Edición 2497: Jueves, 20 de Julio de 2017

La Tele Factura

México prohibió vender publicidad de campaña en la tele. Así no entró plata de Odebrecht.

El caso de Ollanta Humala y Nadine Heredia es una prueba definitiva. El caso Odebrecht no solo puso de cabeza al continente por la corrupción en su sentido clásico de coima por obra. También por lo que supone su impacto sísmico en las campañas electorales.  

El jueves 6, el partido Aprista y la fundación Pablo Iglesias organizaron en el Congreso un Foro Internacional sobre los retos de los partidos, en el que participaron políticos de países como Argentina, Chile, Ecuador, Venezuela y México.

Y si por aquí llueve, por allá no escampa.

El método de financiamiento de campañas –con estratega publicitario incluido en el combo– fue un patrón en la región. El apetito por dinero negro se incrementa con los costos publicitarios de la televisión.   

La plata en campaña. Keiko Fujimori y los tiempos del sobrecito.
La plata en campaña. Keiko Fujimori y los tiempos del sobrecito.
Una notable excepción es la mexicana. A partir de 1997, ese país apostó por el financiamiento público. Tanto que, para este año, el presupuesto destinado a los partidos –casi todo para actividades ordinarias– es de US$ 220 millones. México tiene un poco más que cuatro veces la población del Perú, pero ni con la comparación relativa dejan de ser chistosos los menos de US$ 5 millones que recibirán por primera vez los partidos peruanos en este 2017.

Patricio Ballados, representante del Instituto Nacional Electoral (INE) de ese país, explica que antes de ese año “el Partido Revolucionario Institucional –PRI– no había perdido la mayoría absoluta en el Congreso, siempre obtenía al menos el 50%.  Al entrar en  vigor esa regla, desde entonces  ningún partido ha tenido la mayoría absoluta. La pluralidad que había en México se pudo demostrar  de manera más pareja”.

El analista Luis Nunes apuntó durante el evento que en un principio la cosa se fue para el otro lado, porque prácticamente le daban plata a cualquiera que hiciera su partido.   

Pero los cambios fueron contundentes: 1. Los partidos políticos pueden obtener financiamiento privado solo hasta 10%, lo restante es financiamiento público. 2. Se prohíbe el financiamiento a sindicatos e iglesias. 3. No hay aportes anónimos y 4. Todo es bancarizado.

Nada de esto se da en el Perú.

El segundo salto exponencial se produce en el 2007. El año anterior, el oficialista Felipe Calderón (PAN) le había ganado la elección al izquierdista Andrés Manuel López Obrador por 0.1%.
“La queja de los candidatos de oposición es que los medios tenían un trato distinto a la hora de vender publicidad a los partidos políticos. Había medios que no vendían espacio a algunos partidos”, recuerda Ballados.

Patricio Ballados del Instituto Nacional Electoral de México.
Patricio Ballados del Instituto Nacional Electoral de México.

¿Cómo paga el Estado a los medios? Estos deben ceder parte de su programación vía los llamados tiempos de Estado. También están los tiempos fiscales, que es “cierto tipo de impuesto que se paga en especie”, una forma de crédito tributario.

Durante las campañas, el Estado dispone de  48 minutos al día por cada uno de los 2,800 concesionarios de radio y TV. “Eso significa que tenemos 96 spots al día por estación, que repartimos entre las autoridades y partidos. En las próximas elecciones vamos a transmitir  más de 54 millones de spots durante el periodo electoral”, dice Ballados.

El congresista Jorge del Castillo remarcó que los gastos en publicidad televisiva –sobre todo– y radial se llevan alrededor del 80% de gasto en una campaña.

En las últimas elecciones, Fuerza Popular egresó un poco más de S/ 15.2 millones, cuatro millones más que la ganadora de PPK (casi S/.11 millones). En las elecciones anteriores –la última donde habría aportado Odebrecht lo que quizá explica la diferencia–, el Partido Nacionalista declaró S/ 24.9 millones, y la friolera de S/ 22.1 millones se fueron oficialmente en publicidad. El fujimorismo reportó una campaña de S/ 19.7 millones, con S/ 18.6 millones en publicidad.

Con todo el dinero en juego, no fue extraño que los medios mexicanos zapatearan cuando se promulgaron los cambios. Como ironizó Del Castillo, “la televisión se queda con toda la plata, pero luego nos investigan para saber de dónde salió”. 

Lula apeló sentencia de nueve años. Es acusado de repartir millones en la región.
Lula apeló sentencia de nueve años. Es acusado de repartir millones en la región.

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