La calle no calla. Las protestas contra la Asamblea Constituyente se agigantaron frente a la represión.
La calle no calla. Las protestas contra la Asamblea Constituyente se agigantaron frente a la represión.
Edición 2499: Jueves, 3 de Agosto de 2017

Democracia o Pampa

Escribe: Luis F. Jiménez | El régimen de Nicolás Maduro cruzó el Rubicón. El coraje de los venezolanos honra el patriotismo de Simón Bolívar.

La calle no calla. Las protestas contra la Asamblea Constituyente se agigantaron frente a la represión.
La calle no calla. Las protestas contra la Asamblea Constituyente se agigantaron frente a la represión.

En la convocatoria de Nicolás Maduro para “elegir” a los integrantes de una Asamblea Nacional Constituyente (AC) que elabore una nueva Constitución para Venezuela ocurrió lo que era previsible.
Para el gobierno, el acto del 30 de julio fue un “éxito histórico”, pues concurrieron a las urnas ocho millones de electores de los 19,5 millones que conforman el padrón electoral. Para la oposición fue un “rotundo fracaso” transformado en masacre porque los asistentes no llegaron a tres millones, según Henrique Capriles,  y se sumaron 16 muertos a los 113 producidos desde que comenzaron las protestas el 2 de abril pasado.

La prensa, como es usual, tropezó con fuertes restricciones para cubrir el evento;  abundaron fotografías y videos de centros de votación con escasa participación. El contraste con la consulta opositora del 16 de julio fue marcado. En el acto eleccionario no hubo controles ni información confiable de ninguna especie. No asistieron observadores internacionales. Hubo también actos de violencia, el más espectacular de ellos fue la bomba que estalló al paso de una caravana de motociclistas de la Guardia Nacional.

Las penurias en materia de alimentación, salud y, en términos generales, de la brutal crisis humanitaria se mantuvo y acrecentó, con imágenes de nutridas columnas de venezolanos que emigraban a Colombia con el acicate de la incertidumbre por no saber qué viene ahora en Venezuela.

Muchos se preguntan sobre las razones de Maduro para hacer una Constitución a su medida, pues no ven que la nueva AC vaya a adoptar las medidas requeridas para superar la crisis humanitaria;  18 años de ineptitud y corrupción chavista no podrá ser modificada por sus propios autores.

Entonces, ¿qué busca Maduro? Poder y dinero.

En primer lugar, busca eliminar las restricciones a su poder impuestas por instituciones independientes creadas por la Constitución de Chávez (de 1999). Esas instituciones son la Asamblea Nacional y el Ministerio Público, ambas enfrentadas con el gobierno. Como la AC concentra la totalidad del “poder originario” puede adoptar “legalmente” la decisión de modificarlas o eliminarlas.

La lucha de la AC con la AN comenzará por el local en el cual funcionará (el Palacio Legislativo) y en la inmunidad de los actuales parlamentarios. Esta va a ser la primera pelea abierta. La Fiscal General ha denunciado graves delitos y crímenes de lesa humanidad por parte de Maduro, apuntando en dirección a la Corte Penal Internacional (CPI) al igual que el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, que contrató como asesor a Luis Moreno Ocampo quien fuera el primer fiscal de la CPI durante nueve años.

En segundo lugar, Maduro busca seguir comprometiendo los recursos naturales de Venezuela cuya disposición restringe la Constitución vigente. De esta forma podrá obtener los fondos necesarios para confrontar una situación económica angustiante. Al endeudamiento basado en los recursos petroleros busca agregar los que resulten de la explotación de la “Faja del Orinoco” rica en minerales. La oposición indica que es una carta blanca para la rapiña. Rusia y China son los principales interesados.

Nicolás Maduro se aferra al poder a sangre y fuego. Derecha, la represión se intensificó a pesar de los ríos de sangre.
Nicolás Maduro se aferra al poder a sangre y fuego. Derecha, la represión se intensificó a pesar de los ríos de sangre.

EL PODER DE LAS ARMAS
Poder y dinero se refuerzan mutuamente. Y, en esa dinámica, la Fuerza Armada juega un papel descollante. En vista del pobre sustento popular de Maduro, utiliza el método cubano de la represión asfixiante. Para ello necesita al Ejército, a la Guardia Nacional, a los colectivos (grupo paramilitares armados que estableció Chávez) y a las milicias populares que espera aumentar a 500,000.

A esta Fuerza Armada se suma la capacidad de control del Partido Socialista Unido (PSUV) y mecanismos como la provisión de comida y medicamentos baratos a las bases clientelares. Los empleados públicos constituyen, por fin, otro elemento del conjunto que hace al poder que Maduro busca incrementar con la AC.

Los rangos superiores de la Fuerza Armada han sido incorporados al esquema a través de los beneficios económicos que obtienen en las funciones públicas que Maduro les ha asignado. Controlan, por ejemplo, toda la importación y distribución de alimentos, lo cual es una fuente adicional de ingresos a través de la corrupción. El contrabando es otra actividad rentable como lo es su participación en el tráfico de drogas, según el sistema que estableció Chávez con las FARC en su momento.

Corrupción y tráfico de drogas acaban generando redes importantes de crimen organizado que, según informan expertos, controlan regiones del país. No es por ello de extrañar que abunden términos como “narcoestado” y “cleptocracia” para definir al Estado Madurista. Un minoría muy poderosa; una “inmensa minoría”.

La Fuerza Armada, sin embargo, no es monolítica; existen fracturas internas, especialmente a partir de los grados intermedios. La profundización de las fracturas podría generar un conflicto interno de proporciones debido a los otros focos de poder armado. Esto ha llevado a expertos a considerar que

Venezuela podría convertirse en un Estado fallido como Libia o Somalia. El riesgo es alto.
Lo saludable es que el 85% de la población se opone a la situación descripta. La Iglesia Católica (cuyo Sumo Pontífice sorpresivamente perdió la voz), las universidades, los partidos democráticos y las ONG están llevando a cabo una lucha por la democracia que puede ser calificada de heroica. A pesar de los esfuerzos opositores, la violencia ha teñido muchas situaciones; esta se origina en la necesidad de reprimir del gobierno. Es previsible que en el corto plazo la represión se incremente.  
        

 Leopoldo López, líder y emblema de la oposición, fue nuevamente arrestado el lunes 31, y no se conoce su paradero.
 Leopoldo López, líder y emblema de la oposición, fue nuevamente arrestado el lunes 31, y no se conoce su paradero.

LA COMUNIDAD INTERNACIONAL
Democracia y derechos humanos son las bases de la convivencia dentro de los Estados y entre ellos, especialmente en nuestro hemisferio. Basta ver las columnas de migrantes venezolanos hacia Estados vecinos para comprender por qué un país en el que se violan los derechos humanos y se destruye la institucionalidad democrática acaba convirtiéndose en una amenaza para la paz y seguridad regional.

En el caso de Venezuela hoy, a ello se suma un imperativo ético fundamental.

La comunidad regional ha anunciado medidas respecto a Venezuela. Un grupo importante de países ha decidido no reconocer el cambio institucional introducido por la AC de Maduro. Ello tiene implicancias diplomáticas en cuanto a las relaciones no solo políticas sino también de comercio internacional. Varios países de América Latina han retirado sus embajadores. Perú convocó a una reunión de cancilleres en Lima para el 8 de agosto.

Estados Unidos anunció que adoptará medidas “enérgicas y rápidas” después de la Constituyente. Se discute si incluirán restricciones en los pagos por concepto de importaciones de petróleo venezolano. Algunos sostienen que el caso de Cuba demuestra que estas medidas no surten efecto; al hacerlo ignoran un pequeño detalle: el rescate de Cuba por la URSS por razones geoestratégicas. Nada tiene que ver la Cuba de hace 60 años con la Venezuela de hoy. Ni la Rusia de hoy con la URSS de entonces.

Venezuela cuenta con Rusia, China, Cuba e Irán para sostenerse.

Será la comunidad hemisférica, sin embargo, la que acabará colaborando con el gobierno y pueblo venezolanos para superar esta crisis terminal. A pesar de las maniobras de países caribeños como San Vicente y las Granadinas y República Dominicana, a los del ALBA como Bolivia y Nicaragua, a un dubitativo El Salvador y un inusitado Uruguay (que dificulta acuerdos en Mercosur), los imperativos éticos, políticos y de seguridad acabarán imponiendo esa colaboración.

Para ello, la comunidad hemisférica podría revertir los fracasos de la OEA a través de la conformación, en el seno de la Reunión de Consulta de Cancilleres hoy activa, de un grupo de contacto de mandatarios para llegar a una solución pacífica y negociada de una crisis terminal que amenaza la paz y la seguridad del hemisferio.  


Del socialismo del siglo XXI a la dictadura del siglo XX

El 31 de julio, EE.UU. aplicó sanciones personales a Maduro congelando sus bienes bajo jurisdicción de EE.UU. y prohibición a quienes estén sujetos a su jurisdicción de hacer negocios con él. Maduro comparte esta condición con el presidente Richard Mugabe de Simbabwe, con el presidente de Siria Bashar al Assad y con el mandatario norcoreano Kim Jong Un. El gobierno de Estados Unidos consideró que, con la “elección” de la Asamblea Constituyente, Maduro se había transformado abiertamente en un dictador.

Para confirmar tal calificativo, en la madrugada del 1 de agosto, personal del Servicio de Inteligencia (SEBIN) irrumpió en los domicilios de Antonio Ledesma, alcalde de Caracas, y del dirigente Leopoldo López que cumplían arresto domiciliario y fueron conducidos con destino desconocido. Se supone que fueron llevados a la prisión militar de Ramo Verde ante la angustia de sus familiares. Este negativo desarrollo es interpretado como un presagio de lo que puede producirse con respecto a los diputados de la Asamblea Nacional cuando se instale la Asamblea Constituyente. El Socialismo del Siglo XXI se transforma cada vez más en una vulgar dictadura del siglo XX.

Con esas medidas, Maduro parece empeñado en justificar la imposición de sanciones petroleras a su país. Colombia y Panamá anunciaron que aplicarán los procedimientos que correspondan en consonancia con las sanciones estadounidenses. Se espera que en la reunión de cancilleres en Lima el 8 de agosto se plantee la respuesta hemisférica al giro impuesto por Maduro a la crisis venezolana. Los mandatarios americanos deben tomar cartas en el asunto.

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