PPK llega a la cita con Trump con una invitación para que el presidente de EE.UU. asista a la Cumbre de las Américas que se realizará en el 2018 en Lima.
PPK llega a la cita con Trump con una invitación para que el presidente de EE.UU. asista a la Cumbre de las Américas que se realizará en el 2018 en Lima.
Edición 2476: Miércoles, 22 de Febrero de 2017

Venezuela en la Agenda de Trump y PPK

Escribe: Luis F. Jiménez | La reunión de PPK con Donald Trump permitirá examinar la situación de una América Latina que puede convertirse en un grave problema para EE.UU.

PPK llega a la cita con Trump con una invitación para que el presidente de EE.UU. asista a la Cumbre de las Américas que se realizará en el 2018 en Lima.
PPK llega a la cita con Trump con una invitación para que el presidente de EE.UU. asista a la Cumbre de las Américas que se realizará en el 2018 en Lima.

Se sabe que la situación en Venezuela será abordada en las conversaciones. ¿Qué interés tiene Venezuela para un EE.UU. que se cierra sobre sí mismo con Trump?

Superar la crisis venezolana aconseja actuar en el seno de la OEA evitando una confrontación abierta de la administración Trump con Maduro moderaría posibles solidaridades latinoamericanas con el chavismo. PPK deberá coordinar con otros presidentes; con Macri ya han coincidido.

Venezuela en Síntesis

Acontecimientos recientes en Venezuela indican un agudo empeoramiento de la situación económica, social, política y humanitaria. Es conocida la catastrófica situación sanitaria, alimentaria y de las cárceles en el país. La inflación rondará el 1600% para 2017; los precios del petróleo no responden a las necesidades de una economía devastada. La ineptitud,  la desmesurada corrupción y una ideología perimida explican la debacle.

Los intentos de resolver estos problemas a través del diálogo entre el gobierno y la oposición, “acompañado” por representantes de UNASUR y el Vaticano terminaron en un fracaso rotundo. El desarrollo de la situación está librado a su propia dinámica con una oposición desorientada y un gobierno empeñado en aferrarse al poder.

La gota que rebalsó el vaso

En este empeño, el gobierno endurece sus medidas. Eliminó todas las elecciones regionales previstas; sabe que las perdería. También expulsó a la cadena CNN en Español, por un reportaje sobre alegado tráfico de pasaportes venezolanos a partir de la embajada en Irak. El reportaje revelaba la posibilidad de permitir a terroristas obtener pasaportes venezolanos que les permitirían ingresar a numerosos países sin visa por ser un privilegio del que goza Venezuela.

El reportaje aludió a la posible participación en este esquema del recién designado vicepresidente venezolano Tarek Al Aisami que sustenta posiciones extremas dentro del chavismo, con denunciadas conexiones con grupos terroristas de Medio Oriente (especialmente Hizbolah y, por esa vía, con Irán).

En un gesto inusual, el Secretario del Tesoro de la administración Trump informó personalmente que Al Aisami acababa de ser incluido en la “lista Clinton” del gobierno de EE.UU. como traficante de drogas, un cargo de extrema gravedad. El vicepresidente, que era gobernador del estado de Aragua y fue ministro del interior de Hugo Chávez, tiene una fortuna personal calculada en US$3.000 millones según la prensa. El concepto de narcoestado se afianza en el lenguaje cotidiano.

Un vicepresidente con conexiones con organizaciones terroristas e involucrado en el narcotráfico puede ser la gota que rebalse el vaso; ya se considera que Trump adoptará posiciones fuertes contra Venezuela. Recibió a Lilian Tintori, esposa del encarcelado Leopoldo López, con el vicepresidente y el senador Marco Rubio. Trump pidió la inmediata liberación de los presos políticos.

Como respuesta a la crisis, el gobierno acentúa sus tendencias autoritarias y estaría considerando la disolución de la Asamblea Nacional. La marcha hacia una dictadura desembozada parece ineluctable y la sociedad venezolana se dirige a una crisis de extraordinaria gravedad signada por hechos de violencia.

La reflexión del enviado del papa Francisco viene a la memoria cuando dijo que “De terminar con el diálogo, no es el Papa sino el pueblo venezolano el que va a perder, porque el camino podría verdaderamente ser el de la sangre. Y hay gente que no tiene miedo de que haya derramamiento de sangre. Esto es lo que me preocupa”.

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El peso de Venezuela en el contexto de América Latina provocaría que su crisis afectara a diversos países de la región, comenzando por sus vecinos inmediatos (Brasil y Colombia) y a los estados caribeños, asociados a través de esquemas de apoyo petrolero. Su posterior expansión generaría un caos regional.

Trump y Venezuela

Esta sería la primera gran crisis de la administración Trump. Y es de notar que la forma en que la situación actual de Venezuela sea manejada hoy marcará la forma de responder a una eventual crisis. No debe olvidarse, además, que PPK traería una invitación para que Trump asista a la Cumbre de las Américas a realizarse el año que viene en Lima.

Debe tenerse presente que la respuesta a la actual situación debe tener en cuenta importantes valores de los países latinoamericanos y caribeños. El principio de no intervención debe ser preservado y evitar que las soluciones postuladas sean calificadas como un nuevo “intervencionismo yankee”. La forma de hacerlo es recurrir a la vigencia de la democracia y de los derechos humanos como guías de cualquier solución.

También sería aconsejable evitar una confrontación abierta con el régimen chavista el cual trataría de utilizar los antecedentes del Secretario de Estado, Rex Tillerson, para argumentar que las medidas que se adopten son el reciclaje de un intervencionismo añejo. Se sabe que, como CEO de Exxon Mobil, Tillerson lidió con la expropiación de la petrolera durante el gobierno de Hugo Chávez; recientemente, el descubrimiento de depósitos petroleros en el Ezequibo disputado entre Venezuela y Guyana, generó problemas a Exxon con el gobierno de Maduro.

PPK y la OEA

Estos elementos indican la conveniencia de actuar en la coyuntura a través de los acuerdos que puedan lograrse en la OEA, utilizando su estructura institucional y jurídica. El presidente Kuczynski debería considerar la importancia asumida por las relaciones entre por los estados de América Latina. En ese sentido, son importantes los desarrollos acaecido en el MERCOSUR y un entendimiento con sus presidentes, en especial con Mauricio Macri, son importantes para elaborar una respuesta latinoamericana a la crisis venezolana; ello diluiría la participación de EE.UU. También el gobierno peruano debería pensar en un papel articulador con los países de la Alianza del Pacífico, con los aportes sustanciales de México, Colombia y Chile.

Diluir la participación de EE.UU. en la solución de una eventual crisis venezolana y evitar la confrontación abierta con el régimen de Caracas mientras se recurre a la OEA para apoyar una salida democrática, pacífica y negociada de la crisis, reforzando la democracia y los derechos humanos, aconseja convocar una reunión de consulta de cancilleres de la OEA (Ver CARETAS 2455) cuya acción conjunta sería un vigoroso disuasivo para el gobierno venezolano.