Edición 2544: Jueves, 21 de Junio de 2018

Censura Ciudadana

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * | “El Congreso lidera la desaprobación ciudadana. Se trata de una especie de autismo tribal”.

Algo insólito está sucediendo en el país. El Congreso está liderando la desaprobación ciudadana: ocho de cada diez peruanos, el 80%, no está de acuerdo con la conducta parlamentaria. Ni el Poder Judicial, usualmente el que tenía mayor disconformidad, lo supera.

Y esto, como es obvio, no es obra del azar ni de la casualidad; mucho menos de un complot de los medios de comunicación o de una extraña alianza desestabilizadora. Tiene una explicación en las decisiones que sucesivamente ha venido adoptando este Parlamento desde que se instaló en el año 2016.

Que Keiko Fujimori, quien había sido derrotada en las urnas, proclamara que con su mayoría absoluta en el Legislativo iba a ejecutar su programa de gobierno, fue la primera clarinada del propósito con el que se ha venido conduciendo: interpelaciones y censuras ministeriales, pedidos de renuncia, retiro de confianza al Gabinete, solicitud de vacancia presidencial y, por último, exigencia para que Kuczynski se retire, todo antes de cumplirse el segundo año de su mandato, son, entre otras muchas, las decisiones que han ido dibujando la fisonomía de un Congreso abusivo, que vulnera el equilibrio institucional. Esto sin considerar el reciente espectáculo en el que el Legislativo fue utilizado para un deplorable ajuste de cuentas entre los hermanos Fujimori. Todo, por cierto, envuelto en el vacuo discurso de la lucha contra la corrupción que no lo creen ni los mismos congresistas.

Pues bien, allí están los resultados. Pero lo más preocupante es que este clamoroso desprestigio parlamentario, como resultado del maridaje ocurrido para que el presidente Vizcarra asumiera el cargo, ha contagiado al mismo Gobierno. El nivel de desaprobación del Ejecutivo se ha duplicado en apenas un mes, es decir, ahora más peruanos están disconformes con el desempeño de Vizcarra.

Este fenómeno tiene un nombre: endogamia. Esto significa que lo que hace uno (el Congreso para el caso) contagia al otro (el gobierno de Vizcarra). Se trata de una práctica de aislamiento; una especie de autismo tribal.

Este caso es representativo: el Congreso decide que la Contraloría no audite sus cuentas (ya se conoce el despilfarro presupuestal que viene realizando), y el presidente Vizcarra presta Palacio de Gobierno para que se promulgue dicha ley, acreditándose el entendimiento que suscita la inmediata desaprobación ciudadana.

Si el Congreso no toma nota del acelerado proceso de deslegitimación en el que está involucrado, y si el presidente Vizcarra no asume que no está en un gobierno de transición (le quedan más de tres años para concluir su período), las consecuencias que se avizoran pudieran resultar impredecibles. Y allí están las calles calentándose.

*Abogado y fundador del Foro Demócratico

Loading...