EFETriunfador Sebastián Piñara se impuso en la segunda vuelta con 10% de margen y vuelve a La Moneda.
Triunfador Sebastián Piñara se impuso en la segunda vuelta con 10% de margen y vuelve a La Moneda.
Edición 2519: Miércoles, 20 de Diciembre de 2017

Piñera Derrota ‘El Legado’ de Bachelet

Por: José Rodríguez Elizondo | El amplio triunfo de Sebastián Piñera muestra que la temida polarización política en Chile tenía dientes de papel.

EFETriunfador Sebastián Piñara se impuso en la segunda vuelta con 10% de margen y vuelve a La Moneda.
Triunfador Sebastián Piñara se impuso en la segunda vuelta con 10% de margen y vuelve a La Moneda.

Con la victoria de Sebastián Piñera, los chilenos nos asomamos a un raro momento de “imagen-verdad”. Michelle Bachelet -por error de los operadores de palacio- se vio expuesta largos segundos ante una cámara de videoconferencia, esperando la conexión para saludar al vencedor. Los telespectadores la vieron, entonces, más desencajada que en los peores momentos de su gobierno. Era el rostro vivo de la amargura, en contraste con las palabras de buena crianza que pronunciaría después.

Poco antes, el derrotado Alejandro Guillier, se había mostrado sereno y elocuente, ante las cámaras, para reconocer su derrota. Saludó “el impecable y macizo triunfo” de Piñera, en su mejor estilo de comunicador fogueado. De paso, invalidó su campaña previa de temores catastróficos, llamando a una “colaboración eficaz” con el vencedor. “Es tiempo de renovación, no de retroceso”, sentenció.

 

Ese juego de imágenes confirmaba (Caretas 2515) que la pugna profunda no fue entre Guillier y Piñera, sino entre éste y la Presidenta Bachelet

DECODIFICANDO A LA PRESIDENTA

Es difícil decodificar a Bachelet. Una síntesis de su gestión la muestra como una líder con base en su simpatía, su condición de género y su experiencia con la dictadura. Su padre, general  de Aviación, murió en prisión, por haber colaborado con Salvador Allende. Ella y su madre fueron sometidas a torturas y luego se asilaron en la hoy desaparecida República Democrática Alemana (RDA).  Según sus camaradas socialistas era una “abnegada militante”, que no temía relacionarse con los resistentes de la vía armada. Lucía más como un cuadro de estirpe bolchevique y admiraba a Fidel Castro, al Ché Guevara y  a Ho Chi Minh.

Aunque el patriarcal Patricio Aylwin no confiaba en su preparación para gobernar, Ricardo Lagos la proyectó a la Presidencia. Algunos la imaginaron, entonces, como una réplica de Nelson Mandela. Con sus heridas cicatrizadas, mantendría la línea moderada de la Concertación gobernante. Otros, proyectándose a sí mismos, la vieron como ejecutora de una estrategia de reconciliación.

Derrotado candidato oficialista Alejandro Guillier  obtuvo el 45,43% de los votos.
Derrotado candidato oficialista Alejandro Guillier  obtuvo el 45,43% de los votos.

Pero, tras su primera elección, los decepcionados acuñaron un lema llamativo, para mitigar las críticas: “Hay que cuidar a la Presidenta”. Es que, a toro pasado, Bachelet se identificaba más con el conde de Montecristo que con Mandela. Enarbolando un “realismo sin renuncia”, soslayó la reconciliación, retrocedió en la política militar de sus predecesores, incorporó a los comunistas –con lo cual nació la Nueva Mayoría-, alentó a los jóvenes de las izquierdas universitarias y acusó a los dirigentes tradicionales por no funcionar “en clave ciudadana”. En octubre pasado, ante una protesta de mujeres víctimas de la dictadura, lanzó una confesión ríspida en esa línea: “Yo tampoco perdono ni olvido, soy hija de un ejecutado político y expresa política”.

A partir de ahí, comenzó a promocionar su “legado”.

Bachelet:  una amarga derrota.
Bachelet:  una amarga derrota.

EL LEGATARIO GUILLIER

Senador independiente, con formación de sociólogo, masón y periodista, Guillier no se autopercibía como legatario. Lo suyo era una proyección póstuma de la exitosa Concertación, pues buscaba un nicho entre la izquierda sin centro de la agónica Nueva Mayoría y la izquierda de la moribunda Democracia Cristiana, que llevaba candidata propia.

Sin embargo, su escuálido 22,7%  de primera vuelta lo descompensó. Mientras la DC, como en el poema de Vallejo, seguía muriendo, apareció a su izquierda un potente y juvenil Frente Amplio (20,2%). Por eso y visto que Piñera se había ultraderechizado (supuestamente), dedujo que el sistema quedaba sin centro. En paralelo, Bachelet intuyó que Guillier debía poner toda su carne en la izquierda del asador. Al efecto,  intervino en la campaña con base en una aritmética simplista: sumando los votos de Guillier, el Frente Amplio, la DC acorralada y los candidatos testimoniales, la suma daba un 55%. Los chilenos estábamos más izquierdistas que nunca.

A partir de ahí, Presidenta, vocera y equipo de gobierno se zambulleron en la campaña y Guillier debió asumir los clichés de las izquierdas duras: amenazas de “meterle la mano al bolsillo a los poderosos” y el eslogan guerrillero “hasta la victoria siempre”.

Su campaña proyectó, entonces, un cuadro sesentista y ”pos verdadero”. Se ocultaba que él, Piñera y la sociedad misma, estaban más cerca del “inexistente” centro que de los extremos ideológicos.

El voto centrista definió el resultado en una polarizada confrontación electoral.
El voto centrista definió el resultado en una polarizada confrontación electoral.

PIÑERA RENOVADO

Piñera 2017 se mostró más transaccional, más sereno, más presidencial y con trajes mejor cortados. Aunque no dejó de proporcionar algunas “piñericosas”, supo resistir la discriminación subliminal de muchos periodistas progres, que jugaron a demonizarlo.

En lo principal, entendió que los chilenos no valoraban al gobierno por sus tesis, sino por su gestión y que el repudio a la clase política lo incluía. De ahí que, en vez de proyectarse hacia los partidos, se dedicó a seducir al centro abandonado. Ese que estaba en las derechas, las izquierdas y en todo lugar. A ese efecto, se colocó  bajo el paraguas icónico de Aylwin, añorado gobernante transversal.

Además, aunque poco y nada se tocaron los temas internacionales, Piñera podía agregar su capacidad verificada para enfrentar los conflictos vecinales. Se sabía que, gracias a su buena relación con Alan García y, luego, a la sangre fría con que enfrentó a un Ollanta Humala doctrinalmente antichileno, nuestros países pudieron superar un soterrado curso de colisión, a inicios de su gobierno. Por lo mismo, con él al frente, Evo Morales perdería la ventaja comunicacional que le daba la asimetría en sus enfrentamientos con el canciller de Bachelet. Además, contaba una excelente relación con el Presidente argentino Mauricio Macri, para no mencionar su amistad empresarial con PPK, hoy Presidente en problemas del Perú.

CONCLUSIÓN AL TOQUE

La ventaja de Piñera resultó amplia. Su 54,57% fue la cifra a que aspiraba Guillier y el 45,43 de éste,  fue lo que su comando adjudicaba a Piñera. La amplitud de la brecha asegura que el vencedor tendrá bastante libertad para desplegarse, muestra que la temida polarización tenía dientes de papel (por el momento) y que, a partir de ahora, comienza a diseñarse un nuevo sistema político para Chile.

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