Edición 2564: Jueves, 8 de Noviembre de 2018

Nueva Balanza de Poderes en EE.UU.

Escribe: Luis F. Jiménez | Los demócratas en las elecciones de medio término en Estados Unidos lograron un avance pero no la “ola azul” que pretendían.

Las elecciones de medio término en Estados Unidos significaron un avance para los demócratas que, si bien no lograron la “ola azul” que habían pronosticado, tienen ahora el control de la Cámara de Representantes con lo cual buscaran restablecer el equilibrio de poderes a través del control al poder ejecutivo bajo la férula autocrática de Donald Trump quien conservó la mayoría republicana en la Cámara de Senadores.

Una alta participación de la ciudadanía, especialmente de candidatas mujeres, ha sido notable. Ellas pertenecen, además, a diversas minorías. Estas elecciones, además, revelaron una polarización entre las áreas rurales republicanas y las grandes ciudades que apoyan a los demócratas.

Las elecciones de medio término del 6 de noviembre en Estados Unidos, son un momento crucial para las instituciones de la democracia más antigua del mundo. En ellas se renovaron los 435 escaños de la cámara de representantes y 35 de los 100 senadores, además de 36 gobernaciones de otros tanto estados.

El conflicto mundial entre autoritarismo y democracia se manifiesta en Estados Unidos hoy en la confrontación de un partido republicano controlado autocráticamente por Donald Trump y un partido demócrata que busca recuperar las instituciones republicanas y lograr la unidad de las  diversas tendencias en su seno mientras renueva su liderazgo.

Un buen porcentaje de los electores rechaza el estilo confrontacional de Trump. Algo que capitalizaron los demócratas.
Un buen porcentaje de los electores rechaza el estilo confrontacional de Trump. Algo que capitalizaron los demócratas.
Este momento clave llega después de un proceso iniciado en la década de los años 80 con la aparición del Tea Party, un agresivo grupo conservador del Partido Republicano que se consideró el auténtico representante del “ser americano” y renegó de cualquier compromiso con las posiciones demócratas a las que consideraron filo socialistas.

El inesperado triunfo de Trump en 2016, junto con el control de ambas cámaras, consolido esa supremacía con un alto ingrediente de nacionalismo, racismo, misoginia, rechazó al extranjero y acumulación de riqueza en los sectores privilegiados. El estilo confrontacional de Trump provocó el rechazo de amplios sectores que fueron capitalizados por los demócratas que vieron en estas elecciones de medio término como la ocasión de frenar sus excesos. En estas elecciones, Trump logró movilizar sus bases y los demócratas hicieron lo mismo, alcanzando una alta participación.

Trump fue el centro de la campaña que el mismo consideró como un referendo sobre su desempeño. A pesar de no estar en ninguna boleta, Trump controla a los republicanos y al ciclo de noticias convirtiéndose en el centro del proceso; con relación a él se definen tanto los republicanos como los demócratas. Como en las elecciones presidenciales que lo llevaron al poder, Trump ha hecho gala de todos los rasgos que lo caracterizan: agitar el odio como motivación para movilizar a sus bases, mentir de manera ostensible y exagerar hasta hacer una caricatura de sí mismo.

Trump eligió el problema migratorio para activar sus bases, lo que coincidió con la formación de movimientos masivos desde Honduras primero y El Salvador después que se dirigen en caravanas que buscan llegar a pie hasta la frontera con Estados Unidos para pedir asilo. La reacción de Trump fue furibunda pues advirtió la utilidad política que le prestaba este movimiento al que calificó de “invasion” y anunció que movilizaría 5,000 a 15,000 soldados del Ejército a la frontera. De paso, aprovecho para criticar a los demócratas que acusó de promover la desaparición de las fronteras y de pretender establecer en Estados Unidos un socialismo al estilo del venezolano.

Debe señalarse que Trump ha incentivando la economía que crece a poco más del 3% y presiona a  la Reserva Federal para que no suba la tasa de interés para mantener niveles de crecimiento que muchos consideran insostenibles. El desempleo está a niveles históricamente bajos. Trump presenta estos logros, que lo han beneficiado políticamente, como si se debieran exclusivamente a él; olvida que fue Obama quien puso a la economía en esa ruta luego de la crisis de 2008.

Muchos consideran que el estilo confrontacional de Trump y su desprecio por las minorías ha dado lugar a actos de violencia contra ellas como el envío de cartas con explosivos a connotados dirigentes demócratas (incluidos los ex presidente Clinton y Obama) y a la agencia de noticias CNN. La reciente masacre de once personas en una sinagoga en Pittsburg se ha vinculado a ese ambiente envenenado. Las instituciones que observan estos fenómenos de violencia han informado sobre un agudo incremento de actos contra minorías de color o pertenecientes a la religión judía.

El nuevo panorama político, donde todos pueden reclamar algún triunfo, exigirá un esfuerzo especial para “domesticar” al presidente. El control de los demócratas de la Cámara de Representantes le pondrá a su disposición importantes medios de control, incluido el inicio de investigaciones sobre el presidente al que podrán exigir que presente su declaración de impuesto; también está entre sus facultades iniciar un juicio político contra Trump que muchos consideran, por ahora, inconveniente. La institución que decide, por otra parte, es el Senado, bajo control republicano.

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