Edición 2546: Jueves, 5 de Julio de 2018

Dos Monumentos Contra la Constitución

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * | “Construidos por el APRA en dos trancazos. ¿Qué diría Víctor Raúl Haya de la Torre si viviera?”.

El Apra ha construido recientemente dos monumentos contra la Constitución. ¿Qué diría Víctor Raúl Haya de la Torre si viviera?  

Veamos: para contrapesar al Legislativo en su iniciativa de interpelar y censurar ministros, la Constitución introdujo la facultad para que el presidente de la República pudiese disolver al Congreso si es que se le denegaba el pedido de confianza a dos Gabinetes ministeriales. La idea, precisamente, era evitar el abuso de un Poder frente al otro, de manera de mantener un equilibrio entre ambos y, al mismo tiempo, no repetir la historia en la que un Parlamento avasallara a un Gobierno mediante la sucesiva censura de ministros, como ocurrió durante el primer gobierno de Fernando Belaunde, que terminó en un golpe de Estado.

Pues bien, tan luego el actual Congreso denegase la cuestión de confianza que presentara Fernando Zavala, en representación del Consejo de Ministros que presidía, el Apra, con el apoyo del fujimorismo, modificó la Constitución, por la vía de un cambio en el reglamento interno del Legislativo, para establecer que no procede plantearse una cuestión de confianza cuando está destinada a promover, interrumpir o impedir la aprobación de una norma o procedimiento legislativo, o cuando se ejerce control político. Dicho en síntesis, agrega condicionamientos y requisitos que simplemente la Constitución no contempla. Este es el primer monumento.

El segundo monumento acaba de construirse. El Apra, nuevamente, con el apoyo del fujimorismo, ha aprobado en el Congreso una ley por la cual se prohíbe al sector público contratar publicidad en medios de comunicación privados. Lo hace bajo el título de regulación, ahí donde solo existe una inequívoca prohibición, la cual de incumplirse da lugar a que se configure el delito de malversación.

A propósito de esta nueva norma, se han suscitado diversos comentarios y no menos reacciones, todas en la línea de entender que se trata de una ley manifiestamente inconstitucional. Lesiona el derecho de la ciudadanía a estar y mantenerse informada; vulnera la obligación del Estado a hacerlo, y afecta el principio de libre contratación, esencial a la economía social de mercado constitucionalmente consagrada.  

Termino diciendo que es difícil ser ventrílocuo de alguien que ya no está entre nosotros, pero de lo que sí no debe caber duda alguna es que por la trayectoria política de Haya de la Torre, él renegaría de ambas infelices iniciativas y no hubiese puesto un solo ladrillo en los monumentos construidos.    

*Abogado y fundador del Foro Demócratico 

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