Edición 2518: Jueves, 14 de Diciembre de 2017

Ángeles e Idiotas

Escribe: Luis Jiménez | Trump incendia Medio Oriente y un juez pide el desafuero y presión preventiva de Cristina Kirchner.

El antiguo dicho que reza “los ángeles no osan sobrevolar donde los idiotas se arrojan de cabeza” mantiene su actualidad. Entre muchos casos que lo demuestran elegiremos dos:

Uno, es la incomprensible (por inoportuna) decisión de Donald Trump de anunciar el traslado de la embajada de EE.UU. en Israel a Jerusalén profundizando el caos sangriento que es el Oriente Medio. Una decisión que se efectivizará dentro de varios años pero que, en lo inmediato, incrementa el espiral de violencia, disminuye el liderazgo de EE.UU. en el mundo y cancela su papel de intermediario entre israelíes y palestinos. Otros consideran que el barullo busca cubrir los avances de la investigación del fiscal especial sobre la intervención rusa en la campaña presidencial y las relaciones con Trump.

El otro caso es el de Cristina Fernández de Kirchner (CFK) cuando decidió, en 2010, zambullirse en las turbias aguas de la diplomacia iraní para “destrabar” el caso judicial contra los autores del atentado contra la mutual israelita AMIA en 1994 en el centro de Buenos Aires. En realidad, las verdaderas motivaciones de tan arriesgada medida son una incógnita.

Su imprevisión no le permitió imaginar que ello la llevaría a terminar acusada por un juez federal de “traición a la patria”, dejando en el camino el cadáver de un fiscal especial asesinado cuatro días después que la denunciara por encubrimiento y horas antes de concurrir al Congreso a justificar su denuncia. La denuncia de Nisman fue procesada y archivada por el juez Rafecas por considerar que no acreditaba la comisión de un delito. Después de una batalla judicial, la denuncia de Nisman fue reactivada y asignada al juez Claudio Bonadio.

Leer: La Muerte del Fiscal Nisman

IRRUMPE BONADIO

El 6 de diciembre pasado, el juez federal Bonadio adoptó una resolución en la que  decide  procesar a CFK, al ex canciller Héctor Timerman y a altos funcionarios de su gobierno y allegados a ella por el delito de traición a la patria y les aplica la prisión preventiva. En el caso de CFK, solicita al Senado su desafuero a fin de  hacer efectiva la prisión preventiva pues había sido elegida senadora el 17 de noviembre.

La decisión del juez (que tiene procesada a CFK en otras causas por corrupción) fue un terremoto en la ya convulsionada sociedad argentina. Bonadio les imputó haber participado en una “maniobra delictiva destinada a lograr la impunidad de los iraníes imputados por la justicia argentina” como responsables de los actos ejecutados contra la embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994), en desmedro de los intereses de las victimas y del esclarecimiento de los hechos, con el engañoso objetivo de “normalizar” las relaciones con la Republica Islámica de Irán.

 El mecanismo delictivo para encubrir a los autores de estos actos de terrorismo y crímenes de lesa humanidad, según el juez, fue sustraer de la jurisdicción argentina los procedimientos judiciales creando, por acuerdo con Irán, una Comisión de la Verdad que revisaría las actuaciones y atribuiría  las responsabilidades. El conjunto de la maniobra se plasmaba en el Memorando de Entendimiento entre Argentina e Irán firmado por ambos cancilleres el 27 de enero de 2013, el cual fue declarado inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia argentina y, paradójicamente, aprobado por ambas cámaras del Congreso por las mayorías automáticas que tenía en ellas el partido de gobierno. El Memorando nunca entró en vigencia pues en Irán no recibió sanción legislativa.

LA TRAICIÓN A LA PATRIA

 Bonadio considero que los actos terroristas contra la embajada de Israel y la AMIA constituían “actos de guerra de agresión” que la justicia argentina atribuyó a la Jihad Islámica, a Hezbolah y a la Republica Islámica de Irán. Esta definición la basó  en el artículo 51 de la Carta de las NN.UU. y en la resolución 3.314 de NN.UU. que define los actos de agresión y la guerra de agresión “independientemente de que haya o no declaración de guerra”; resalta que esta resolución identifica “el envío por un Estado … de bandas armadas, grupos irregulares o mercenarios que lleven a cabo actos de fuerza armada contra otro Estado…” para configurar actos de agresión.

Si tal situación es provocada por un Estado extranjero, esto configura, según Bonadio, un estado de guerra y el atacante es un enemigo al cual “ayudar o socorrer” configura, en los términos del Código Penal (art. 214) y de la Constitución Nacional, un crimen de traición a la patria.

Señala Bonadio que la respuesta inicial del Estado argentino frente a la ilegítima agresión sufrida fue responder en el ámbito del derecho buscando la identificación y castigo de los responsables y generando, alrededor de esta noción, una política de Estado que guió sus acciones. Irán, sin embargo, se negó a colaborar y llevo la causa a un punto muerto ya que las indagatorias no pudieron avanzar por la negativa iraní. Debe señalarse que los acusados por la justicia argentina incluían prominentes funcionarios, clérigos y militares.

Argumentos de los acusados

CFK y los otros acusados retoman el argumento del juez Rafecas y sostienen que la acusación no define ningún delito y mal puede haber encubrimiento. Argumentan también que nunca existió guerra con Irán, país con el cual se mantuvieron las relaciones diplomáticas. Se sostiene, además, que la fórmula adoptada por el Memorando de Entendimiento era la única forma de destrabar el proceso judicial que llevaba 18 años estancado. Y se agrega que dicho Memorando nunca entró en vigencia (sin mencionar que sí realizaron todos los esfuerzos necesarios para lograrlo) y constituyó un acto de política exterior que no es justiciable.

CFK sostiene que se trata de una burda maniobra de persecución política del gobierno de Mauricio Macri contra la oposición. “Buscan callarme pero no lo lograrán” afirmó CFK asumiendo el papel de víctima que tanto le gusta. “Se ha destruido el Estado de Derecho” claman sus seguidores, olvidando rápida y convenientemente los groseros abusos cometidos durante los doce años de kirchnerismo. Abona la tesis de la persecución política el numeroso contingente de ex funcionarios sometidos a la justicia… todos por corrupción.

Mientras tanto, hierven las protestas debido a las medidas de sinceramente de la economía por el desaguisado que dejó el kirchnerismo. La situación creada por la resolución de Bonadio, según algunos, no le conviene al gobierno que necesita una situación más calmada para aprobar su agenda legislativa. La posibilidad de desafuero de CFK es poco posible y, por lo tanto, todavía está lejos de la cárcel.

El gobierno de Macri ha negado que exista presión alguna sobre los jueces; por otro lado, no logra dar con la clave del manejo del tema de los derechos humanos que le provoca innecesarios dolores de cabeza.

¡Feliz Navidad y difícilmente Próspero Año Nuevo!

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