Edición 2569: Jueves, 13 de Diciembre de 2018

Entre Valentín y Martín

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * |

La historia se encarga de darnos lecciones: las coincidencias entre Valentín Paniagua y Martín Vizcarra, son una de ellas. Y no me refiero a que ambos vienen de provincia, el primero fue discreto y el otro es austero.

Valentín Paniagua llegó a la presidencia de la República sin ser elegido directamente por el pueblo. Fue uno de los congresistas menos votado en el Parlamento que se eligió el año 2000 y, sin embargo, fue designado para dirigir los destinos del país después de la caída del régimen fujimontesinista.

Martín Vizcarra accedió a la presidencia, igualmente, sin ser elegido directamente, en aplicación de la sucesión constitucionalmente prevista ante la renuncia de quien sí fue electo, Pedro Pablo Kuczynski.
Paniagua asumió la presidencia ante el escándalo de corrupción que caracterizó al gobierno de Alberto Fujimori. Vladimiro Montesinos en la salita del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN,) entregando fajos de billetes y grabando sus delitos, constituyen hechos suficientemente elocuentes para acreditar el deterioro al cual se llegó en aquella época.

Vizcarra juramentó a la presidencia en el medio del denominado caso Lava Jato, uno de los escándalos de corrupción de mayor envergadura de los tiempos modernos, que involucran ingentes cantidades de dineros mal habidos y repartidos entre gobiernos de diferentes países del mundo, entre ellos el Perú.   Y al poco tiempo de instalado en el gobierno, Vizcarra se encuentra con otro escándalo de corrupción local, el llamado caso Lava Juez, el cual todavía sigue produciendo efectos.

Paniagua no tuvo bancada parlamentaria y, no obstante ello, propició las condiciones políticas necesarias para neutralizar cualquier obstrucción a su objetivo de dirigir un gobierno de transición destinado a que el país recupere su sistema democrático.

Vizcarra tampoco tiene una bancada parlamentaria propia y la que pudiera fungir como la oficialista resulta bastante débil como irrelevante. Y con mucha audacia y no menos competencia política, el mismo Vizcarra ha logrado impedir, cuando menos hasta el momento, los embates disociadores de la oposición aprofujimorista que controla el Congreso. La iniciativa del referéndum es una clara demostración de la empatía de Vizcarra con la ciudadanía.

Si resumiéramos este breve repaso de nuestras últimas dos décadas de historia, coincidentes no solo con el inicio del nuevo siglo sino de un nuevo milenio, habrá que concluir que fue la corrupción la causa de que el Perú fuese gobernado por dos personajes que no fueron directamente elegidos por el pueblo.
Cabe preguntarse entonces si esta coincidencia es obra del azar o de la equivocación al tiempo de elegir.

*Abogado y fundador del Foro Demócratico

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