Kofi Anan y su esposa, Nane Lagengren, en Machu Picchu, con Toledo.
Kofi Anan y su esposa, Nane Lagengren, en Machu Picchu, con Toledo.
Edición 2553: Jueves, 23 de Agosto de 2018

Visita al Santuario

Exsecretario general de la ONU, Kofi Annan, falleció esta semana. En 2003 visitó el Perú.

Kofi Anan y su esposa, Nane Lagengren, en Machu Picchu, con Toledo.
Kofi Anan y su esposa, Nane Lagengren, en Machu Picchu, con Toledo.

ofi Annan (Kumasi, 1938), exsecretario general de las Naciones Unidas (1996 – 2006), falleció el pasado sábado 18 de agosto a los 80 años. No se han especificado las causales de su muerte pero se sabe que su salud se deterioró tras volver de las celebraciones por el centenario de Nelson Mandela en Sudáfrica, en julio pasado. En noviembre del 2003, el reconocido líder ghanés visitó Perú y fue recibido por el presidente Alejandro Toledo. Fue condecorado con la Orden del Sol. En todas sus intervenciones subrayó la lucha contra la pobreza, contra el sida, contra el tráfico de drogas, contra la discriminación de género, y en pro de la educación, la salud y un medio ambiente sano. En una ceremonia en Palacio de Gobierno suscribió un memorando respecto a la contribución del Perú al sistema de acuerdos de Fuerzas de Reserva de la ONU (CARETAS 1798). Y durante una alocución al Congreso, Annan aludió a la crisis de Irak.  Años después, en su discurso de despedida del cargo en 2006, Annan reconoció a la intervención militar de Estados Unidos en Irak como su mayor fracaso. En CARETAS 1505, Javier Pérez de Cuéllar, exsecretario de la ONU que viajó a Bagdad en 1991 para tratar de evitar (sin éxito) la demoledora Guerra del Golfo, detalló pormenores de las conversaciones que Annan mantuvo con Saddan Hussein. Un diálogo que, allá por 1998, parecía postergar el fantasma de un nuevo conflicto. “Todavía le puede ir muy mal, porque estos norteamericanos pueden ponerse en una posición muy rígida, pero lo que él ha hecho ha sido enorme”, sostuvo en tono profético Pérez de Cuéllar. Durante sus dos periodos a la ONU, el ghanés impulsó los Objetivos del Milenio contra la pobreza, el protocolo de Kioto contra el cambio climático (para el que Perú, en el 2004, ratificó su enmienda hasta el 2020) y el fondo para el sida, la tuberculosis y la malaria. Su muerte deja un enorme vacío dentro de la diplomacia global. 
 

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