Edición 2506: Jueves, 21 de Septiembre de 2017

Venezuela en la Encrucijada

Escribe: Luis F. Jiménez | Maduro convoca a una nueva ronda de diálogo con la oposición, mientras la Unión Europea evalúa aplicar sanciones económicas contra la dictadura venezolana.

Aunque cueste creerlo, el gobierno y la oposición conversan nuevamente para iniciar, por tercera vez, un diálogo con miras a superar la hecatombe que afecta Venezuela.

El gobierno de la República Dominicana, presidido por Danilo Medina, ha prestado su territorio para este ensayo que nada tiene de novedoso. Sería el tercero que, proverbialmente, podría resultar el exitoso. Hay dudas al respecto; basta preguntarle al cardenal Parolin, Secretario de Estado del papa Francisco, cuya carta urgiendo al gobierno a cumplir con los compromisos del pasado diálogo provocó la airada reacción de éste y la suspensión, sin fecha, de las tratativas.

¿Qué puede haber pasado para que el gobierno desempolve, una vez más, al solicito exPrimer Ministro expañol, Rodríguez Zapatero, experto en diálogos sin destino? Especialmente cuando el gobierno, con su convocatoria a elecciones regionales, provocó desconcierto y divisiones en la oposición. Y luego que Trump le regalara a Maduro el presente de una posible intervención militar en Venezuela y provocara la airada reacción de toda América Latina y decenas de movilizaciones chavistas.

La razón del nuevo intento podría encontrarse en las duras sanciones que la administración Trump aplicó al gobierno venezolano (y no a funcionarios individuales). Estas sanciones estarían teniendo un efecto importante en el flujo de dólares imprescindibles para un gobierno que se asoma al abismo del default. A lo que se suma, según expertos, el riesgo de un colapso bancario por la carencia de dinero en efectivo debido a la vertiginosa tasa de inflación.

Otra razón del nuevo diálogo podría ser el endurecimiento de la Unión Europea después de los cuatro meses de movilizaciones en Venezuela que dejaron más de 130 muertos, miles de heridos y centenares de presos políticos. La cereza del pastel fue el adefesio de la Asamblea Constituyente que convocó Maduro y que tiene el objetivo de anular a la Asamblea Nacional que es la única institución de origen democrático en Venezuela.

Se discute en la UE la naturaleza y extensión de posibles sanciones, mientras el presidente del Parlamento Europeo recibe a la hija de Antonio Ledezma y a la Fiscal General destituida Luisa Ortega Díaz. La Eurocámara examina posibles sanciones las que, sumadas a las estadounidenses, tendrían un efecto devastador en la economía venezolana.

Es así que, de la noche a la mañana, aparecen Danilo Medina y Rodríguez Zapatero convocando a nuevas conversaciones entre gobierno y oposición y Maduro anunciando que “se está cerca de una solución”. El presidente de la Asamblea Nacional Julio Borge y el diputado Luis Florido afirman, en base a la experiencia reciente, que no hay diálogo y menos negociaciones sino “conversaciones exploratorias” para establecer las posibilidades reales de cumplir con los acuerdos. De no existir esas posibilidades, se cae todo el tinglado.

Este nuevo intento estaría acompañado por un grupo de países; la oposición habría designado a México y Chile y el gobierno a Bolivia y Nicaragua. Al parecer, estos cuatro países cuentan con la conformidad de ambas partes. La oposición plantearía designar a Paraguay aunque faltaría la aceptación del gobierno al que le falta designar un tercer país de su elección. El canciller chileno Heraldo Muñoz, al aceptar el encargo, subrayó que busca, una solución democrática, pacífica y rápida, sin dilaciones ni titubeos.

Esta movida del gobierno venezolano viene a afectar las gestiones previstas por el Grupo de Lima que se reuniría en Nueva York el 20 de este mes con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas para examinar la posibilidad de adoptar nuevas medidas para promover la democracia y los derechos humanos en Venezuela. Trump ha invitado a un grupo de mandatarios latinoamericanos para considerar la crisis venezolana. El presidente mexicano declinó la invitación y el presidente peruano no pudo asistir a la cita.

Las perspectivas del nuevo diálogo son poco alentadoras. La oposición insistirá en sus condiciones iniciales: liberación de los presos políticos, restitución de las facultades de la Asamblea Nacional, apertura de un canal humanitario para encarar la crisis alimentaria y sanitaria y elecciones libres, con supervisión internacional y organizadas por un Consejo Electoral imparcial, que incluya la elección de un nuevo presidente.

Resulta más que problemático que el gobierno acepte estas condiciones. La semana pasada, prestó testimonio ante el congreso de EEUU el Secretario de Estado adjunto para Seguridad y Lucha Antinarcóticos quien afirmó que Venezuela constituye un “problema gigantesco” en materia de seguridad por la forma en que el narcotráfico ha penetrado toda la estructura del Estado venezolano. Este fenómeno, sumado a la corrupción desmedida, ofrecerán una seria resistencia a cualquier esfuerzo por erradicarlos.

Crímenes de lesa humanidad 

Mientras se habla de conversaciones exploratorias, Luis Almagro, secretario general de la OEA, avanza con su idea de examinar, con la asesoría de Luis Moreno Ocampo, si es factible acusar a autoridades venezolanas por la comisión de crímenes de lesa humanidad ante la Corte Penal Internacional. Venezuela es Estado parte en el Tratado de Roma y, por ello le son aplicables sus disposiciones.

Los crímenes de lesa humanidad suponen su comisión sistemática por parte de autoridades estatales, es decir, que deben contar con una estructura operativa y una aplicación específica para afectar a categorías de personas. Con el objeto de examinar si en el caso de Venezuela se dan estas condiciones, Moreno Ocampo recibió testimonios en el Salón de las Américas de la OEA, de personas que se consideraban víctimas de autoridades venezolanas. Cabe señalar que Moreno Ocampo examinó este asunto en 2006, cuando era fiscal de la CPI, y consideró que entonces no estaban presentes todas las condiciones requeridas.

El examen de posibles crímenes de lesa humanidad se complementa con la designación de un grupo de expertos independientes que se pronunciarían sobre si existieron tales crímenes. Llama la atención que no se haya compatibilizado este novedoso esfuerzo con el desempeño de las funciones del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (Comisión y Corte) cuyas labores podrían superponerse con las de este mecanismo.

También llama la atención la total prescindencia de los Estados miembros de la OEA en una materia que involucra la esencia el ejercicio del poder de un Estado miembro. Más allá de las justificaciones éticas o morales de las medidas que podrían llegar a adoptarse, este ejercicio, de no ser bien conducido, podría provocar un caos institucional de consecuencias imprevisibles.

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