Edición 2557: Jueves, 20 de Septiembre de 2018

Trump (Obama) y Vizcarra (Keiko)

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * | “Se ha convocado a una legislatura ordinaria. La cancha, entonces, ha quedado claramente marcada. El jaque político está planteado”.

Barack Obama, rompiendo la tradición de que un expresidente no  interviene en política en los Estados Unidos, declaró que “Donald Trump no es la causa sino el efecto”. Se trata –dijo para redondear la idea– de una típica reacción del cansancio ciudadano a la frustrante clase política. Por eso, acabando su invocación, Obama ha invitado al pueblo norteamericano a votar en las elecciones parlamentarias de noviembre próximo, convirtiéndolas en un plebiscito contra Donald Trump.

El desafío es audaz, sin duda, y pareciera políticamente aconsejable en las actuales circunstancias. Obama advierte que Trump es un peligro para la democracia. Veremos qué pasa.

Guardando las distancias y las proporciones, algo semejante, pero al revés, viene sucediendo en el Perú: el fujimorismo, sin ser gobierno,  está desafiando a nuestra aún frágil democracia. En efecto, ante el planteamiento del presidente Vizcarra para que sea la ciudadanía la que decida, con su voto, los alcances de las reformas políticas y del sistema de justicia, Keiko Fujimori, aliada del APRA para estos menesteres, ha empezado a utilizar la típica escopeta de dos cañones: estoy de acuerdo, pero...
Sin embargo, interpretando apropiadamente la indignada opinión nacional, el presidente Vizcarra ha anunciado una cuestión de confianza ante el Congreso para que apruebe los cambios planteados. Para ello, se ha convocado a una legislatura extraordinaria. La cancha, entonces, ha quedado claramente marcada: se aprueban las iniciativas presentadas por el Ejecutivo para someterlas a referéndum, o se produce la crisis total del gabinete de César Villanueva, quien tiene que renunciar conjuntamente con todos sus ministros; pero –y esto es lo sustancial– el presidente Vizcarra se reserva el derecho de disolver el Congreso y convocar a nuevas elecciones parlamentarias. El jaque político está planteado.

Volvamos a Obama. No se trata de atacar el efecto sino la causa: está en discusión el sistema democrático. En el Perú se pretende debilitarlo al extremo de omitir utilizar una de sus herramientas, como la consulta al pueblo cuando las instituciones, como el Congreso, están tan deslegitimadas que no cabe otro mecanismo. No hay que olvidar que nueve de cada diez peruanos desaprueban al actual Parlamento. El rechazo es abrumador.

Así como los norteamericanos quisieran hacer de sus elecciones parlamentarias un plebiscito sobre el gobierno de Trump, los peruanos quisiéramos que se nos consulte, vía referéndum (este sí con todo efecto legal), cómo recomponemos nuestro sistema de justicia y reformamos nuestro régimen político.
Si Trump tiene su sombra, Vizcarra está encargándose de eliminar la suya. 

*Abogado y fundador del Foro Demócratico

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