Miguel Díaz-Canel será el primer mandatario, después de la revolución del 59, que no llevará el apellido Castro. Los analistas consideran que habrá un cambio generacional pero no de ideas. (Foto: WIKIPEDIA)
Miguel Díaz-Canel será el primer mandatario, después de la revolución del 59, que no llevará el apellido Castro. Los analistas consideran que habrá un cambio generacional pero no de ideas. (Foto: WIKIPEDIA)
Edición 2535: Miércoles, 18 de Abril de 2018

Democracia a la Cubana

Escribe: Luis F. Jiménez | Cuba vive momento histórico en el que Raúl Castro, 86, entrega el poder a Miguel Díaz-Canel, 57.

Miguel Díaz-Canel será el primer mandatario, después de la revolución del 59, que no llevará el apellido Castro. Los analistas consideran que habrá un cambio generacional pero no de ideas. (Foto: WIKIPEDIA)
Miguel Díaz-Canel será el primer mandatario, después de la revolución del 59, que no llevará el apellido Castro. Los analistas consideran que habrá un cambio generacional pero no de ideas. (Foto: WIKIPEDIA)

 

Por primera vez desde el 1 de enero de 1959, no habrá un Castro en la cúspide del poder formal, aunque Raúl seguirá siendo el primer secretario del Partido Comunista de Cuba que detenta el poder real.

También por primera vez, se produce un recambio generacional con alguien que nació después de triunfo de la revolución cubana y en quien se cifran esperanzas de cambios…  ma non tropo; fue el elegido de Raúl y fue probado en su fidelidad a los postulados básicos de la revolución.

Como se sabe, en Cuba no existe más partido que el Partido Comunista; no hay pluralismo ideológico ni político; tampoco existe libertad de expresión ni de organización; la libertad religiosa luchó por sobrevivir y la Iglesia Católica convive con el régimen con dificultades.

 Los progresos alcanzados en materia de alfabetización se ven opacados por el hecho que el sistema educativo es un transmisor de la ideología oficial del régimen. La calamitosa situación económica se ha convertido en ocasiones en fuente de nutridas y conflictivas migraciones hacia Estados Unidos.

El sistema político que elegirá al sucesor de Castro está estrechamente controlado por el Partido Comunista y por su líder (Raúl y antes Fidel que eligió a su hermano en 2008). En las elecciones a las asambleas municipales y provinciales y a la Asamblea Nacional se escogen solo miembros del Partido Comunista y de seno de ésta surge el sucesor de Raúl y los miembros del Consejo de Estado.

No es por ello de extrañar que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) calificara a régimen político cubano como totalitario en su Séptimo Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en Cuba de 1983.

El desarrollo de los procesos políticos en Cuba estuvo fuertemente condicionado por sus relaciones con Estados Unidos. No es coincidencia que el 19 de abril sea la fecha elegida para anunciar sus nuevas autoridades pues ella conmemora la derrota del intento de invasión a la isla de grupos armados y equipados por EE.UU. El bloqueo (embargo) de este país a Cuba ha sido la razón aducida por las autoridades cubanas para suprimir toda disidencia; quien piensa y actúa diferente es instrumento del imperialismo. También ha sido la gran justificación de sus flagrantes fracasos económicos.

Los países de América Latina, que inicialmente se habían distanciado de Cuba (que fue expulsada de la OEA) fueron reconstituyendo sus relaciones con la isla. El caso más notable fue el de Venezuela que, bajo la presidencia de Hugo Chávez, se convirtió en el gran apoyo energético y económico de Cuba que venía de perder el apoyo soviético. Chávez implantó en Venezuela, con  fuerte apoyo cubano, el desastroso experimento del  Socialismo del Siglo XXI cuyo colapso actual amenaza a una dependiente Cuba.

Las negativas relaciones entre EE.UU. y Cuba dieron un vuelco positivo cuando el presidente Barak Obama, con su viaje a la isla y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, intentó iniciar un proceso que condujera a una democratización del sistema político y a un progreso de la economía. Coincidió este movimiento con la disposición del presidente colombiano Juan Manuel Santos a iniciar conversaciones con las FARC, proceso en el cual consideró necesario contar con la ayuda de Cuba y Venezuela. Se produjo así un momento en las relaciones hemisféricas que indicó que sería positivo incorporar a Cuba al proceso de las Cumbres de las Américas, asistiendo por primera vez a la VII Cumbre en  Panamá.

El triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EE.UU. viene a introducir un brusco cambio en el proceso iniciado por Obama en relación con Cuba. Las perspectivas son de un nuevo endurecimiento.  Amplios sectores en América Latina consideran que un regreso al incremento de las tensiones, frenaría el proceso de apertura iniciado en lo político y económico por Obama.

Un ejemplo de este retroceso fue el agrio intercambio ocurrido entre el vicepresidente Pence que encabezaba la delegación de Estados Unidos a la VIII Cumbre de las Américas en Lima con el canciller cubano. También lo fue el retiro de la sala de la delegación cubana cuando habló el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, que es un duro crítico del gobierno venezolano de Nicolás Maduro.

De ser elegido Díaz-Canel recibirá una situación económica comprometida, un agresivo Donald Trump en Estados Unidos y una Venezuela a la cual Cuba está estrechamente vinculada y que puede colapsar en cualquier momento. El apoyo ruso y chino quizá no sean suficientes.

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