EFEFreddy Guevara, vicepresidente de la Asamblea Nacional  buscó asilo en Chile, mientras que se rumorea que el presidente Julio Borges tenga que hacer lo mismo.
Freddy Guevara, vicepresidente de la Asamblea Nacional buscó asilo en Chile, mientras que se rumorea que el presidente Julio Borges tenga que hacer lo mismo.
Edición 2513: Jueves, 9 de Noviembre de 2017

Venezuela: Crisis sin Fin

Escribe: Luis F. Jiménez | Mientras la Asamblea Constituyente persigue a los opositores, Maduro convoca a los acreedores para una imposible refinanciación de la deuda y Venezuela entra técnicamente en hiperinflación. El default muestra su peor cara

EFEFreddy Guevara, vicepresidente de la Asamblea Nacional  buscó asilo en Chile, mientras que se rumorea que el presidente Julio Borges tenga que hacer lo mismo.
Freddy Guevara, vicepresidente de la Asamblea Nacional buscó asilo en Chile, mientras que se rumorea que el presidente Julio Borges tenga que hacer lo mismo.

El levantamiento de la inmunidad parlamentaria al vicepresidente de la Asamblea Nacional Freddy Guevara por parte del Tribunal  Supremo de Justicia controlado por el Poder Ejecutivo obligó al dirigente a buscar la protección diplomática de Chile. Corrían rumores en Caracas que el siguiente sería Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional.

Estos desarrollos coincidían con las declaraciones de Nicolás Maduro anunciando que había convocado a los acreedores del Estado y de PDVESA para refinanciar la deuda (también se refirió a “reestructurar” la deuda y a “renegociarla”) que se estima entre US$130.000 y 150.000 millones. La convocatoria es para el 13 de noviembre próximo.

Maduro constituyó una comisión, presidida por su vicepresidente Al Aisami, para renegociar, refinanciar o reestructurar la deuda y enfatizaba la voluntad de Venezuela de cumplir con sus obligaciones. Indicaba que el gobierno llevaba pagados US$71.700 millones en principal e intereses de la deuda y que necesitaba un nuevo acuerdo con los acreedores para seguir pagado los US$1.800 millones que debe pagar antes de fin de año. Para el 2018 se calcula que debe pagar US$8.000 millones y las reservas ascienden a US$9.600 millones, la mayor parte de ellas en oro que no es simple convertir a dólares.

La voluntad expresada, según la agencia Fitch, no es consistente con su situación real por lo cual bajó la calificación de la deuda de “C” a “CC” por considerar que un incumplimiento es “altamente probable”.

Maduro denunciaba la guerra económica internacional en su contra y razón no le faltaba; Trump impondrá sanciones a los agentes financieros que concedan cualquier tipo de beneficio a Venezuela por lo cual sus intentos son dudosos. Y la Unión Europea va por igual camino.

La necesidad de lograr acuerdos para reestructurar la deuda, por su parte, tropieza con otros problemas. Cualquier acuerdo eventual con los acreedores requeriría un plan económico creíble que les asegure el pago futuro y nadie cree que Venezuela, en las condiciones actuales, pueda implementar un plan que controle la inflación y genere un vigoroso crecimiento económico en pocos meses. El callejón económico venezolano, en las presentes condiciones, no tiene salida. El default se presenta como posible.

Las gestiones de Maduro, sin embargo, han dado algunos resultados. Venezuela estaría por reestructurar unos US$ 3.000 millones su deuda con Moscú. "Creemos que el gobierno venezolano manejará apropiadamente sus cuestiones de deuda", dijo, por su parte, la portavoz de la cancillería china. La Asamblea Nacional, por su lado, recordaba que sólo ella tiene la facultad constitucional de aprobar cualquier restruturación o renegociación de la deuda y que no estaba dispuesta a hacerlo.

Los titulares daban cuenta, por otra parte, de un aceleramiento de la inflación que, al haber alcanzado un índice de 50,6% entre el mes de octubre y setiembre, entraba en la categoría técnica de hiperinflación. Maduro concedía un nuevo aumento del salario mínimo y exhibía orgulloso el nuevo billete de 100.000 bolívares cuyo valor nominal se erosiona a ritmo vertiginoso.

El FMI conminaba al gobierno a proporcionar cifras oficiales de su economía y, en ausencia de ellas, utilizaba diversos estimado técnicos para establecer una inflación tentativa para el año 2018: 2.250%. Sin comentarios.

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