En febrero del 2018 Raúl dejará el poder en manos de cúpula de ciencuentones.
En febrero del 2018 Raúl dejará el poder en manos de cúpula de ciencuentones.
Edición 2465: Jueves, 1 de Diciembre de 2016

El Otro Castro

Escribe: Enrique Chávez | Raúl deja el poder en 2018 y lo sucede generación de ciencuentones ortodoxos.

En febrero del 2018 Raúl dejará el poder en manos de cúpula de ciencuentones.
En febrero del 2018 Raúl dejará el poder en manos de cúpula de ciencuentones.

Mientras millones de cubanos lloran a Fidel Castro, los ojos del mundo voltean a mirar a su hermano Raúl.

¿Se acabó el régimen? ¿La apertura política llegará más temprano que tarde? ¿Es factible por fin una isla sembrada de McDonalds?

Un enterado observador establecido allí no lo cree así.

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Desde febrero de 2013, Raúl anunció su retiro del gobierno para febrero de 2018, lo que ha sido reiterado. Todo indica que su salida, como la identidad de sus sucesores, contó con la bendición de Fidel.

Una, e incluso dos generaciones, son saltadas en el proceso. Serían los “ciencuentones” quienes llegarán al poder. Y no traen la perestroika a la cubana.

El más voceado, el vicepresidente Mario Díaz-Canel, es un ortodoxo de sólida formación. Lo mismo el canciller Bruno Rodríguez.

Con respecto a la apertura económica, se pierde de vista que los avances se han dado dentro de una estructura sumamente centralizada y dirigida.

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La inversión opera dentro de marcos rígidos en infraestructura, energía, puertos, manufactura y agroindustria, con márgenes de 55%  de capital cubano y 45% extranjero.

“Muchos inversionistas empiezan a escuchar eso y se dan media vuelta”, razona la fuente.
Canadá, Italia, Francia y España aprendieron a invertir durante el último medio siglo bajo esas condiciones en el turismo. Las cadenas hoteleras no son propietarias de sus terrenos sino que tienen contratos de administración y arrendamiento. Allí operan con el 49% y 51% del Estado cubano.

Hace poco se rechazó una inversión por US$ 100 millones de una empresa estadounidense de ensamblaje que planeaba operar en el Puerto de Mariel. No les interesó.

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Nada indica que las libertades de prensa ni de asociación vayan a avanzar en este último tramo de gobierno de Raúl. Sí se han dado pasos importantes en materia de libertad religiosa –no solo católica, sino evangélica y de santería- y de diversidad sexual. La comunidad homosexual pasó de ser duramente reprimida a una bandera del gobierno.

La economía no marcha bien. El precio del níquel va a la baja y la principal fuente de divisas, que no es el turismo sino la exportación de servicios médicos, pasa por problemas debido al colapso venezolano. Curiosamente, el trabajo de los 11 mil médicos que tienen en Brasil ha sido renovado por el nuevo gobierno, ya que operan en localidades muy pobres.

De crecer 4.5% el año pasado se espera incluso cifras negativas para 2016. El fin del padrinazgo petrolero chavista resta crucialmente. Pero nada  comparable a los 10 años de orfandad que fueron de la caída de la Unión Soviética a ser acogidos por Venezuela.

“Son muy pragmáticos pero muy orgullosos, con un concepto de dignidad muy marcado”, continúa el observador.

La elección de Donald Trump, en ese orden de ideas, no tiene por qué cargar mucho significado. El restablecimiento de relaciones no se hizo bajo compromisos específicos y fue casi una decisión unilateral de Barack Obama.