Donald Trump 	corrió la ola del anti-establishment para imponerse en las urnas en uno de los resultados electorales más improbables de la historia contemporánea norteamericana.
Donald Trump corrió la ola del anti-establishment para imponerse en las urnas en uno de los resultados electorales más improbables de la historia contemporánea norteamericana.
Edición 2462: Jueves, 10 de Noviembre de 2016

Rechina el Mundo

Escribe: John Dinges * | Triunfo de Trump marca una nueva era de incertidumbre. Tsunami de reacciones financieras ante el resultado electoral en EE.UU.

Donald Trump 	corrió la ola del anti-establishment para imponerse en las urnas en uno de los resultados electorales más improbables de la historia contemporánea norteamericana.
Donald Trump corrió la ola del anti-establishment para imponerse en las urnas en uno de los resultados electorales más improbables de la historia contemporánea norteamericana.

Una vez más, Donald Trump ha confundido a los expertos y dado vuelta a las predicciones de su derrota. El magnate Trump, que se jacta de ser billionario (un afirmación que consideran una exageración) se inventó a sí mismo como político y se apoderó del partido Republicano, derrotando a todas las figuras del establishment de su partido. Con su discurso crudo, hasta racista en muchos casos, Trump hizo una campaña de insultos y garabatos que las élites no tomaron en serio.

Pero sí, aparentemente, las grandes masas de norteamericanos –casi exclusivamente blancos y con resentimientos que han crecido a la par con su percepción de su deterioro económico y de su estatus social– escucharon bien el mensaje. Y confiaron en Trump, como no han confiado en ningún otro líder político,  en la promesa vaga y sin detalles de que “América va a ser grande de nuevo”,   y se convertirá en una realidad para ellos.

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Lo que se puede decir con certeza es que Estados Unidos está en una crisis política de dimensiones no vistas desde los años 30, con las secuelas de la Gran Depresión económica.


Hilary Clinton perdió en los Estados claves ante el candidato republicano populista.
Hilary Clinton perdió en los Estados claves ante el candidato republicano populista.

En este caso, se trata de los efectos de la crisis económica de 2009-2010, catalogada como una “recesión”, que ha perjudicado desigualmente a algunos sectores de la población, especialmente con daños severos en las vidas de los sectores rurales y de las personas con menos educación.

Lo irónico, tal vez, es el hecho de que la “revolución de Donald Trump” ha atraído masivamente a la clase trabajadora—o más bien a las personas que antes pudieron tener una vida más o menos cómoda y satisfactoria con trabajos en las fábricas y en el campo o en las ciudades y aldeas chicas. Irónico, porque es precisamente estos grupos de norteamericanos que hasta ahora formaban la base política del partido demócrata durante décadas.

De hecho, hay que agregar otro factor tanto o más importante: el factor racial—siempre el elemento más oscuro de la sociedad norteamericana, a veces invisible pero presente. Otras veces, como el momento actual, el factor raza brota a la superficie como un fu-rúnculo caliente y a punto de explotar.
La campaña de Trump unió los dos factores —el deterioro económico de los sectores blancos y el resentimiento racial— con el tema de la inmigración. Comunicó desde el primer día de su campaña una fórmula casi matemática: que los inmigrantes (especialmente los mexicanos que son la gran mayoría) han robado los puestos de trabajo a los norteamericanos de la clase media.  Mexicanos, dijo, que eran ilegales, delincuentes, y hasta violadores (de las hijas de las familias blancas –se sobrentiende).
Trump acaparó el voto de los blancos no educados y castigados por la recesión.
Trump acaparó el voto de los blancos no educados y castigados por la recesión.

Ese mensaje de primer día, cuando lanzó su candidatura hace más de un año atrás, fue condenado plenamente por las élites, tanto de su partido como del partido demócrata y de todos los sectores intelectuales. Se agregó pronto el mensaje antimusulmán y la propuesta de prohibir la entrada a Estados Unidos a todas las personas provenientes de países “terroristas” del Medio Oriente.

Otra vez fue condenado. Pero Trump siguió ganando más y más apoyo entre la gente que llegaron con gran fervor y creciente agresividad a los actos masivos del candidato. Las encuestas hicieron posible una primera descripción demográfica del grupo más importante de seguidores de Trump: hombres y mujeres blancos sin estudios universitarios. O sea, gente con poca educación, que coincide con el grupo que ha quedado atrás en la economía de trabajos tecnológicos que forman el sector más dinámico de la economía norteamericana. Trump lo reconoció en un discurso reciente, cuando dijo, “Amo a los incultos”.   
Los mercados mundiales se tambalearon.
Los mercados mundiales se tambalearon.

Cuando el martes empezaron a llegar los resultados electorales, los “incultos de Trump” entregaron su voto masivo a Trump en Estados que fueron considerados seguros o casi seguros para Hilary Clinton —Michigan, Wisconsin, New Hampshire, hasta el mismo Pensilvania— los Estados que tradicionalmente formaban “la muralla de hierro” del partido demócrata —hasta ahora.
Ahora sí, hay que tomar en serio al movimiento de Trump.

Y los datos duros de la elección nos pueden iluminar sobre la naturaleza del fenómeno social que está sacudiendo a Estado Unidos. Las resultados presentan una película preocupante.

Desolación en el campo demócrata.
Desolación en el campo demócrata.
En su informe sobre las encuestas del martes, el New York Times comentó: “Las fisuras sociales y políticas de los norteamericanos amurallados  uno del otro por  raza, clase, educación, género y religión se manifestaron de manera cruel en esta elección,  contienda que ha dejado a los ciudadanos pesimistas acerca del futuro de su país”.  

Estado Unidos ha llegado a niveles de polarización peligrosos. La Coalición de Trump, según los datos, se conformó casi exclusivamente de personas de raza blanca, masculina y de avanzada edad. Entre las personas sin estudios universitarios, Trump ganó a Clinton 2 a 1.

Clinton se afirmó con una coalición de mucha diversidad: mujeres (especialmente  las no –casadas), personas con más educación y relativamente más solvente, más de las ciudades grandes que de sectores rurales. Pero racialmente, su coalición se diferenciaba más radicalmente de la coalición de Trump: casi en su mayoría, los partidarios de Clinton son negros, latinos, asiáticos.

En un país con una historia de conflictos raciales como es Estados Unidos, la polarización de aquellas características puede apuntar a una inestabilidad social sumamente peligrosa, sin hablar de las programas radicales prometidos por Trump, que incluyen la persecución judicial a sus adversarios y críticos una vez que esté en la Casa Blanca.

Durante la noche de martes, mientras se daban los resultados mostrando la fortaleza sorpresiva de  la coalición de Trump,  estalló un tsunami de reacciones financieras dentro y fuera del país. La bolsa de futuros del mercado financiero cayó estrepitosamente. El dólar y el peso mexicano bajaron también frente al euro y otras monedas. 

(*) Autor de “Operación Cóndor” y profesor de periodismo de la Universidad  de Columbia, EE.UU.
 


Impacto en el Perú y APEC

Se dispara el dólar y el oro. Proteccionismo pega golpe al plexo a la globalización.

Los mercados mundiales reaccionaron en turbamulta ante el triunfo del candidato republicano Donald Trump.
El mercado de futuros de Wall Street cayó 5% y el peso mexicano colapsó 7%, su peor caída en ocho años.
El dólar norteamericano se devaluó 3% frente al yen y  más de dos puntos porcentuales frente al Euro.
La Bolsa de Valores de Lima cayó marginalmente 0,48% el martes 7.
El BCR pronosticó que el tipo de cambio local subirá ante el periodo de incertidumbre.
La volatilidad de los mercados financieros disparó el precio del oro 2 por ciento por encima de US$ 1,200 la onza, metal refugio por excelencia.
Los futuros del cobre también escalaron por el llamado efecto “Trump Primium”.  
Ad portas de la Cumbre de Jefes de Estado del Foro Económico Asia – Pacífico (APEC), la próxima semana en Lima, el triunfo de Trump es un golpe al plexo a la globalización y apertura de mercados.

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