Evo Morales, que está en campaña por la re-reelección, canta ya victoria liderando la demanda marítima de Bolivia.
Evo Morales, que está en campaña por la re-reelección, canta ya victoria liderando la demanda marítima de Bolivia.
Edición 2532: Miércoles, 28 de Marzo de 2018

Entre Bolivia y Chile, el Mar

Escribe: Escribe: Fabián Novak | Hoy concluyen en La Haya los alegatos orales y la Corte Internacional decidirá en unos seis meses la demanda.

Evo Morales, que está en campaña por la re-reelección, canta ya victoria liderando la demanda marítima de Bolivia.
Evo Morales, que está en campaña por la re-reelección, canta ya victoria liderando la demanda marítima de Bolivia.

Con los alegatos de Chile, hoy concluye en La Haya la sede holandesa de la Corte Internacional de Justicia el juicio en que Bolivia le demanda al país del sur negociar su salida al mar. Y el Perú tiene el imperativo de seguir atentamente el desarrollo de los acontecimientos y de intervenir en caso se negociara la eventual salida al mar para Bolivia por territorios que antes fueron peruanos, en estricto cumplimiento del Tratado de 1929 suscrito con Chile. Evo Morales, quien se desplazó hasta esa ciudad europea para acompañar in situ los alegatos de sus cinco abogados, quedó muy satisfecho de los mismos y declaró que “El retorno de Bolivia al mar no solo es posible sino inevitable”.
Por su parte, el recién reestrenado presidente de Chile, Sebastián Piñera, los sigue también con mucha atención pero por televisión: “La posición chilena en La Haya es sólida y se sustenta en argumentos jurídicos e históricos. Nuestras fronteras con Bolivia fueron claramente establecidas en el Tratado de 1904, válidamente celebrado y plenamente vigente”, ha declarado. Ya en 1975, cuando se dio el llamado “Abrazo de Charaña”, entre Banzer y Pinochet, Bolivia ofreció en compensación de una salida al mar, recursos hídricos para irrigar el norte chileno y suministrarle gas. En aquella ocasión el Perú propuso un territorio de soberanía compartida por los tres países en el litoral de Arica, pero eso quedó en nada y ahora estos dos de los tres actores de la Guerra del Pacífico escriben un nuevo capítulo de su agitada historia. Aquí un análisis agudo y sucinto:

Alfonso Silva, subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile, en La Haya.
Alfonso Silva, subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile, en La Haya.

La guerra del Pacífico y el Tratado de Paz de 1904 significaron para Bolivia la pérdida de su costa y de 120.000 Km2 de territorio. Tiempo después, Bolivia planteó la nulidad de este tratado y se avocó a buscar una salida soberana al océano Pacífico, a través de conversaciones bilaterales con Chile.

Sin embargo, en 2013, Bolivia cambió sustantivamente su estrategia al presentar una demanda contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia, sustentando que este último habría asumido —por distintos actos bilaterales y unilaterales— la obligación de negociar un acuerdo que le permitiera a Bolivia el acceso soberano al mar, deber que además habría incumplido. En este sentido, Bolivia solicitó a la Corte que declare tal incumplimiento y establezca el deber de Chile de negociar de buena fe una alternativa de acceso soberano al mar.

“Abrazo de Charaña” entre dictadores Augusto Pinochet y Hugo Bánzer en 1975.
“Abrazo de Charaña” entre dictadores Augusto Pinochet y Hugo Bánzer en 1975.

Luego de cinco años de litigio, acaba de culminar la fase oral y última del proceso, abriéndose, en nuestro criterio, tres posibles escenarios. El primero, es que la Corte falle en contra de Bolivia, lo cual no solo mantendría el estatus quo, sino que Bolivia perdería su única opción de una solución judicial y obligatoria para Chile.

El segundo, es que la Corte le dé la razón a Bolivia, con lo cual Chile se vería jurídicamente obligado a negociar de buena fe una salida al mar. Si ambos países llegaran a un acuerdo que implicara un acceso de Bolivia al mar por Arica, el Perú tendría que participar de tal acuerdo, según el Protocolo Complementario del Tratado de 1929. Pero si no llegaran a acuerdo alguno, nuevamente se mantendría el estatus quo existente. No olvidemos que, según la propia Corte Internacional de Justicia, la obligación de negociar no implica la obligación de llegar a un acuerdo o resultado específico.

Rechazada propuesta peruana de 1975.
Rechazada propuesta peruana de 1975.
El tercer escenario (atípico) es que la Corte pronuncie algún tipo de invocación a las partes para que resuelvan su diferencia a través del diálogo, lo que serviría de potente instrumento político a la causa boliviana.

El resultado lo sabremos en el segundo semestre de este año. En todo caso, la Cancillería peruana debe estar preparada para afrontar las consecuencias de cualquiera de estos escenarios.