Edición 2519: Miércoles, 20 de Diciembre de 2017

Venezuela ¿Qué pasará en 2018?

Por: Luis Jiménez | Las conversaciones del gobierno y oposición de Venezuela en R. Dominicana podrían ser otra frustración más. Oposición exige modificar el CNE y observación internacional de las elecciones, liberación de presos políticos y apertura de un canal humanitario. El gobierno busca levantar las sanciones internacionales ante el inminente colapso social.

El 15 de diciembre continuaron las conversaciones de la oposición y el gobierno venezolano en República Dominicana. Esta segunda vuelta no logró avances significativos (a pesar de los dichos de algunos asistentes) y está prevista otra para el 11 de enero (solo entre las partes) y al día siguiente otra a la que se incorporarían los cancilleres acompañantes (México, Chile, Nicaragua, Bolivia y San Vicente y las Granadinas).

El gobierno llega entusiasmado después de recientes “triunfos” electorales: las elecciones regionales y las municipales. Sus bases han recuperado su optimismo y han perfeccionado su organización. Observadores aseveran que los avances se lograron gracias a mejorar una verdadera “ingeniería del fraude electoral” pues a las complejas y sistemáticas medidas que han venido siendo aplicadas durante años, se ha agregado ahora el empleo del carné de la patria para controlar a la población a través del hambre.

Este documento es un instrumento que utilizan para identificar quienes votan o se abstienen en los actos electorales; luego los militantes del PSUV trabajan sobre ellos, asegurando que los electores chavistas sean compensados con las "bolsas clap" que contienen productos alimenticios y de primera necesidad a precios reducidos. También sirve para mantener las pensiones a personas de la tercera edad.

Maduro perfecciona la ingeniería del fraude electoral con miras a las elecciones presidenciales de 2018 en las cuales será candidato; sostuvo que los partidos opositores que hayan apoyado la abstención en las elecciones municipales quedaban eliminados de la contienda presidencial. Con ello elimina a Acción Democrática, Primero Justicia y Voluntad Popular y a sus dirigentes: Henry Ramos Allup, Leopldo López y Enrique Capriles.

Celebrar elecciones verdaderamente democráticas en estas condiciones es prácticamente imposible. Y los cancilleres acompañantes lo saben. Este es el desafío central de estas conversaciones.

ELECCIONES Y ALGO MÁS

Las elecciones, con ser necesarias, serían insuficientes si son asimiladas en la estrategia del gobierno. Ellas deberían apoyarse en un elemento decisivo: la aplicación de sanciones petroleras de parte de EEUU en caso que no se lograran garantías verificables para la celebración de las elecciones. Ese es el único punto de presión que puede funcionar en lo inmediato pues la economía venezolana se derrumba. Una reducción significativa en las compras de crudo por parte de EEUU sería insostenible para el gobierno que, por eso, exige el levantamiento de las sanciones.

La hiperinflacion, el default de la deuda de PDVESA y los escándalos de corrupcion surgidos a partir del conflicto de Maduro con Rafael Ramírez por la candidatura presidencial, más la crisis humanitaria, conducen al colapso de la sociedad venezolana. Teniendo en cuenta la diversidad de grupos armados existentes (colectivos chavistas, crimen organizado, narcotrafico, mineros informales, etc) el colapso se convertiría en un torbellino sangriento que expulsaría población a los paises limítrofes y suspendería los intercambios petroleros con los paises beneficiarios. Sería una catástrofe que afectaría la seguridad internacional.

La salida son elecciones democráticas logradas a través de presionar con la reducción de compras de crudo y deben ser apoyadas con un tercer elemento: facilitar la salida de Venezuela del grupo más comprometido con la represion hacia naciones próximas a las autoridades venezolanas; la identificación de estas personas y sus destinos sería la gran contribución a la restauración democrática de Rodríguez Zapatero.

Estas medidas deberían constituir una estrategia coherente que incluyeran, además,la conformación de un grupo de representantes de organismos internacionales que propongan un plan de emergencia para superar los graves problemas económicos, financieros, productivos y humanitarios que necesariamente deberá confrontar la sociedad venezolana en el corto plazo. La Reunión de Cancilleres de la OEA, que está vigente, debería ser el centro de esta estrategia integral.

Es la única forma de lograr que la sufrida población venezolana tenga un feliz 2018.

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