Nicaraguenses protestan frente a las iglesia ante la ola de violencia. (Foto: FACEBOOK/Nicaragua Libertad 2018)
Nicaraguenses protestan frente a las iglesia ante la ola de violencia. (Foto: FACEBOOK/Nicaragua Libertad 2018)
Edición 2547: Jueves, 12 de Julio de 2018

El sacrilegio de Daniel Ortega

Escribe: Luis F. Jiménez | Nunca en América se había atacado con tanta violencia física a la jerarquía de la Iglesia Católica y al nuncio apostólico, representante del papa Francisco, como ocurrió en Nicaragua el 9 de julio.

Nicaraguenses protestan frente a las iglesia ante la ola de violencia. (Foto: FACEBOOK/Nicaragua Libertad 2018)
Nicaraguenses protestan frente a las iglesia ante la ola de violencia. (Foto: FACEBOOK/Nicaragua Libertad 2018)

Un paro general indefinido parece ser la única salida pacífica a la crisis, sin muertos.

La situación generada por la respuesta violenta del gobierno de Daniel Ortega contra las revueltas populares contra él, trató de ser encauzada por la Iglesia Católica de Nicaragua que es mediadora de un diálogo para lograr una salida pacífica y democrática a la grave crisis que ya ha provocado más de 320 muertos.

La participación activa de la Iglesia contribuyó a reducir las confrontaciones en diversas ciudades y tuvo especial éxito en Masaya. El lunes 9 de julio, una delegación encabezada por el cardenal Leopoldo Brenes e integrada por el nuncio apostólico (representante personal del papa Francisco) Waldemar Stanilaw y el obispo Silvio José Báez se dirigieron a la ciudad de Diriamba, cercana a Managua. Un grupo de perseguidos por las turbas orteguista a y la Policía se había refugiado en la Basílica San Sebastián y los altos representantes eclesiales buscaban desactivar el conflicto.

El número de muertos en esta crisis ya suman al menos 320. (Foto: FACEBOOK/Nicaragua Libertad 2018)
El número de muertos en esta crisis ya suman al menos 320. (Foto: FACEBOOK/Nicaragua Libertad 2018)

En esta oportunidad, sin embargo, los jerarcas mismos fueron atacados violentamente por las turbas y los paramilitares orteguistas dentro de la basílica y el obispo Báez resultó con una herida de arma blanca en un brazo. El sábado anterior, Daniel Ortega había rechazado la propuesta de la Comisión Episcopal de realizar elecciones generales en el primer trimestre de 2019 y la acusó de estar alentando la violencia. Esta fue la señal a sus seguidores para atacar a los jerarcas católicos. El domingo se habían producido incidentes en Diriamba que causaron once muertos, decenas de heridos y desaparecidos; las autoridades eclesiales trataban de mediar.

La ruptura de Ortega con la Iglesia Católica agrega un tono dramático a una situación demasiado grave. Los obispos no han decidido aún si siguen con la mediación del diálogo, pues su influencia ha resultado seriamente disminuida. Los obispos y el papa Francisco saben que no pueden hacer el mismo papel deslucido que hicieron en Venezuela. Debe tenerse en cuenta que nunca en América se había atacado con tanta violencia física a los mayores jerarcas de la Iglesia Católica de un país.

Ataque a la Parroquia Santiago en Jinotepe-Carazo (Foto: FACEBOOK/Nicaragua Libertad 2018)
Ataque a la Parroquia Santiago en Jinotepe-Carazo (Foto: FACEBOOK/Nicaragua Libertad 2018)
Esta situación viene a sumarse al riguroso informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos después de su visita a Nicaragua en la que asignó al gobierno la responsabilidad por la violencia y las muertes ocurridas. También la OEA adoptó una resolución, por unanimidad, el 5 de junio pasado en la que llamaba a una solución “constructiva” de la crisis. Lo más llamativo de esta resolución -copatrocinada por Estados Unidos y Nicaragua(¡!)- es que no se menciona a… Nicaragua.

Desde ese momento, sin embargo, la represión violenta del gobierno ha aumentado vertiginosamente. La firme posición de Estados Unidos condenando al régimen de Ortega y las timideces de la OEA parece que solo logran aumentar la violencia con su secuela de muertos y desaparecidos. Parecería que la sola vía abierta para un cambio pacífico es un paro nacional indefinido mientras la OEA trabaja diplomáticamente un asilo de Ortega y Murillo. Para ello es imprescindible contar con el sector privado y tiene la ventaja que un paro lleva a la gente a sus casas y evita las confrontaciones violentas.

El recientemente fallecido cardenal Obando le comentaba a quien esto escribe la situación fantasmagórica en que se sumió Managua esa noche de julio de 1979 tras la partida de Anastacio Somoza, con toda la gente en sus casas y el divagando hasta terminar durmiendo en un lujoso hotel sin huéspedes ni personal. Quien entró a Managua conduciendo al Frente Sandinista el 19 de julio de 1979 debería terminar abandonando un país paralizado en una noche fantasmagórica. Pero sin muertos. 

Cientos de personas han sido detenidas por las fuerzas de gobierno. (Foto: FACEBOOK/Nicaragua Libertad 2018)
Cientos de personas han sido detenidas por las fuerzas de gobierno. (Foto: FACEBOOK/Nicaragua Libertad 2018)

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