Edición 2491: Jueves, 8 de Junio de 2017

Mucho ruido y pocas nueces

Escribe: Luis F. Jiménez | La Reunión de Consulta de cancilleres de la OEA no logra ponerse de acuerdo.

El 31 de mayo pasado, con la presencia de 18 cancilleres, se realizó la primera sesión de la Reunión de Consulta convocada por la OEA para considerar la situación de grave alteración en Venezuela.

En las conversaciones previas sobre la necesidad de emitir una declaración, habían quedado planteadas dos posiciones, ninguna de las cuales alcanzaba los 24 votos necesarios para prevalecer sobre la otra.

La posición que aglutinaba a la mayoría de los latinoamericanos (sin los “bolivarianos”: Bolivia, Nicaragua y Ecuador) más Estados Unidos y Canadá (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Panamá, Perú y Uruguay) eran partidarios de incluir en la declaración un llamado al gobierno de Venezuela (cuya delegación se registró pero no asistió  las deliberaciones) para adoptar medidas concretas: liberación de los presos políticos, suspensión de la convocatoria a una asamblea constituyente, termino de las detenciones arbitrarias y sometimiento de civiles a tribunales militares, elaboración de un calendario electoral y la apertura de canales de asistencia humanitaria.

Los estados de El Caribe, agrupados en CARICOM, plantearon la antigua dicotomía de defender la democracia y los derechos humanos respetando el principio de no intervención en los asuntos internos de otro Estado. Esta contradicción se había resuelto en la OEA en la medida que el Estado que fuera aludido hubiese suscrito los tratados de derechos humanos, la Carta de la organización y la Carta Democrática. Pero ¿qué hacer con Venezuela que denunció los tratados de derechos humanos y la jurisdicción de la Comisión y de la Corte? ¿Y que, además, había iniciado los trámites de retiro de la OEA?

La delegación de Perú tuvo una actuación destacada al presidir el diálogo abierto informal que entablaron 29 delegaciones y en el cual se alcanzaron consensos importantes. Los Estados miembros del CARICOM (14 votos), sin embargo, regresaron a una declaración emitida por sus jefes de Estado y de gobierno que camino por la cornisa de defender la democracia representativa, el Estado de Derecho, la necesidad de respetar los derechos humanos y realizar una invocación al cese de la violencia; propuso, además, la constitución de un grupo de países “u otro mecanismo de mediación” para apoyar un proceso “renovado” de diálogo y negociación entre el gobierno y la oposición en Venezuela que promueva “la implementación oportuna de los compromisos que asuman las partes”, las cuales deberían solicitar la asistencia de los Estados que quisieran asistir en esta tarea.

No es difícil advertir que a nivel de los enunciados es posible lograr coincidencias; también hubo acuerdo en la necesidad de conformar un grupo de “contacto” de Estados que deberían sumarse al presidente de la RC (el canciller de Guatemala) y al vicepresidente (el canciller de República Dominicana, con estrechos vínculos con Venezuela). Es interesante notar que este grupo de contacto tendría funciones de “mediación”.

Está previsto que haya una nueva reunión de la RC antes del 19 de junio en que se realiza la Asamblea General de la OEA en México para llegar a un documento de consenso. Todo parece indicar que debería lograrse ese objetivo. Las referencias a la democracia representativa, la plena vigencia de los derechos humanos y la existencia de un mecanismo de mediación para avanzar en un diálogo renovado con miras a la realización de elecciones deberían ser suficientes. Los entre telones de las negociaciones en curso no trascienden y se han prestado para numerosas interpretaciones que dejan mal parada la posición de los caribeños por contrastar de manera dramática con la realidad en Venezuela.

Cabe notar que la canciller de Venezuela anunció que, por instrucciones del presidente, asistiría a la Asamblea General para “ejercer su derecho a la defensa”.

Mientras la esgrima diplomática continúa en el hemisferio, en las calles de Venezuela siguen las protestas más de 60 muertos, mil detenidos en la última semana y la pelea sin  cuartel de la Fiscal General opuesta a la realización de la asamblea constituyente si no es convocada por el pueblo, titular del poder constituyente, y no por el presidente Maduro que tiene facultad de iniciativa pero no de convocatoria. El domingo 4, General Motors y United Airlines anunciaron que abandonaban el país por no contar con condiciones para operar. Estados Unidos estudia suspender importaciones de crudo venezolano.

Un observador venezolano que asistía a la RC, preguntado cuál era el desarrollo previsible de la situación en Venezuela vaticinó que era posible que pronto hubiese novedades de trascendencia en el ámbito militar. Veremos.

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