Edición 2554: Miércoles, 29 de Agosto de 2018

Entre Pedofilia y Feminicidio

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * | ¿Alguien, en las actuales circunstancias, publicaría Lolita?”.

El nuevo milenio se ha inaugurado con estremecedoras revelaciones: la pedofilia en la Iglesia Católica y la violencia contra las mujeres.

A propósito del reciente informe de la Fiscalía de Pensilvania, en Estados Unidos, se ha conocido de los sistemáticos abusos sexuales de sacerdotes contra niños y adolescentes, que han seguido escandalizando al mundo. Se habla de miles de criaturas abusadas durante varias décadas y de otros miles de millones de dólares pagados por la Curia Romana para que dicha atrocidad no se conozca.

Era un secreto a voces que ya no se ha podido callar. Resulta sublevante que los pastores de Dios, llamados a cumplir el mandato divino de hacer el bien, se hayan convertido en la encarnación luciferina de hacer el mal. Y lo más grave es que el propio Vaticano se haya encargado deliberadamente de ocultar la verdad. El Papa Francisco, por enésima vez, ha perdido perdón. ¿No será acaso que sea tiempo de erradicar ese antinatural voto de castidad, y permitir que quienes se sientan llamados por Dios, satisfagan también el mandato de su naturaleza humana?

La segunda revelación, y no por ello menos importante, ha sido la creación del movimiento mundial rechazando la violencia y acoso sexual contra las mujeres. Desde el #Me Too (Yo también) hasta el #Ni una Menos, se ha generado un sentimiento de defensa de las mujeres contra la cultura machista, caracterizada por el abuso de posiciones de poder, el acoso sexual y el violento asesinato. En el Perú, la joven que perdió la vida porque un sujeto, al cual no le correspondía sus invitaciones, la roció de gasolina para prenderle fuego, es la más escabrosa representación del fenómeno.

Pero así como la pedofilia podría revertirse con la eliminación del celibato, en el caso del movimiento que reivindica –con razón– la defensa de la mujer, convendría detenernos en considerar el alegato que hizo un selecto grupo de mujeres desde Francia.

Capitaneadas por la célebre actriz Catherine Deneuve, su reflexión fue reivindicar la libertad sexual, es decir, no considerar que el flirteo masculino, aunque torpe e insistente, deba erradicarse ni considerarse delito. La caballerosidad no es una agresión –dicen las féminas francesas– así como tampoco la seducción basada en el placer sea una forma de violencia.

Soy perfectamente consciente que el presente comentario no apunta a convocar unanimidad, pero sí a un momento de repaso reflexivo.

Concluyo con una referencia artística: Lolita, el renombrado libro del genial escritor Vladimir Nabokov, que narra la historia de un hombre obsesionado sexualmente con una niña de doce años, a la cual logra seducir, fue considerado en su momento una obra pornográfica. Pero alguien lo publicó. Y el mundo se hizo de una obra maestra, de una novela de culto, imperecedera.

Pregunto: ¿alguien, en las actuales circunstancias, publicaría <i>Lolita</i>?

*Abogado y fundador del Foro Demócratico

Loading...