armisticio con un acto en Londres. Y Trump no asistió al Foro a pesar del rol crucial de Estados Unidos en la creación del proceso de postguerra. Tampoco marchó con los otros gobernantes hacia el Arco del Triunfo (al igual que Putin, que no lo hizo por razones de seguridad) ni asistió a un acto en el cementerio de soldados estadounidenses alegando que llovía.

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