Edición 2550: Jueves, 2 de Agosto de 2018

La Crueldad del Siglo XXI

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * |“Criaturas recién nacidas, o de meses o años, han sido arranchadas de los brazos de sus madres”.

La crueldad es definida como el placer obtenido por el sufrimiento de otros.

La humanidad, a lo largo de su vasta historia, está llena de actos crueles, que han ocasionado innecesario dolor. Para no ir tan lejos, el pasado siglo XX tiene en el denominado holocausto un fenómeno de barbarie que lo caracteriza. Se trata del episodio ejecutado durante el nazismo alemán con ocasión de la Segunda Guerra Mundial, destinado a lograr la extinción de la raza judía, en búsqueda de la llamada “solución final”: millones de judíos, sin distinción de edad ni género, solo por el hecho de serlo, fueron exterminados en las cámaras de gas construidas especialmente para ello.
Pues bien, en lo que va del siglo XXI, pareciera que se está adelantando una respuesta: la política de “tolerancia cero” que en el ámbito migratorio está llevando a cabo Donald Trump en los Estados Unidos, como consecuencia de la cual miles de niños han sido separados de sus padres por haber ingresado irregularmente a territorio norteamericano. Criaturas recién nacidas, o de meses o pocos años de edad, han sido literalmente arranchadas de los brazos de sus madres porque a Trump se le ocurrió ordenarlo.

Una vez ejecutada la medida y después de una unánime repulsa mundial contra ella, el gobierno de Trump ha decidido dar marcha atrás dejándola sin efecto y disponiendo que las familias vuelvan a juntarse. Pero el drama –y ahí está la esencia de la crueldad– es que como al momento de separar a los niños de sus familias no se adoptó, en la mayoría de los casos, ninguna medida que pudiese identificar a unos y otros, ahora no es posible volver a reunirlas debido a que no se tienen los datos que permitan hacerlo. No se tomaron huellas dactilares ni pruebas de ADN ni de los padres ni de los hijos, de manera de asegurar una eventual reunión de ambos, como la que hoy en día se pretende.

Ahora bien, la distinción entre el holocausto y la política migratoria de Trump es que el primer fenómeno lo conocimos tiempo después de suceder, como un hecho consumado de la historia. Fue a la caída de Hitler que el mundo descubrió la magnitud del genocidio. Claro, no existía la globalización ni la información en línea, los sucesos no se conocían en tiempo real; a diferencia de Trump y su política, que la conocemos desde que empieza a suceder y ante la cual es posible reaccionar censurándola, como ha ocurrido en este caso, porque no existe un Joseph Goebbels capaz de hacernos creer lo contrario.

*Abogado y fundador del Foro Demócratico

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