Rex Tillerson llega a Lima el 5 de febrero. El Secretario de Estado norteamericano enfrenta territorio comanche.
Rex Tillerson llega a Lima el 5 de febrero. El Secretario de Estado norteamericano enfrenta territorio comanche.
Edición 2524: Jueves, 1 de Febrero de 2018

¿Gira o Vía Crucis?

Escribe: Luis F. Jiménez | El Secretario de Estado de EE.UU. inicia una gira para vender un producto difícil de tragar: las políticas de Donald Trump que involucran a América Latina.

Rex Tillerson llega a Lima el 5 de febrero. El Secretario de Estado norteamericano enfrenta territorio comanche.
Rex Tillerson llega a Lima el 5 de febrero. El Secretario de Estado norteamericano enfrenta territorio comanche.

El Secretario de Estado DE EE.UU., Rex Tillerson, tiene ante sí una tarea en extremo difícil, pues el gobierno de Donald Trump enfrenta graves problemas en la región, algunos de ellos provocados o acentuados por sus políticas y otros por su ausencia. Tropieza, además, con la ineptitud burocrática de Trump, pues todavía no ha llenado la vacante de la Secretaria de Estado adjunta para el hemisferio occidental. El carro no tiene conductor.

Todo ello frente a acontecimientos cruciales como es la firma en marzo, en Santiago de Chile, del Tratado Transpacifico entre once naciones de América y Asia (que Trump abandonó), lo cual demuestra que el mundo sigue andando aunque EE.UU. deje el barco. Muestra de ello, asimismo, es la propuesta formulada por China a la CELAC en Santiago para realizar un gigantesco proyecto de infraestructura denominado “La Franja” o “Nueva Ruta de la Seda”.

Trump presentó al Congreso de EE.UU. su primer Estado de la Unión el martes 30, que tuvo como aspecto central su proyecto de reforma migratoria, tema estrechamente vinculado con el malestar que despierta Trump en los países de América Latina. Las bases para el comienzo de deportaciones masivas de salvadoreños y haitianos ya han sido plantadas por la administración Trump. Y las discusiones por el futuro de los “soñadores” han perturbado las discusiones de fondo sobre el régimen migratorio.

En la Universidad de Texas en Austin, Tillerson presentará la política hacia America Latina de la administración Trump que busca, según el Departamento de Estado, construir un “hemisferio seguro, próspero, democrático y con seguridad energética”.

VENEZUELA, POR SUPUESTO
Se espera que uno de los asuntos centrales tratado en la gira sea la situación en Venezuela y se esperan nuevas medidas de presión sobre el gobierno de Maduro que se ha lanzado a plena campaña presidencial, convocada por la Asamblea Constituyente; el consenso es que la campaña será fraudulenta y ya EE.UU. anunció que no reconocerá los resultados. Tillerson deberá aclarar porque una reelección inconstitucional y teñida por el fraude como la de José Orlando Hernández en Honduras, es aceptada por EE.UU. aplicando un resero diferente para Venezuela.

Un aspecto que Tillerson debería clarificar es la renuencia de EE.UU. de aplicar sanciones petroleras al gobierno de Maduro. Sabido es que Tillerson conoce al detalle  la realidad energética, y en especial, petrolera; fue muchos años CEO de Exxon, en cuya capacidad enfrentó la nacionalización de sus operaciones por el gobierno de Hugo Chávez.

No obstante ello, EE.UU. es el único país del mundo que abona en efectivo los 800.000 barriles diarios de petróleo que importa de Venezuela. Si EE.UU. deseara efectivamente terminar con el gobierno de Maduro, le bastaría con establecer un sistema de pagos que impidiera al gobierno acceder a esos recursos. El gobierno, que bordea el colapso, tendría los días contados.

Donald Trump en el Estado de la Unión volvió a denigrar a los migrantes.
Donald Trump en el Estado de la Unión volvió a denigrar a los migrantes.

PROBLEMAS POR DOQUIER
EE.UU. enfrenta otros espinosos problemas, con uno de los cuales Tillerson inicia la gira: México, que visitará el 1 de febrero. Las duras negociaciones del NAFTA, iniciadas por Trump, involucran también a Canadá y plantean asuntos de extrema importancia para México que exporta el 80% de sus bienes y servicios en este marco. Las políticas proteccionistas de Trump, basadas en concepciones estrechas del intercambio comercial, son una verdadera amenaza para la economía mexicana.

A lo cual se deben sumar los graves problemas de seguridad y violencia derivadas del tráfico de las drogas demandadas por EE.UU. pero que Trump quiere frenar construyendo un anacrónico y humillante muro en la frontera. El candidato izquierdista/populista Manuel Antonio López Obrador espera capitalizar buena parte de la antipatía y rechazo de la población hacia Trump en el proceso electoral por la presidencia de México que está en marcha.

El 3 de febrero Tillerson llega a Bariloche, en Argentina, y luego visitará Buenos Aires donde se reunirá con el presidente Macri. No se esperan desacuerdos en materia de política, pero se ignora si las organizaciones sociales y políticas opuestas al gobierno aprovecharán la ocasión de la visita para demostrar su malestar.

AGENDA EN LIMA
El 5 de febrero, Tillerson llega a Perú con el objetivo fundamental de considerar los preparativos de la Cumbre de las Américas  (Lima, 13 y 14 de abril). Esta cumbre será la primera incursión de Trump en América Latina y muchos no pueden evitar recordar la desastrosa visita del entonces vicepresidente Nixon a Venezuela (durante la cual, un martes 13 de mayo de 1958 casi resultó muerto en su vehículo) que condujo a una profunda revisión de la política de EE.UU. hacia una región hasta entonces ignorada y abandonada a alianzas non santas con los somozas, trujillos, duvalieres, etc.

Donald Trump ha enrarecido el ambiente y marca un contraste extremo con la inteligencia, simpatía y calidez del carismático Barack Obama. Su guerra contra los mexicanos; su calificación de “shit hole countries” (traducido como “países de mierda” cuando sería “países letrina”) al referirse a los inmigrantes de El Salvador, Haití y de África, ha expresado el desprecio que siente hacia personas provenientes de esa categoría de países (que completó con la pregunta “por qué no vienen más inmigrantes de Noruega”). Su soberbia le gana al comunicador que fue (y es) y coloca la relación con los latinoamericanos en un pésimo pie en materia de relaciones públicas que terminan siendo clave en este tipo de actividades. Completa el desastre la frialdad de Melania (si es que lo acompañara a la Cumbre).

De Perú Tillerson pasa a Colombia, aliado fundamental de EE.UU. que se encuentra embarcado en las elecciones que suceden al Proceso de Paz. La producción de drogas, la expansión de las áreas plantadas de coca y el rol prominente concedido a las FARC en el proceso electoral, son asuntos de especial preocupación para EE.UU. Y, por supuesto, la vecindad con Venezuela que pone una extrema presión sobre Colombia por la salida de venezolanos que inundan sus ciudades fronterizas y la ubicación de grupos de las FARC y del ELN en territorio venezolano.

Termina la gira de Tillerson el 7/2 en Jamaica donde se espera un fuerte apoyo a las políticas del gobierno y a estimular el acuerdo existente sobre energías limpias e incentivar la seguridad energética para reducir los vínculos de los Estados del Caribe con PETROCARIBE, establecido por Chávez y cuyos beneficiarios apoyaron las votaciones favorables a Venezuela en la OEA.

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