Edición 2550: Viernes, 3 de Agosto de 2018

Cambalache

Escribe: Luis F. Jiménez | Enrique Santos Discépolo compuso el tango “Cambalache” en 1934 en una Argentina maltratada por los efectos de la crisis del 29 y en pleno proceso político que se llamó “la década infame”.

La fama de Cambalache proviene de su realismo descarnado y del doloroso desencanto que surge del que “todo es igual, nada es mejor” y que “da lo mismo el que labura, noche y día como un buey, que el que vive de las minas (mujeres), el que roba, el que mata o está fuera de la ley”.

Y Discépolo no conoció el triunfo de la corrupción como modo de vida y forma de gobierno, fenómeno que arrasa a tantas sociedades latinoamericanas (con las brillantes excepciones de Uruguay, Chile y Costa Rica).

Hay que reconocer la valentía de Discépolo (se necesita coraje para pensar y expresar) pero también hay que aceptar que, así como hay países con regímenes corruptos (en diferentes gradaciones), en ellos también existen ejemplos admirables de personas y de movimientos que luchan contra ese mal.

Los cuadernos de la corrupción

La patria de Discépolo (Argentina) viene a brindar un ejemplo de la faz  luminosa de esa sociedad en su lucha contra la corrupción. Durante 12 años, el matrimonio Kirchner controló el poder político y, según expertos, estableció un verdadero sistema destinado a vaciar las arcas públicas en beneficio propio utilizando las obras públicas y las inversiones en energía. Existieron, además, otras formas de obtener beneficios ilícitos pero, a los fines de esta exposición nos quedaremos en el sistema que involucró a la obra pública.

El sistema montado y dirigido por Néstor Kirchner tenía a Julio de Vido, ministro de Planificación, como la cúspide que organizaba las licitaciones de las obras públicas que eran asignadas a empresarios en función de los sobornos que estuvieran dispuestos a pagar. Quien recaudaba esos sobornos era el segundo de de Vido, Roberto Barata, quien partía en su automóvil a buscar los bolsos cargados con los dólares de los sobornos. Se calcula que en cada bolso cabían alrededor de seis millones de dólares.

La pieza suelta del sistema fue el chofer del auto, Oscar Centeno, un suboficial retirado que llevo un registro minucioso de los recorridos de recaudación (direcciones de donde sacaban los dólares, fecha y hora, la cantidad por bolso), y, lo que es más importante, su destino: la Residencia Presidencial de Olivos o el departamento de los Kirchner en la Recoleta.

El registro de estas recaudaciones cubrió ocho cuadernos desde 2005 hasta 2015 y fueron entregados, en una caja, al periodista Diego Cabot del diario La Nación. Siguió el laborioso proceso de confirmar la información contenida en ellos y, después de varios meses, fueron entregados al fiscal Carlos Stornelli y dieron lugar al juicio dirigido por el juez Claudio Bonadio.

El terremoto político generado por esta información y la actividad judicial consiguiente (solo el 1 de agosto se arrestaron 14 personas) tiene la novedad de incluir a los empresarios involucrados y es el estreno de la ley que consagra la figura del “arrepentido”, lo cual abre la puerta a un incremento importante de información comprometedora.

El juez citó a prestar declaración indagatoria a connotados funcionarios kirchneristas y a la propia Cristina Kirchner. No sería extraño que el juez pidiera su desafuero pues es senadora nacional, para someterla a prisión preventiva.

Sus seguidores consideran que todo es un montaje del gobierno de Macri, en concierto con jueces enemigos de Cristina, a fin de afectar el creciente apoyo que ella recibe de la población con miras a las elecciones presidenciales del 2020. Macri buscaría, además, tapar el creciente descontento social por la grave situación económica.

Lo cierto es que las precisiones de los cuadernos vienen a confirmar denuncias que datan de 2007 y 2008. La actual diputada Elisa Carrio ha sido implacable en sus denuncias; Jorge Lanata trazó la “ruta del dinero K” con denuncias muy precisas; Diego Cabot comenzó con su libro “Habla con Julio (de Vido)”; Luis Majul, Hugo Alconada Mon (premio Moors Cabot) y Carlos Pagni se sumaron a Jorge Fernández Díaz, Joaquín Morales Sola y Alfredo Leuco en sus persistentes campañas por combatir, con un alto costo personal, la corrupción kirchnerista.

En Perú también

Es importante señalar el crucial papel desempeñado por la prensa en estos procesos. El Perú ha escuchado con indignación pero sin sorpresa los audios de las conversaciones de los jueces y fiscales negociando “verdes”, sentencias y hasta favores personales. Gustavo Gorriti dio otra muestra de su dedicación a luchar por la decencia y la democracia al igual que en las aciagas épocas del Fujimorismo en CARETAS y bajo la dirección de Enrique Zileri. Ámbito periodístico que abarca desde la rigidez sin concesiones de César Hildbrandt hasta la cálida inteligencia de Rosa María Palacios.

Sí; el cambalache tiene también rostros que muestran la realidad luminosa de la dedicación, el coraje y la inteligencia. Tarea especialmente difícil en la época de las noticias falsas de Putin y Donald Trump.

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