Cabral piensa reeditar su libro.
Cabral piensa reeditar su libro.
Edición 2530: Jueves, 15 de Marzo de 2018

La Dinastía Odebrecht

El autor de la biografía no autorizada de Marcelo Odebrecht narra la saga familiar y prevé el futuro del caso Lava Jato.

Cabral piensa reeditar su libro.
Cabral piensa reeditar su libro.

La rutilante luz del mediodía paulista atraviesa los resquicios de la estructura de madera del Ráscal Café. Marcelo Cabral se ha sentado en una esquina estratégicamente aislada de todo lo demás, en un rincón del Shopping Villa Lobos, un centro comercial cerca del distrito de Jaguaré, en el epicentro de Sao Paulo. Por cierto, jaguaré significa ‘zorrillo’ y ráscal se traduce como ‘bribón’. Las palabras son importantes, me dice el periodista de G1 - O portal de notícias da Globo. Nota mental: Perú significa ‘pavo’. Cabral sorbe su café, mira a ambos lados y dispara con una sonrisa: padre en las páginas empresariales, hijo en las páginas sociales, nieto en las páginas policiales. Es el epígrafe de su libro. “Un proverbio en boga entre los involucrados en el caso Lava Jato”, explica. Y es la historia de Norberto, Emilio y Marcelo Odebrecht.

“Marcelo ha entrado en guerra con su familia, especialmente con su padre”, revela el coautor de O Príncipe: uma biografia não Autorizada de Marcelo Odebrecht (2017). “Su padre, Emilio, dispone de fondos para esa guerra: eso sí sería material para un segundo libro”, advierte. “Marcelo es muy parecido a Norberto: son muy eficientes, enfocados en su trabajo y distantes de las personas. No les gusta la ostentación”.

Emilio, Norberto y Marcelo. “Oficialmente no hablé con Marcelo”, explica el autor.
Emilio, Norberto y Marcelo. “Oficialmente no hablé con Marcelo”, explica el autor.

–¿Emílio Alves Odebrecht, el padre de Marcelo, es distinto por ser bahiano?

Él es de Salvador, Bahía. Su personalidad es más de “vamos a conversar, vamos a tomar un café aquí”. Es el cliché de lo bahiano: conversador, afectuoso. Es muy diferente en ese aspecto. Recordemos que los Odebrecht son una familia que viene desde Alemania con desembarco en Santa Catarina. Norberto y Marcelo son más fríos, más alemanes. Por cierto, también hay miembros de la familia Odebrecht en Argentina.

–¿La corrupción empieza en Bahía?

La empresa empieza en Bahía, donde Odebrecht tiene raíces profundas. Odebrecht hizo las grandes obras de la dictadura y por eso creció en experiencia. Justo en esos años se descubre petróleo en Bahía. Entonces fue Odebrecht quien construyó la primera sede de Petrobras. No olvidemos que Ernesto Geisel presidente y de Brasil y primer presidente de Petrobras– también era descendiente de alemanes y vivía en Bahía.

El libro menciona los casos de Toledo y Fujimori. El autor prepara la secuela.
El libro menciona los casos de Toledo y Fujimori. El autor prepara la secuela.

–¿Qué otras preferencias tuvo la familia Odebrecht con la dictadura militar?

La familia heredó una isla del litoral que el gobierno militar les dio en concesión en la década del 70: la isla de Quiepe. Durante la dictadura, cuatro empresas brasileñas empiezan a crecer y ganar todas las licitaciones públicas. A tal punto que se tornó imposible hacer obras públicas en Brasil sin la participación de esas empresas: OAS, Camargo Corrêa, Andrade Gutiérrez y Odebrecht.

–¿Las cuatro constructoras tenían un sistema de trabajo parecido?

Las cuatro tienen características similares. Crecieron durante los años de la dictadura militar, controlaron la infraestructura del país y operaron un modelo muy parecido de corrupción con el poder público. Esto comienza en la década del 70 y fue creciendo paulatinamente hasta llegar al escándalo de Lava Jato.

El ingeniero alemán Emil Odebrecht llega en 1856 al Valle de Itajaí, en Santa Catarina, Brasil. Se casó con Bertha Brichels y tuvo 15 hijos.
El ingeniero alemán Emil Odebrecht llega en 1856 al Valle de Itajaí, en Santa Catarina, Brasil. Se casó con Bertha Brichels y tuvo 15 hijos.
–¿Cómo se replanteará la configuración del poder en el sector construcción?

–Es un proceso que aún está en curso, evidentemente. El poder de las cuatro grandes fue quebrado, y eso ha paralizado todo el sistema de grandes obras en Brasil. Hay tres opciones posibles. La primera opción es que de alguna forma esas cuatro empresas consigan reconfigurarse y hacer nuevos acuerdos con el Ministerio Público, para luego volver a dominar el mercado. Es la tarea de Luciano Guidolin, el nuevo presidente de Odebrecht, a quien he entrevistado. La segunda posibilidad es que el dominio del mercado sea más repartido entre otras empresas. La tercera opción es que las constructoras extranjeras dominen el mercado. Aún no está claro cuál de esas opciones va a ser victoriosa.

Luciano Guidolin: nuevo presidente.
Luciano Guidolin: nuevo presidente.

–Se dice que el problema de Odebrecht empezó por su creciente participación en el mercado norteamericano.

Durante el gobierno militar se dio una ley para salvaguardar a las constructoras nacionales. Luego, cuando entraron las empresas extranjeras, quedó claro que no entendían cómo funcionaba el mercado brasileño. Por otro lado, en un inicio Odebrecht no lograba entrar a mercados como Europa o Estados Unidos porque las constructoras de allá hacían un lobby muy fuerte. La respuesta obvia fue entrar con fuerza al resto de América Latina.

1979: Emilio y la Hidroeléctrica Charcani V. Primera obra de Odebrecht en Perú.
1979: Emilio y la Hidroeléctrica Charcani V. Primera obra de Odebrecht en Perú.

–¿Fue la lógica imperialista de un país como Brasil lo que impulsó esa penetración? Las reuniones con Odebrecht se fomentaban en la propia embajada brasileña en el Perú.

El imperialismo fue interesante en algún momento de la historia brasileña. Pero Odebrecht también penetró en América Latina porque tenía un sistema técnico muy avanzado. La tecnología que utilizaban no existía en otros países de la región. Además, Odebrecht tenía la peculiaridad de formar al 90% de los ingenieros del país donde hacía la obra. Era un sistema donde todos ganaban: la empresa, el político, los trabajadores. El único que perdía era el cofre público. Era un excelente negocio.

Familia Odebrecht. “A Marcelo le decían ‘el príncipe’ porque su padre fue el rey”.
Familia Odebrecht. “A Marcelo le decían ‘el príncipe’ porque su padre fue el rey”.
–Brasil tiene el sistema de delación premiada. Perú, el de colaboración eficaz. Los corruptos van presos pero la empresa sobrevive. ¿Funciona?

Suena bien en la teoría, pero no creo que funcione en la práctica. Teóricamente, Odebrecht puede participar en licitaciones y operar normalmente, pero nadie quiere ser asociado a ellos. Por eso varias empresas del grupo están cambiando de nombre. La tendencia es que a futuro utilicen siglas.

–¿Cómo reacciona la opinión pública ante el trabajo del magistrado Sérgio Moro?

Moro es polémico en Brasil. La mayor parte de la población lo ve como una especie de héroe luego de años de complacencia. Dice que no quiere ser político, pero siempre se le asocia con eso. Algunos dicen que Moro se salta algunas reglas y cuidados para juzgar a los partidos de izquierda. También fue controversial su decisión de validar y divulgar audios ilegales de Dilma y Lula.

–¿Cree que Lula podrá candidatear en las próximas elecciones presidenciales? Está primero en las encuestas.

–Yo creo que no va a poder, que no va a tener esa chance. Pero Lula no es el único candidato relacionado con Odebrecht. Geraldo Alckmin, gobernador de Sao Paulo, aparece en las listas de donaciones de Odebrecht. Rodrigo Maia, que fue presidente de la Cámara de Diputados, también está en las planillas. Y hay varios más.  

En Bahía la familia maneja, entre otras cosas, la isla Quiepe.
En Bahía la familia maneja, entre otras cosas, la isla Quiepe.

Loading...