Edición 2525: Jueves, 8 de Febrero de 2018

Cañonazo de Salva

Escribe: Luis F. Jiménez | Junto con promover la democracia para Venezuela, Rex Tillerson debió mostrar la contribución de EE.UU. al desarrollo de América Latina, hoy frenado por el aislacionismo del presidente Donald Trump. Y diseñar una política regional inclusiva y respetuosa, hoy ausente.

Tal como señalamos en CARETAS 2524, la gira del Secretario de Estado por cinco países de la región busca vender un producto difícil de tragar: las políticas de Trump que involucran a América Latina y El Caribe. Puso énfasis en el tema en el que puede lograr más consensos: restablecer la democracia en Venezuela a través de acciones conjuntas.

EL FACTOR TRUMP
Una somera lista de los problemas creados por Trump en la región ayuda a entender las dificultades de Tillerson:

- El ataque indiscriminado y cruel hacia mexicanos, centroamericanos y haitianos, a algunos de cuyos países se refirió como “letrinas”.
- La construcción de un muro en la frontera con México con la fútil pretensión de frenar el tráfico de drogas (que demandan los estadounidenses) y la inmigración ilegal (que demanda el sistema productivo de EE.UU.).
- Una visión estrecha del NAFTA, que amenaza con abandonar, provocando una catástrofe económica, social y política en México.
- La expulsión del país de los soñadores (inmigrantes que fueron llevados a EE.UU. por sus padres y han vivido toda su vida sin regresar a sus países de origen).
- Creando las condiciones para la expulsión masiva de salvadoreños, haitianos y centroamericanos; los posibles afectados viven aterrorizados por las redadas y sus países de origen por el corte de sus remesas.

No es por ello de extrañar que Trump represente el peor de los estereotipos que en América Latina se tiene de los “gringos”. Encuestas recientes de Gallup dan cuenta del marcado retroceso en la imagen positiva del liderazgo estadounidense en América Latina desde el acceso de Trump: del 49% de Obama al 24% con Trump. Expertos consideran que Trump ha “reactivado un resentimiento histórico” hacia EE.UU. y Michael Shifter, del Diálogo Interamericano, ha señalado que el desinterés de Washington por la región “no tiene precedentes”.

El único gesto de Trump fue invitar a cuatro presidentes a un almuerzo con motivo de la Asamblea General de las NN.UU. en septiembre pasado. En el curso del mismo mostró su sorpresa ante el rechazo unánime que recibió su mención a emplear una “opción militar” en Venezuela. Crasa ignorancia. El cúmulo de energía negativa proveniente de Trump crea resquicios en la opinión pública que son utilizados por China o Rusia.

TILLERSON VS MADURO
En su presentación inmediatamente antes de la gira en la Universidad de Texas en Austin, Rex Tillerson presentó la visión global de la política de Trump centrada principalmente en la situación creada por el gobierno chavista en Venezuela.

Maduro: refugio en playa cubana.
Maduro: refugio en playa cubana.

Las frases destinadas al gobierno de Maduro fueron las más duras expresadas hasta la fecha. Así, señaló que “los venezolanos mueren de hambre, el saqueo es común y los enfermos no reciben la atención médica que necesitan. El pueblo venezolano sufre un régimen corrupto que roba a su propio pueblo”.

Afirmó que en la región, el ejército había sido ocasionalmente un factor de cambio positivo “cuando el liderazgo ya no puede servir a la gente”; fue un anuncio por lograr una intervención de las Fuerzas Armadas Bolivarianas para afirmar que “queremos un cambio pacífico que siempre es mejor que su alternativa, un cambio violento”. Y tentó a Maduro con su renuncia: “Estoy seguro que tiene amigos en Cuba que le pueden dar una buena hacienda  junto a una playa”.

Las duras palabras vinieron precedidas del anuncio de EE.UU. y de Argentina de no reconocer el gobierno que surgiera de unas elecciones presidenciales sin garantías de transparencia. El Consejo Nacional Electoral –CNE de Venezuela– está por fijar la fecha de las elecciones que serían alrededor del 8 de abril. Por su lado, las sesiones de diálogo auspiciadas por Danilo Medina de República Dominicana colapsaron ante la falta de acuerdos del gobierno con la oposición sobre las condiciones que debían garantizar unas elecciones democráticas y por la falta de tiempo para prepararlas seriamente.

Muchos se preguntan por qué la gira de Tillerson tenía como objetivo lograr presiones de los países visitados sobre el gobierno venezolano cuando el gobierno de EE.UU. es el que tiene la llave que forzaría a Maduro a celebrar elecciones democráticas. Y esa llave la conoce muy bien Tillerson (CARETAS 2524 “Gira o vía Crucis”): son los pagos que EE.UU. realiza en efectivo por el petróleo que importa. Fue recién en Argentina que Tillerson afirmó que estaban considerando aplicar presiones petroleras sobre Venezuela, pero ponderaban los efectos que ellas tendrían sobre la población venezolana, sobre los empresarios petroleros en EE.UU. y en otros países que pudiesen resultar afectados. Afirmó que el sufrimiento popular se acortaría con esa medida.  

El Secretario de Estado de EE.UU. Rex Tillerson, con PPK, el martes 6.
El Secretario de Estado de EE.UU. Rex Tillerson, con PPK, el martes 6.

CUMBRE BORRASCOSA
El periodismo pregunto asimismo si estaba contemplada la exclusión de Maduro de la Cumbre de las Américas  el 13 y 14 de abril. Perú, el país anfitrión, tiene, por cierto, problemas que pondrán a prueba su talento diplomático: reunir bajo un mismo techo a Donald Trump y Nicolás Maduro. La población peruana, además, tendrá más motivos para expresar su actual irritación.

Respecto a la invitación a Maduro, la canciller Cayetana Aljovin informó que el tema había sido abordado por el Grupo de Lima los cuales habían dejado la decisión definitiva al Perú en su calidad de anfitrión de la Cumbre. Señaló, igualmente, que ya las invitaciones habían sido cursadas a los presidentes, incluyendo Maduro. Cabe señalar que faltan dos meses para ese evento y la turbulenta situación venezolana hace imposible prever qué habrá pasado hasta ese entonces.

NO SON CUENTOS CHINOS
En su presentación inicial, Tillerson llamó la atención sobre la creciente presencia de China en América Latina y señaló que le prestaba apoyo a Venezuela a cambio de su petróleo (US$ 50.000 millones hasta la fecha). Al respecto afirmó que América Latina “no necesita nuevos poderes imperiales”. Frase poco feliz pues provoca, en los latinoamericanos, preguntarse si con el imperio que ya tenemos encima  es  suficiente. La respuesta que el mismo se dio fue indicar que EE.UU. lo que busca son socios a diferencia de China que busca extraer el máximo beneficio en un estilo colonial de siglos pasados. La reacción de China fue muy dura.

La explicación, por otra parte, fue poco convincente ya que tampoco aclara si involucraba también a Rusia, teniendo en cuenta los estrechos lazos personales que guarda con Vladimir Putin. Oblicuamente se refirió al asunto en México cuando aconsejo tener cuidado con el proceso electoral en curso y la posibilidad que Rusia este interviniendo en el.

EE.UU. tiene razón en estar preocupado por la creciente influencia de China en la región pues a sus importantes lazos comerciales ha venido sumando grandes proyectos de infraestructura. El “Nuevo Camino de la Seda” es un monumental proyecto de infraestructura que hace de China el centro de una red que abarca Europa, Asia y, cuando se concrete, América Latina. La preocupación de Tillerson es provocada, sin embargo, por el propio Trump que abandonó el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP) (promovido por Obama) y que buscaba frenar a China en el Pacífico. No cabe quejarse.

Las importaciones de productos latinoamericanos a China son fundamentales frente a un Trump proteccionista y aislado que maltrata a los latinoamericanos. La queja suena extraña en una persona como Tillerson que ha hecho de la competencia el eje de su actividad empresarial. EE.UU. ha abandonado a América Latina y Trump ahora la castiga. Y los chinos, como lo han hecho por milenios, siguen aprovechando para hacer negocios. En el curso de estas acciones, ofrece a los países latinoamericanos financiamiento, bajos aranceles y facilidades que han venido gestionando durante décadas con EE.UU. sin resultados.

Las preocupaciones por la democracia en Venezuela, con ser bienvenidas, deben ser ubicadas en el contexto de una política integral de EE.UU. con América Latina y El Caribe, hoy ausente.

El gobierno de Venezuela hizo pública la carta de PPK a Nicolás Maduro para que asista a la Cumbre de las Américas.
El gobierno de Venezuela hizo pública la carta de PPK a Nicolás Maduro para que asista a la Cumbre de las Américas.


Joropo de Maduro

El gobierno de Maduro buscaría llevar a empujones a un proceso electoral amañado que le diera fácilmente la presidencia, lo cual provoca el rechazo de los opositores.

Los anuncios de serios problemas en el diálogo que mantenían el gobierno venezolano y la oposición en República Dominicana (CARETAS 2523, “Salto al vacío”) se concretaron el 5 de febrero cuando ningún integrante de las delegaciones apareció por la isla caribeña. Estaba previsto concurrir a firmar un acuerdo para celebrar elecciones libres, transparentes y democráticas, con observación internacional y participación de los venezolanos radicados en el exterior, con un Consejo Nacional Electoral (CNE) renovado y sin presos políticos.

Un indicador de los problemas se dio cuando el gobierno anunció, sorpresivamente, que las elecciones presidenciales tendrían lugar “antes del 30 de abril” según lo establecido por la Asamblea Constituyente. La oposición no fue consultada. Este anuncio llevó al canciller de México Luis Videgaray a retirarse del papel de garante de los diálogos. El canciller de Chile, Heraldo Muñoz, anunció similar decisión días más tarde, con la salvedad que la ejecutaría si no se adoptaban prontas decisiones.
Los cancilleres indicaron que la falta de acuerdos sobre un punto tan importante implicaba que las condiciones para celebrar elecciones creíbles no existirían. Lo mismo consideraron dirigentes opositores de Primero Justicia y Voluntad Popular, partidos muy importantes cuya inscripción fue dificultada. Para muchos quedó claro que el gobierno de Maduro buscaba llevar a empujones a un proceso electoral amañado que le diera fácilmente la presidencia. La Conferencia Episcopal

Venezolana tuvo también un pronunciamiento muy severo.

Los representantes del gobierno a los diálogos (los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, ministro de Comunicación y presidente de la Asamblea Constituyente respectivamente) manifestaron estar en condiciones de firmar el acuerdo con la oposición, pero esta se negó por falta de garantías. Se especulaba que las presidenciales tendrían lugar alrededor del 8 de abril y que el gobierno buscaría algunos opositores bien dispuestos que se presten a firmar un acuerdo para mantener la ficción del diálogo.

El martes 6 de febrero, sin embargo, la cancillería dominicana anunció que representantes del gobierno y de la oposición continuarían con el diálogo “a primera hora de la tarde”. La Mesa de la Unidad Democrática informó que concurrirían para insistir en las exigencias de elecciones libres y transparentes, apertura de un canal humanitario, respeto a las facultades de la Asamblea Nacional y libertad de los presos políticos.

Mientras tanto, la crisis humanitaria en Venezuela asume proporciones alarmantes y rebasa las fronteras pues los migrantes inundan las ciudades fronterizas y generan serios problemas sociales en los países vecinos. Resulta indudable que, como afirmó la canciller peruana, la crisis venezolana se ha convertido en una crisis regional que, cabe agregar, puede llegar a afectar la paz y seguridad del hemisferio. (Luis F. Jiménez)

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