Kathmandu, Nepal. Nepaleses, butaneses, indios y ‘chinos’ tibetanos aprecian las finas alfombras de lana.
Kathmandu, Nepal. Nepaleses, butaneses, indios y ‘chinos’ tibetanos aprecian las finas alfombras de lana.
Edición 2534: Jueves, 12 de Abril de 2018

Alfombras Voladoras

Por: Alejandro Camino D.C. * | Mientras en el Perú se extinguen, en Nepal quieren criar llamas en las alturas del Himalaya para hacer alfombras tibetanas con su lana.

Kathmandu, Nepal. Nepaleses, butaneses, indios y ‘chinos’ tibetanos aprecian las finas alfombras de lana.
Kathmandu, Nepal. Nepaleses, butaneses, indios y ‘chinos’ tibetanos aprecian las finas alfombras de lana.

Kathmandu: en 1999 organizamos el primer taller de intercambio de experiencias entre profesionales de diversas áreas, procedentes de los Andes y de colegas de los países del Hindu Kush-Himalaya. Intercambiamos experiencias de prácticas ancestrales en el manejo de los recursos naturales en las altas montañas, su extraordinario pasado y su realidad hoy, sus limitaciones y potenciales, y de cómo el replanteamiento de las tradiciones ancestrales en la reflexión del presente ofrecen respuestas alternativas a las encrucijadas del mundo contemporáneo.

A este primer encuentro siguió otro, incluyendo una visita al Perú de nepaleses, butaneses, indios (de India), y ‘chinos’ tibetanos. Recorrieron de Lima a Huancayo, Cusco, Puno y Arequipa, quedando fascinados con la diversidad de nuestros cultivos y de la actitud reverencial del andino a su entorno natural, como ocurre en los Himalayas.

A los tres meses recibía una invitación sorprendente: me encargaban les preparase un estudio sobre la factibilidad de criar llamas en sus alturas, una especie de carga que en nuestro país se va extinguiendo con el avance de las carreteras y el mercado turístico de ‘lomito de alpaca’ en los restaurantes del Cusco. Su fuerte lana ya no se usa para hacer huaracas ni sogas, ni costales para papa, los que, indestructibles, se heredaban de padres a hijos y nietos. Hoy la llama termina de ‘lomito de alpaca’ en los menús turísticos, y se va extinguiendo.

La lana ya no se usa para hacer huaracas, sogas, ni costales para papas.
La lana ya no se usa para hacer huaracas, sogas, ni costales para papas.

Los nepaleses querían criar llamas para abastecer a una de sus más rentables fuentes de divisas y de empleo: la manufactura de las valoradas alfombras tibetanas, técnica persa, hechas a mano, hoy muy apreciadas en Europa y Norteamérica. La materia prima se importa de las bien criadas ovejas de Australia, Nueva Zelanda y hasta de Argentina. Por algún motivo las ovejas laneras no han prosperado bien en el Himalaya.

Nuestros visitantes contaban con el estudio de un británico, hecho en la Arequipa de la década de 1920. En este se señalaba que la mejor lana del mundo para alfombras de alta calidad era la del camello y la de su pariente andino, la llama.

La alpaca está en extinción.
La alpaca está en extinción.

Ya establecido en Nepal el 2001, tras infructuosos intentos con mis paisanos del Perú, conseguí del FIDA [1] de Bolivia, se me enviasen dos fardos de lana de llama a Nepal, los que a la vista y al tacto deslumbraron a los tejedores tibetanos (refugiados en Nepal). ¿Me preguntaron “Kati?(Cuánto vale). “Nada, solo quiero que me digan si se prestan para alfombras. ¿Pueden probar?”. Maravillados aceptaron, pero con la condición de que les averiguase el precio de la novedosa y extraordinaria lana que palpaban con sus dedos.

Antropólogo Alejandro Camino.
Antropólogo Alejandro Camino.
Me pase días en la web, y tan solo una estancia en Jujuy, Argentina, vendía lana de llama, tres veces más cara que la libra de la mejor lana de oveja neozelandesa.

Regresé al mes a la cooperativa de alfombreros a darles la mala noticia. Me recibieron con tres hermosas y coloridas alfombras –técnica tibetana– hechas con lana de llama. Me decían: “Acarícielas, este es un nuevo y gran producto para el mercado mundial de alfombras artesanales. ¿Cuánto vale para comprar su extraordinaria lana?”.

Les dije que como casi nadie esquilaba llamas no podrían lograr un producto de precio competitivo. Purna Shakya, jefe de la cooperativa, me respondió: “No interesa el precio, las mostraré en DOMOTEX, la feria mundial de alfombras en Alemania”.

Alfombra con motivos andinos hecha en Nepal con lana de ovino australiano. La lana de llama es buen reemplazo.
Alfombra con motivos andinos hecha en Nepal con lana de ovino australiano. La lana de llama es buen reemplazo.

Seis meses después, residiendo yo ya en Lima, recibo llamada desde Alemania de Purna, de Nepal Carpets: “Las mostré y han sido todo un éxito y hay muchos pedidos, voy al Perú a comprar lana de llama, necesito un container mensual”.

Ya en Lima, tras una reunión convocada en la U. del Pacífico con los pocos conocedores de la penosa realidad de nuestros camélidos andinos, Purna expuso su plan. Apenado al informarse que nadie esquila, ni acopia, ni vende lana de llama, se fue frustrado a hacer turismo al Cusco.

Nepal: tierra de tejedores tibetanos.
Nepal: tierra de tejedores tibetanos.

Hoy se matan a la “always branded” Marca Perú (nuestra emblemática llama), hoy representado por la simpática y mamarrachenta bobina enrollada. La llama va hoy a los mataderos, para venderla como carne para turistas. De los 25 millones de ejemplares que antes tuvimos, solo quedan unas 700 mil, de seguro camino al camal.

En Perú se vende poca lana de llama.
En Perú se vende poca lana de llama.
Un año después, superada en algo su frustración, Purna me mandó una linda tarjeta ilustrada, invitándome a su exposición anual de Nepal Carpets en Nueva York: The Inca Collection. Treinta alfombras hechas en Nepal con diseños Inka, Tiahuanaco, Nasca… Todas primorosas alfombras hechas con lana de oveja neozelandesa.

Desde entonces sigo tocando puertas para ver quién podría financiar la traída de cuatro tejedores de Nepal para que capaciten a los industriosos tejedores-criadores de llamas (la gente más pobre del Perú), y que dejen de sufrir llevando a sus llamas al camal, y que descubran que sus queridas llamas valen en lana más de lo que hoy pagan por nuestra mama coca.

Paradójicamente, son los come-llamas quienes promueven el desarrollo alternativo a la coca, “in exchange for peanuts”. Finalmente a los pastores, ya sin llamas, no les quedará sino migrar a las ciudades para ganarse la vida como ambulantes. O, alternativamente, migrar a las zonas cocaleras, a sembrar un bien pagado cultivo, el albagreen[2] de los bolivianos, que les permita mandar a sus hijos a estudiar para ver si salen de la pobreza. Además allí el “desarrollo alternativo” instala escuelas, postas médicas, etc. Muy atractivo destino en tanto la prohibición haga de la coca un negocio incomparable.

1. Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola

2. Albagreen, “alimento balanceado para gringos” (bolivianismo)

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