“El nuevo arancel de 25% al acero golpea las exportaciones de México y Brasil a EE.UU. poniendo en riesgo cerca de 1 millón de empleos directos e indirectos”.
“El nuevo arancel de 25% al acero golpea las exportaciones de México y Brasil a EE.UU. poniendo en riesgo cerca de 1 millón de empleos directos e indirectos”.
Edición 2544: Jueves, 21 de Junio de 2018

La Guerra Comercial Llega a América Latina

Escribe: Carlos Alzamora | La refriega arancdelaria de Trump pega directo a México y Brasil.

“El nuevo arancel de 25% al acero golpea las exportaciones de México y Brasil a EE.UU. poniendo en riesgo cerca de 1 millón de empleos directos e indirectos”.
“El nuevo arancel de 25% al acero golpea las exportaciones de México y Brasil a EE.UU. poniendo en riesgo cerca de 1 millón de empleos directos e indirectos”.

La guerra comercial  desatada por el presidente Trump, con el argumento de que los grandes déficits acumulados por Estados Unidos con sus principales socios comerciales amenazan  la seguridad nacional, ha hecho ya sus primeros y dañinos efectos en América Latina, centrados en México y Brasil, mientras comienza a trastornar la economía global.

En particular, el nuevo arancel de 25% aplicado al acero, a más del de 10% asignado al aluminio, golpea las exportaciones mexicanas de acero a Estados Unidos ascendentes a 2,500 millones de dólares al año. Lo sigue el Brasil con exportaciones de 2,400 millones  anuales, pero que resulta el más afectado porque ellas no tienen el valor agregado de las mexicanas, que, además de automóviles, incluyen refrigeradoras, lavadoras, etc., amenazando así la cadena productiva del acero brasileño y poniendo en riesgo cerca de un millón de puestos de  trabajo directos e indirectos.  Pero el peligro podría ser aún más grave, porque ante el exceso de capacidad instalada en el mundo, que lo hace ya un mercado tan competitivo, cualquier recargo en el costo podría hacer inviables las exportaciones brasileñas de acero a Estados Unidos.
No obstante, hasta el momento de escribir este artículo, el gobierno del presidente Temer no ha reaccionado con medidas ante esa grave situación. En cambio, el del presidente Peña Nieto, como si se inspirara en las primeras palabras de su himno nacional, “¡Mejicanos, al grito de guerra!”, impuso de inmediato a Estados Unidos las medidas de retaliación correspondientes al valor de los perjuicios que le representan los nuevos aranceles estadounidenses. Así, ha aplicado  aranceles de entre 15% y 25% a un conjunto  de productos agroalimentarios, siderúrgicos e industriales de origen estadounidense, valorizados en 3 mil millones de dólares, que incluyen placas de acero, chapas laminadas, varillas, tubos, alambrón, barcos, ventiladores, lámparas, papas, manzanas, uvas, arándanos, quesos, embutidos, carne de cerdo, whisky tipo Bourbon e incluso partes para la industria automovilística, que cruzan varias veces la frontera en diversos grados de procesamiento.

Pero, además, el gobierno mexicano, aplicando una sofisticada estrategia que parece haber sido previsoramente preparada de antemano, ha  escogido cuidadosamente a los estados de la Unión y a los mayores centros de consumo de los productos que ha gravado y donde los efectos de sus represalias  podrían ser más dolorosos  económica y políticamente para Estados Unidos y, particularmente, para el presidente Trump. En esa dirección, los aranceles mexicanos golpean específicamente a cinco de los mayores estados productores de manzanas –Michigan, Pensilvania, Carolina del Norte, Ohio e Idaho– que fueron claves para la victoria de Donald Trump, así como a los de Texas e Iowa, exportadores a México de carne de cerdo y embutidos, también estados claves en esa victoria, e incluso Tennessee, el productor de Bourbon, igualmente bastión republicano, todos negativos  factores frente a la crucial elección parlamentaria de noviembre.

Al mismo tiempo, y para paliar la inflación y la depreciación del peso, México importaría de otras naciones, como Canadá, España y  Países Bajos, los productos ahora gravados que importaba de Estados Unidos; mantendría en vigencia sus aranceles mientras Estados Unidos no elimine los suyos; e iniciaría una vigorosa acción de reclamo ante la Organización Mundial de Comercio.

Carlos Alzamora.
Carlos Alzamora.

Estas  perspectivas se agravan ante la revelación de que sus vecinos –Canadá y México– sean el primer y segundo comprador en los 50 estados de la Unión. Si se les añade a la Unión Europea, el presidente Trump estaría castigando  a sus tres mejores socios comerciales, máxime si se tiene en cuenta que el 76% del acero exportado por Estados Unidos es enviado a México y  Canadá. El hecho de que ese castigo incluya a Corea del Sur, su aliado estratégico  del momento, añade al cuadro el absurdo político.

El prepotente in crescendo, que alcanzó ya a latinoamericanos, canadienses surcoreanos y europeos, llega ahora a la pieza mayor –China– a la que Washington acaba de imponer aranceles preliminares valorizados en 50 mil millones de dólares, sobre un conjunto de productos de alta tecnología, asociados a industrias estratégicas como la aeroespacial y la robótica, más la de maquinaria industrial y la automovilística –a más del acero y el aluminio originalmente gravados– mientras que en el horizonte se perfila una nueva serie de aranceles a  China valorizados en 100 mil millones de dólares más.

La China no tardó ni 48 horas en cumplir su amenaza de imponer a Estados Unidos aranceles por los mismos 50 mil  millones de dólares, sobre un grupo de productos sensibles para los consumidores chinos, que incluyen automóviles, soya, arroz, maíz, trigo, lácteos y tabaco. Y la guerra comercial, inspirada en un proteccionismo que tanto había costado al mundo desterrar, se va tornando  inevitable. Por su parte, en el campo europeo pende también la amenaza de aranceles estadounidenses a los Mercedes Benz, los BMW y los Audi, emblemáticos orgullos de Alemania, que de concretarse pondrían las cosas al rojo vivo.

Mientras consideran y preparan sus represalias, la aguerrida  reacción mexicana está siendo sopesada, en toda su celeridad e impacto, por los demás países afectados por esta nueva, imprevista y peligrosa coyuntura mundial, inspirada en el concepto de ‹›América First››, pariente cercano del de ‹›Uber alles» cuyo doble y trágico desenlace conocemos todos. 

* Ex Embajador del Perú en los Estados Unidos.

Loading...