Trump acusa a la CNN, la BBC, The New York Times, The Washington Post y AP de ser parte de las ‘fake news’ .
Trump acusa a la CNN, la BBC, The New York Times, The Washington Post y AP de ser parte de las ‘fake news’ .
Edición 2563: Miércoles, 31 de Octubre de 2018

‘Fake News’ y Líos Reales

Trump vuelve a atacar a los medios ad portas de las elecciones legislativas del 6 de noviembre.

Trump acusa a la CNN, la BBC, The New York Times, The Washington Post y AP de ser parte de las ‘fake news’ .
Trump acusa a la CNN, la BBC, The New York Times, The Washington Post y AP de ser parte de las ‘fake news’ .

Con el rabillo del ojo puesto en las elecciones legislativas del 6 de noviembre, Donald Trump ha vuelto a cargar las tintas contra las llamadas ‘fake news’. Y como siempre, le coloca el rótulo a la prensa de oposición. El presidente de los Estados Unidos se ha victimizado contra los ataques del periodismo y, simultáneamente, ha culpado a los medios de las últimas afrentas a opositores demócratas. “Fake news, fake bombs”, tuiteó Lou Dobbs, comentarista de Business Fox, liderando así a los ‘trumpistas’ en una campaña de desprestigio contra los medios que informaron sobre los paquetes bomba enviados a una serie de personalidades opositoras al Presidente. La lista de agraviados incluyó a Bill Clinton, Barack Obama, el ex vicepresidente Joe Biden, Hillary Clinton, la senadora demócrata Dianne Feinstein, el exdirector de la CIA John Brennan, el actor Robert De Niro y el multimillonario George Soros. Trumpo culpó a los medios por provocar la “ira social”.

“Una gran parte del enojo que vemos hoy en nuestra sociedad está causado por el reporte intencionalmente falso e inexacto de los medios tradicionales, a los que me refiero como fake news”, tuiteó. “Los medios tradicionales deben poner sus asuntos en orden, ¡Rápidamente!”, agregó. Polarizar es la consigna. Y las redes sociales sirven exactamente para eso con su consuetudinario referéndum: like o unlike, follow o unfollow, block o unblock. No hay consensos posibles en un mundo de unos y ceros.

La estrategia, sin embargo, es de dos bandas: polarizar a la opinión pública, pero lograr consensos dentro del Partido Republicano.

El próximo 6 de noviembre los estadounidenses votarán por renovar la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. El Partido Republicano controla ahora ambos hemiciclos, lo que es esencial para la agenda legislativa de Trump. Si con su actual mayoría en el Senado ya han tenido problemas para aprobar leyes como la prometida contrarreforma sanitaria (contra el ‘Obamacare’), un cambio en el balance de poder en el Capitolio jaquearía las propuestas legislativas de Trump. Una de ellas, por ejemplo, es resolver de una vez por todas el futuro del programa DACA que protegía la deportación de los llamados dreamers. El mensaje final es claro: perder el control de una de las dos cámaras sería un desastre para Trump.

Estas elecciones también estarán marcadas por la agenda internacional, que incluye desde las tensiones nucleares con Corea del Norte y su relación de amor-odio con Kim Jong-un hasta las preguntas del fiscal especial Robert Mueller sobre la presunta injerencia rusa en la campaña presidencial del 2016.

Este proceso electoral, además, será una forma de medirle el pulso al electorado dos años antes de las elecciones presidenciales del 2020. Los vientos económicos, por ejemplo, le son muy favorables. Y Trump, evidentemente, quiere reelegirse a como dé lugar. 

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