Edición 2597: Jueves, 4 de Julio de 2019

Nuevos Tiempos, Nuevos Temas

Escribe: Escribe: Fernando de la Flor Arbulú* | “La lucha LGTB trae nuevamente al debate el derecho de cada quién a su propia identidad”.

Primera imagen: una embarcación transportando medio centenar de migrantes africanos, entre hombres, mujeres y niños, desesperanzados de algún futuro en sus expoliados países, capturada por el gobierno italiano para la inmediata deportación de sus ocupantes. Se detiene también a los tripulantes, todos jóvenes europeos. Síntesis de la imagen: un grupo humano desesperado, un Estado represor y una juventud solidaria.

Segunda imagen: una marcha del denominado movimiento LGTB, expresión de las diversas opciones sexuales, ocupando la Plaza Bolívar frente al Congreso peruano, después de que hace algunas semanas hiciera lo mismo el llamado colectivo #conmishijosnotemetas. Síntesis de la imagen: seres humanos expresando sus convicciones que representan, a pesar de sus notables diferencias, la búsqueda de la tolerancia plural de estos tiempos.

Ambos hechos, el de los migrantes en su lucha por encontrar un futuro promisorio, así como el de la diversidad sexual buscando su propia identidad y exigiendo se le respete, constituyen los símbolos de los nuevos desafíos de la humanidad.

Claro que hay otros temas, tales como el populismo y su amenaza a la vigencia de la democracia,  el cambio climático y sus consecuencias, así como el acelerado desarrollo de la automatización que anuncia la eliminación de numerosos puestos de trabajo en todo el mundo; pero aquellos dos, por su actualidad y la violencia que conllevan, constituyen hoy en día los más acuciantes.

La migración lo que está produciendo es volver a poner en el tapete la problemática del disímil desarrollo de los pueblos, y la desesperanza que dicho fenómeno genera en sus ciudadanos, especialmente jóvenes. Abandonar la tierra donde uno nació, dejando a sus familias y ancestros, solo se explica por la desesperación. Referirse a Venezuela en este caso, por ejemplo, me releva de mayores comentarios: se estima que más de cuatro millones de venezolanos han salido de su país en tiempos recientes.

La lucha del movimiento LGTB no hace otra cosa que traer nuevamente al debate el derecho de cada quien a su propia identidad, y a exigir que se le reconozca como tal, sin que se le discrimine por dicha consideración.

Cuando se iniciaba el siglo XX, hace algo más de cien años, los problemas más exigentes eran otros: el reemplazo del campo por la ciudad y las subsecuentes dificultades de dicho proceso en todo orden de cosas, así como la producción a gran escala y la ampliación de los mercados, con todo lo que ello implicaba a las empresas y gobiernos de aquel entonces.

Es verdad que en esos tiempos, también, había represión migratoria y confusiones sexuales (de hecho, la homosexualidad tiene la antigüedad del ser humano), pero no eran lo socialmente relevantes que son en este siglo XXI.

Y es que, a nuevos tiempos, nuevos temas.