Marine Le Pen lidera con el 24%, seguida de Macron (23%) y el republicano Fillon (19  %). El ascenso del socialista Mélenchon le ha quitado puntos al también zurdo Hamon.
Marine Le Pen lidera con el 24%, seguida de Macron (23%) y el republicano Fillon (19 %). El ascenso del socialista Mélenchon le ha quitado puntos al también zurdo Hamon.
Edición 2483: Miércoles, 12 de Abril de 2017

Final de Novela

Escribe: Patricia de Souza | Las próximas elecciones en Francia: entre la realidad y la ficción.

Marine Le Pen lidera con el 24%, seguida de Macron (23%) y el republicano Fillon (19  %). El ascenso del socialista Mélenchon le ha quitado puntos al también zurdo Hamon.
Marine Le Pen lidera con el 24%, seguida de Macron (23%) y el republicano Fillon (19 %). El ascenso del socialista Mélenchon le ha quitado puntos al también zurdo Hamon.

Desde hace mucho tiempo no se vivía en Francia un ambiente tan cargado de polémica y de ofensa, acusaciones de corrupción y discursos contradictorios sobre cuál sería “la propuesta viable”.

Una social democracia que es casi de derechas, y una derecha que se mimetiza con la extrema derecha en sus intenciones xenófobas, radicalizada después de los atentados, caballo de batalla del partido de extrema derecha, el Frente Nacional. Es imposible comprender lo que está pasando sin hablar de la “crisis de refugiados”, del desmembramiento de la unión europea agravada por el reciente “Brexit” del Reino unido, y del peligro de otros partidos extremistas en Italia, en Holanda, y en Francia, lleguen al poder. Para empezar, habría que hablar de aquellos “excluidos de la globalización”, franja poblacional que no comparte los valores cosmopolitas, y comunitaristas, de la social democracia por ser quienes “padecen esta crisis de “austeroterapia” que no ha dado resultados. Esta población exige propuestas soberanistas, cierre de fronteras y medidas antiemigración, chivo expiatorio de la fractura social cada vez más grande (hay que recordar que ocho personas poseen la mitad de la riqueza del planeta) y del mal endémico de este tiempo: el desempleo. Quienes se ven como “los perdedores de la historia” de este “relato global” son más sensibles al discurso demagogo, llamado “populista”, de la extrema derecha, solo que aquí, surge una paradoja. Desde la irrupción de Podemos en España, convertido ahora en partido, y de la crisis de Grecia, con Syriza y Alexis Tsipras, se habla también de un “populismo de izquierdas” de inspiración latinoamericana (los países con gobiernos “progresistas”), en torno al argentino Ernesto Laclau, la filósofa belga, Chanthal Mouflle, y Juan Carlos Monedero (uno de los fundadores de Podemos exmovimiento 15M). Esta acción política tendría sus equivalentes en Francia: Jean-Luc Mélenchon de la Francia insumisa, y Benoît Hamon, reciente ganador de las primarias del partido socialista que se impuso a Manuel Valls, representante del ala conservadora del partido de gobierno. En este panorama tan complicado, surgen desafíos urgentes y respuestas en las antípodas: radicalizar la economía neoliberal, bajo riesgo de una precarización de la población más vulnerable, un desclasamiento de las clases medias, y una tensión social cada vez más grande, o una salida definitiva del sistema económico neoliberal; lo que significaría una verdadera revolución. Nadie tiene la respuesta. Las propuestas van desde las reformistas hasta cambiar de modelo económico-productivo.

Emmanuel Macron.
Emmanuel Macron.
EL CASO FILLON

François Fillon, candidato de los republicanos, ex primer ministro del gobierno de Nicolas Sarkozy, implicado en el escándalo de los contratos ficticios con su esposa, Penélope Fillon (el “Penélope Gate”), y sus dos hijos, ha visto su cuota de preferencia descender hasta el 19%, luego de ser convocado por el tribunal de instrucción. Fillon propone una solución a lo “Thatcher”, un shock económico como el que conocimos en el gobierno de Alberto Fujimori, sin paliativos. Marine Le Pen, favorita hasta el día de hoy, y candidata del Frente Nacional, responsabiliza a los inmigrantes (incluyendo aquellos que huyen de la guerra en Siria, en su mayoría musulmanes) como parte esencial del problema, mientras Fillon, ataca al estado proteccionista y regulador. Este último, pregona una economía más a la alemana, aunque la “uberización” de la población, término que se usa para identificar al nuevo precariato, sería irreversible. Otro tema que divide a los candidatos de derecha, y extrema derecha, es la Unión Europea. Fillon plantea un reforzamiento de las relaciones con Alemania, mientras que Le Pen pretende salir definitivamente de La UE (y del euro), creando así una situación inédita en lo que ha venido siendo la historia de la Francia de los últimos años. Le Pen es vista como el equivalente de Donald Trump, con quien la candidata se ha identificado inmediatamente.

Fillon sufrió el “Penélope Gate”.
Fillon sufrió el “Penélope Gate”.

CRISIS DE SISTEMA

Para los expertos existe una crisis sistémica del mundo occidental, es decir, de modelo y de una ideología que dirija una exigencia de cambio de época: neoliberales contra neoconservadores, reformistas contra revolucionarios, pragmáticos, frente a neo-románticos o utopistas, el “círculo de la razón enfrentado al de la sinrazón”, sic. Emergen franjas de “soberanistas enfrentados a globalizados”, causas individualistas frente a las colectivas que buscan un verdadero cambio de sistema (los jóvenes de Nuit debout, que quisieron hacer a su manera un 15M). O aquellos, que, como Emmanuel Macron (39 años) intentan una imagen de consenso y de “terreno en obras”, lo que él llama “ su revolución”, pero, ¿es creíble?

MACRON, EL QUE JUEGA SOLO

Emmanuel Macron siempre quiso ser escritor. Muy joven escribe una novela sobre el “último inca”, estudia en la Escuela de Altos Funcionarios (ENA), trabaja como consejero con el banco de Rothschild, más tarde, será asistente del filósofo Paul Ricoeur, cuyos temas giran en torno del trabajo de la memoria en la reconstrucción del sujeto y de una crítica fenomenológica e interdisciplinaria cimentada en la narración de hechos traumáticos. La hibridez de Macron (decir que no es “de derecha ni de izquierda”), su pertenencia al medio de las finanzas, y su paso por el gobierno de François Hollande, como ministro de Economía responsable de una serie de reformas draconianas, no le ganan la confianza del francés cuyo corazón late a la izquierda aunque piense como alguien de derecha, al ver en la migración un problema estructural y no solo funcional. Macron es, en estos momentos, el único candidato que se codea con la candidata de extrema derecha, Marine Le Pen, quien mantiene el 24% de la intención de voto en los sondeos. Macron (23%), sería el único candidato que podría enfrentarla en una segunda vuelta. El partido de Macron lleva sus iniciales, En Marche, e incluye a personas de diferentes ámbitos, desde el comunista Robert Hue, pasando por el neoliberal Cohn-Bendit, el centrista Francois Bayrou y la excandidata Segolène Royale, o el exalcalde de París. Todos bajo la consigna, “todo salvo Le Pen”, lo que se conoce como “voto útil”.

LA CORRUPCIÓN

No solo es el “Penélope Gate”, sino la debilidad de Fillon por el dinero y las posibles promesas a gente del mundo de la finanza. Su relación con un alto dirigente de una importante empresa de seguros hace sospechar que su intención de privatizar el seguro social está comprometida de antemano. Uno de los destapes más reciente es que “un amigo le regalaba ternos de una marca de lujo” por un valor de 20 mil euros y ha añadido fuego al tenor del escándalo. Fillon ha descendido al 19% de intención de voto y su futuro es cada vez más incierto. Además de todo este ambiente teatral, las propuestas de los demás candidatos penan en hacerse ver. La del candidato del PS, Benoît Hamon sobre el “ingreso único universal”, defendido en una tribuna de Le monde por algunos economistas, entre ellos, Thomas Piketty y Dominique Méda, es la más controvertida y fue una idea defendida por Podemos en España. O la imposición de robots en lugar de personas para cubrir costos de prestaciones sociales y la legalización de la marihuana, así como la inscripción del derecho al aborto en la constitución propuesta por Mélenchon, son  temas que hacen que ambos candidatos de izquierda compitan entre ellos.

URGENCIA CLIMÁTICA

Un tema que es recurrente en la campaña es la urgencia climática, el recalentamiento global y la necesidad de actuar frente a una posible crisis de energía y recursos naturales. La cifra de desplazados prevista por la ONU para los próximos cincuenta años dio el sonido de alarma: 250 millones de personas. El candidato de En  marche, sin ser la prioridad de su programa, la incluye en sus planteamientos de fondo, Jean-Luc Mélenchon (con un sorprendente 18% en la última encuesta) ha hecho de este tema pieza clave en el suyo, y Hamon ha traído al debate la crítica del modelo productivo con el que ha venido funcionando Francia, razón de la fractura ideológica dentro de su partido. El modelo de “crecimiento ilimitado” no sería más que una ilusión convertida en pesadilla para quienes han estado observando las transformaciones climáticas  y sociales de estos últimos años. Los candidatos de la izquierda son empujados hacia los extremos cuando hablan de “cambiar completamente de modelo”, tema tabú para los grandes capitales que se ven señalados con el dedo. Mundo a dos velocidades, ricos inherentes a pobres, y globalizados a la cola de los marginados. El tema de cambiar de modelo significaría el fin de los privilegios de las clases dominantes, lo que anunciaría el fin de la “era neoliberal”.  Eso está por verse y parece imposible con miras a las elecciones del próximo 23 de abril.    

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