Edición 2587: Jueves, 25 de Abril de 2019

Entre Hinostroza y PPK

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * | “Para los jueces españoles, la presunción de inocencia es más trascendente que para los nacionales”.

No obstante el suicidio de Alan García y su implicancia sobre las detenciones anticipadas, los peruanos hemos sido testigos de dos maneras, diametralmente opuestas, de tratar acerca de la libertad de las personas.

Pedro Pablo Kuczynski (PPK), se encuentra detenido por orden de un juez, en el proceso que se le sigue por corrupción, porque puede fugarse del país o perturbar la acción de la justicia. A pesar de que al día siguiente de haber renunciado a la presidencia de la República, allanaron su casa, congelaron sus cuentas bancarias, embargaron sus propiedades y ordenaron su impedimento para ausentarse del país, el juez ha considerado que debe mantenerse privado de su libertad.

Mientras tanto, en España, César Hinostroza, el exmagistrado de la Corte Suprema destituido de su cargo, ha obtenido su libertad en el marco del proceso de extradición que se le ha iniciado para que vuelva al Perú a responder por los cargos que se le imputan.

Difícilmente podremos olvidar los audios en los cuales el dotito Hinostroza negociaba sentencias, recomendaba nombramientos, intercambiaba favores y, en suma, organizaba una red de intervenciones indebidas en el sistema de justicia. Menos aún, podremos desentendernos que fue al mismo dotito Hinostroza a quien se le impuso la restricción de impedimento de salida, no obstante la cual, inmediatamente después de comunicársele dicho mandato, lo incumplió escandalosamente, fugándose del país. Debe recordarse –para nuestra vergüenza– que Hinostroza salió de manera formal (sellándosele el pasaporte, previo arreglo con la funcionaria de Migraciones), arribando España para solicitar asilo diplomático por considerarse un perseguido político.

A pesar de que Hinostroza fue detenido tan luego se le ubicó, la Corte española lo acaba de poner en libertad, imponiéndole algunas reglas de conducta.

La pregunta entonces fluye de madura: ¿qué motiva que la justicia actúe de manera tan disímil?; ¿por qué PPK sigue con mandato de detención sin haber incumplido ninguna orden judicial, y César Hinostroza recupera su libertad a pesar de su manifiesta desobediencia?

Se trata de la forma en que pondera libertad individual, el valor más importante después de la propia vida, en el contexto de las acusaciones de las que son objeto las personas.

Como quiera que la justicia es ciega (por eso se la representa con los ojos vendados), es difícil tener una respuesta irrefutable.

Para los jueces españoles, la libertad y la presunción de inocencia son más trascendentes que para los jueces nacionales, para quienes la detención les resulta un remedio más efectivo que imponer algunas restricciones. Para aquellos, la cárcel es la excepción; para éstos, es la regla.

Sin embargo, resulta sintomático que precisamente aquél imputado que como César Hinostroza solo tenía impedimento de salida del país (y no pedido de detención), sea quien burle dicha medida, acreditando exactamente lo contrario de la presunción del fiscal y la decisión del juez.

*Abogado y fundador del Foro Demócratico