EFETrump acusa a Obama de grave delito ¿”Hecho alternativo” o suicidio político?
Trump acusa a Obama de grave delito ¿”Hecho alternativo” o suicidio político?
Edición 2478: Viernes, 10 de Marzo de 2017

Verdades y Mentiras en la Era Trump

Escribe: Luis F. Jiménez | Borrar las fronteras entre la verdad y la falsedad está provocando graves descalabros en las instituciones políticas, en especial en la presidencia.

EFETrump acusa a Obama de grave delito ¿”Hecho alternativo” o suicidio político?
Trump acusa a Obama de grave delito ¿”Hecho alternativo” o suicidio político?

Estábamos examinando la situación política creada en EEUU por las declaraciones políticas respecto a la posible intervención rusa en la campaña presidencial de 2016 en la época de la “posverdad” cuando otra increíble situación alteró las previsiones: Trump acusó a Obama de haber grabado sus conversaciones durante la campaña presidencial (lo cual, de haber ocurrido es un delito grave).

Nunca un presidente había acusado a otro de cometer actos delictivos. Y sin proporcionar ninguna base que sustente su acusación y afirmando “que este tipo (“guy”) es malo o está enfermo”. Esta acusación nos zambulle de lleno en este extraño mundo de la posverdad; las situaciones generadas podrían ser insumos de artículos periodísticos, tesis doctorales y novelas de intriga pues, nuevamente, la realidad supera a la ficción. Tratemos de ver el fenómeno en su complejidad.

POSVERDAD Y HECHOS ALTERNATIVOS 

Puede considerarse que la verdad ha dejado de ser el resultado de una labor intelectual que trabajosamente llega a una conclusión sobre lo que un fenómeno “es” aplicando normas y técnicas elaboradas a través de los siglos para generar una definición socialmente aceptable de esa conclusión.

Esto quedó claro con el concepto de “hechos alternativos” propuesto por la vocera de Trump cuando se discutía la cantidad de asistentes a la juramentación del nuevo presidente quien sostuvo que la reunión fue la mayor de la historia.

Cuando se contrastaron las fotografías de la juramentación de Obama en 2008 con las de Trump, la prensa dijo que la Casa Blanca estaba afirmando “falsedades”; la vocera lo negó sosteniendo que no eran tales sino “hechos alternativos”.

El verso de Campoamor según el cual “… nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira” parece haberse transformado en que “todo puede ser verdad y mentira al mismo tiempo”, desafiando la regla básica de la lógica. Todo depende de la capacidad de manipulación del emisor del mensaje y de la carga emocional que comparta o no con quien lo reciba. Querer creer es lo básico.

POSVERDAD Y POLÍTICA

Estas disquisiciones cobran una dimensión preocupante cuando advertimos que se está hablando de la intervención de Rusia, dirigida por un ex miembro de la KGB, en la campaña presidencial estadounidense (y en la francesa, alemana, holandesa, etc.) para afectar un régimen político democrático clave y marcar cómo se ejercita el poder a nivel mundial. Un poder asediado por crisis militares y humanitarias de alto nivel explosivo. Baste señalar que el sistema militar ruso ha incorporado el ámbito cibernético como un nuevo y crítico elemento del poder militar del conjunto.

Las 17 agencias de inteligencia estadounidenses concluyeron que Rusia interfirió en la campaña presidencial de 2016 para favorecer a Trump. No proporcionaron, sin embargo, pruebas de la colusión entre la campaña del magnate y la inteligencia rusa (alegan que si lo hicieran revelarían fuentes y métodos de recolección de información que deben permanecer secretos). En esta carencia se basan Trump y los rusos para negar tal intromisión; sostienen que se trata de un engaño de los demócratas para ocultar su derrota electoral.

El comportamiento errático e incoherente de Trump y su gente, sin embargo, aviva las sospechas. Pinta de manera patente esta situación un artículo del Washington Post (Alexandra Petri, 4/2/17) sobre Sergey Kilslyak, el corpulento y obeso embajador ruso en EEUU. Petri lo califica como “el hombre más olvidable del mundo”, ya que nadie nunca recuerda haberse reunido con él; el embajador parece ser, según la autora, una paradoja de espacio y tiempo.

Le ocurrió al general Flynn, asesor de seguridad nacional de Trump que tuvo que renunciar luego que el “olvido” le fuera recordado por la prensa y cuando ya había inducido al error al vicepresidente que repitió la falsedad a la prensa. (Legalmente, la falsedad difiere de la mentira en que ésta debe incluir la intención de engañar).

Y ahora la prensa se lo recuerda a Jeff Sessions, el fiscal general de EEUU, quien fue obligado a abstenerse de intervenir en cualquier investigación sobre la intromisión rusa en la campaña presidencial en la que él participó activamente.  El enredo de Sessions está en pleno desarrollo y no se sabe en que terminará. Debe recordarse que el FBI, que depende de él, investiga la intromisión rusa.

LAS FILTRACIONES

Al afirmar que la prensa debió “recordar” al general Flynn y a Sessions sus reuniones y llamadas al embajador, ingresamos a otra área resbalosa: la de las filtraciones. El combate entre falsedades y hechos alternativos se libra en el dominio de la opinión y de la información pública, en el cual el periodismo tiene un papel estelar. Un banquete en el cual las filtraciones son en él el más sabroso y a veces mortal de los bocados.  En ellas tienen mucho que ver otro de los enemigos que se ha creado Trump: los organismos de inteligencia.

Debe señalarse que el papel de la prensa –revelar lo que ocurre dentro del poder- es fundamental en una democracia y en ella, los “hechos alternativos” son, simplemente, engaños. No es por ello sorprendente que Trump haya calificado a la prensa como “enemiga del pueblo americano” y que muchos hayan comenzado a ver en esta pelea una repetición de hechos que llevaron al escándalo de Watergate, origen del juicio político y posterior renuncia de Nixon.

Se habla, por ello, de una comisión independiente que pueda llegar al fondo del embrollo y revelar la verdad: ¿existió o no colusión entre Trump y su campaña y los rusos? ¿O su victoria fue, simplemente, un hecho alternativo?

En esto estábamos cuando Trump acusó a Obama creando las bases para una grave crisis política y constitucional. Continuará.