Edición 2558: Jueves, 27 de Septiembre de 2018

Confianza

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * | “El presidente Vizcarra ha hecho cuestión de confianza utilizando una atribución constitucional. Se trata del ejercicio de un poder legítimo”.

A propósito de lo ocurrido en estos días entre el Gobierno y el Congreso, acerca de las reformas constitucionales planteadas por el presidente Vizcarra,  mucho se ha venido tratando sobre dos figuras: cuestión de confianza y disolución del Parlamento.

Hagamos historia. Durante buena parte del siglo pasado, la política en el Perú osciló entre gobiernos elegidos por el pueblo y golpes de Estado. Ante cualquier situación de crisis ocurrida durante algún gobierno democrático, la solución era la interrupción constitucional y el establecimiento de un régimen militar. Para no ir tan lejos, ahí tenemos el ochenio del general Odría durante los años cincuenta, o el gobierno de las Fuerzas Armadas en los años sesenta o el régimen del general Velasco de los años setenta. En aquellos tiempos, no se hablaba de vacancia presidencial. Claro, el autogolpe de Fujimori el 5 de abril de 1992, fue singular: el mismo gobierno, elegido democráticamente, optó por convertirse en una dictadura.

Ahora bien, ante tanta inestabilidad acreditada por la historia, en la Constitución se introdujo una novedad: la posibilidad de que el presidente de la República, si es que el Congreso le niega confianza a dos Consejos de Ministros, tenga la facultad –no la obligación– de disolver el Congreso y convocar a elecciones parlamentarias. Esta figura es el contrapeso al eventual abuso de una mayoría parlamentaria destinada a obstruir el manejo del gobierno mediante repetidas interpelaciones o censuras a los ministros. Y la idea surgió después de lo ocurrido durante el primer gobierno de Fernando Belaunde (1963-1968) en el que el Congreso, con mayoría de oposición, censuraba ministros  con frecuencia inusitada. Precisamente para evitar esa anormalidad fue que se introdujo el mecanismo de la disolución del Legislativo. Se trata del típico sistema de pesos y contrapesos que caracteriza a la democracia.

Entonces, debe quedar claro que cuando el presidente Vizcarra, a través de su primer ministro, ha hecho cuestión de confianza, lo que está utilizando es una atribución constitucional. Se trata del ejercicio de un poder legítimo. No ha abusado de alguna prerrogativa ni invadido competencias que no le corresponden, así como tampoco ha impuesto decisiones, como se ha venido sosteniendo.

La confianza está definida como la previsión de que se va actuar apropiadamente. Exactamente lo contrario de lo que sucedió en el debate en  el Congreso, en el que se acusó al presidente Vizcarra de intentar un golpe de Estado y tender una cortina de humo, para terminar concediendo la confianza solicitada. La ciudadanía no debe salir de su asombro ante esta patológica conducta. Por eso, no es difícil anticipar el resultado del referéndum ante la no reelección de congresistas.

*Abogado y fundador del Foro Demócratico

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