Stephen Bannon, consejero principal de la administración Trump, tiene fama de ser provocador, polémico, machista y racista. (Foto: EFE)
Stephen Bannon, consejero principal de la administración Trump, tiene fama de ser provocador, polémico, machista y racista. (Foto: EFE)
Edición 2474: Jueves, 9 de Febrero de 2017

El Montesinos de Trump

Escribe: Luis F. Jiménez | Premonitorio consejo de CARETAS en 1991: “Cuidado con este asesor”

Stephen Bannon, consejero principal de la administración Trump, tiene fama de ser provocador, polémico, machista y racista. (Foto: EFE)
Stephen Bannon, consejero principal de la administración Trump, tiene fama de ser provocador, polémico, machista y racista. (Foto: EFE)

El mundo está confuso y aturdido por la irrupción del Donald Trump. Su brutalidad  para encarar los más delicados asuntos nacionales e internacionales deja a muchos atónitos. ¿Hacia dónde va? ¿Qué busca?

La última bomba del fin de semana: Preguntado Trump si consideraba a Vladimir Putin un “asesino” respondió que “hay muchos asesinos… nosotros (EE.UU.) no somos tan inocentes”. Tanta delicadeza hacia Putin ha propulsado las acusaciones hasta de sus más próximos aliados; establecer una “equivalencia moral” entre el régimen ruso dirigido por un ex agente de la KGB y la democracia estadounidense es inaceptable para muchos. ¿Hasta dónde va a llegar?

Y el exabrupto viene después de haberle tirado el teléfono al primer ministro de Australia, haberle dicho al presidente mexicano Peña Nieto que le va a enviar el ejército para combatir el narcotráfico y emitir una orden ejecutiva deteniendo el ingreso a EE.UU. de refugiados y hasta de residentes permanentes provenientes de siete países de Medio Oriente y África generando un verdadero caos mundial y desatando una posible crisis constitucional en su país.

La lista de desatinos es demasiado larga; el lector puede completarla. La necesidad de explicar esta anómala realidad ha llevado a muchos a recurrir a la figura de “Rasputín” para identificar el origen de comportamientos inexplicables basados en la influencia de un tercero que ha tenido la habilidad o la fortuna de establecer una relación estrecha con el personaje.

En el lenguaje corriente, la figura del “Rasputín” alude a la influencia de alguien que posee poderes especiales y que no forma parte de ninguna estructura de poder formal sino que es incorporado a ella a posteriori. Lo importante es la capacidad del asesor de compartir una forma de pensar y de sentir con la principal autoridad y, por esa vía, imponer designios que son muchas veces inescrutables.

El origen se encuentra en la influencia del monje sobre la zarina en el momento del colapso de la monarquía rusa. En este caso, el Rasputín es Stephen Bannon, asesor especial de Donald Trump.*  

Bannon -jefe de la campaña de Trump cuando Manafort debió abandonar el cargo por sus vinculaciones con el derrocado presidente de Ucrania y estrecho aliado de Vladimir Putin- ha sido el inspirador de la triunfal campaña del magnate y, al parecer, ha establecido una especial relación con él.

Llegado a la Casa Blanca, Trump lo designó su asesor y estratega principal y pocos días atrás le asignó un puesto en el poderoso Consejo Nacional de Seguridad, ubicándolo entre los integrantes principales de ese organismo mientras el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y el director de la Agencia Nacional de Inteligencia pasaban a participar en sus sesiones “en la medida en que sus capacidades fueran requeridas.” Nunca un asesor político se había sentado en el CNS a fin de mantener separada la seguridad nacional de la política.

Se le asigna a Bannon haber sido el artífice del belicoso discurso en la juramentación de Trump y haber tenido una participación decisiva en la elaboración de la mencionada orden ejecutiva deteniendo el ingreso de refugiados y residentes provenientes de siete países de Medio Oriente y África. Un detalle: es el único funcionario que se presenta a reuniones con Trump sin corbata.

Bannon proviene del periodismo comprometido con la nueva derecha conservadora (alt-rigth) ya que dirigió Breibart News, un periódico digital de gran influencia en medios conservadores. Compartía con estos sectores el rechazo vehemente de las reformas progresistas del Partido Demócrata y, en especial, del presidente Obama. Fue también dirigente del Tea Party y muchos le asignan tendencias antisemitas y contrarias a los afroamericanos.

Bannon incursionó en las finanzas (trabajó en Goldman Sacks) y luego se dedicó al cine realizando tres documentales: uno sobre Ronald Reagan, otro sobre Sara Palin y un tercero sobre el Tea Party. Estas actividades desarrollaron en él el instinto de advertir la dirección política de las frustraciones que afectaban profundamente a los sectores perjudicados por la globalización y por las políticas sociales de Obama. A partir de este diagnóstico, elaboró la estrategia que llevó a Trump a la Casa Blanca.

Además de su profundo conservadurismo, caracteriza a Bannon su animadversión por las élites que controlan los partidos (Republicano y Demócrata), las finanzas y hasta la industria del entretenimiento. El antielitismo es tan agudo como el sentimiento antiglobalización. Y, especialmente, un profundo rechazo al mundo musulmán con el cual considera que está en guerra el mundo cristiano. El nacionalismo de “Estados Unidos primero” es el resultado de este cocktail explosivo.

Esta visión se completa con la creencia que, en periodos de alrededor de 80 años, la sociedad de EEUU se ve sacudida por terremotos que la afectan en su conjunto. Después de la Guerra Mundial II toca ya otro gran cataclismo, parte del cual son las tendencias autoritarias y nacionalistas que afectan a Europa y que Trump debe conducir en EEUU. Hay que destruir todas las estructura corruptas para que surja algo nuevo.

Este nihilismo explica su desdén por las formas de convivencia política y que comparte con la visión soberbia y megalómana de Donald Trump quien lo admira por haber sido el artífice de su triunfo en el que nadie creyó.

La pregunta del millón: ¿Hasta dónde llegará el nihilismo en una sociedad como la estadounidense?

*CARETAS tiene experiencia de primera mano en este tema.  La carátula (ed. 1163, 10-6-1991) con una antigua foto de Vladimiro Montesinos en la que advertía “Cuidado con este asesor” fue el inicio de una vía crucis que duró años. El mote de “Rasputín” le valió las acciones legales del afectado.

 
Loading...