Edición 2542: Jueves, 7 de Junio de 2018

Nueve Ceros a la Derecha

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * | “Dicho en síntesis, un sol de oro se convirtió en mil millones: 1 + 000,000,000”.

Han pasado poco más de tres décadas desde que el Perú le puso nueve ceros a su moneda, o, lo que es lo mismo, todos los peruanos perdimos el valor de nuestro patrimonio y el del país en esos mismos nueve ceros.

Así como recientemente se ha estado comentando sobre el fenómeno de la violencia en el país, creo que no hay que olvidar la anotada experiencia.

El año 1985, un joven líder, bien hablado y lleno de energía, recién cumplidos los treinta y cinco años de edad, llegó a la presidencia de la República. Su triunfo electoral en la primera vuelta fue tan abrumador, aunque no logró la mitad más uno de los votos exigidos, que quien tenía que competir con él en la segunda ronda, declinó participar en ella. Alan García, entonces, fue proclamado el presidente más joven de nuestra historia.

Nuestra moneda de curso legal en el país en ese entonces, que venía desde el siglo XIX, era el sol de oro. Pues bien, a esa moneda, en un lustro (1985-1990), se le puso nueve ceros a la derecha o, dicho de otra manera, perdió su valor la misma cantidad de veces.

Me explico: el sol, al poco tiempo de iniciado el gobierno de García, ganó –es un decir–  tres ceros a la derecha; o sea que mil soles se convirtieron en un inti, la nueva moneda nacional. Como en aquella época se creía que la voluntad hacía las cosas, o sea, que lo que se decía se convertía en realidad, ésta –la realidad, como siempre– se encargó de desmentirlo.

A los anotados tres ceros, de repente, se sumaron –es otro decir- seis ceros más, de manera que un inti se convirtió en un inti millón. Dicho en síntesis, un sol de oro se convirtió en mil millones: 1 + 000, 000,000.

Nuestra actual moneda (nuevo sol, ahora solo sol) representa exactamente eso: un sol (antiguo) y nueve ceros a la derecha. El equivalente hoy en día a un pasaje en micro.

Cuento esta historia porque conversando con algunos jóvenes, quienes no entendían qué había pasado en el país en esa época, lo comprendieron  a cabalidad con este simple relato de números. Claro, se dieron cuenta de que no solo se trató de cambiar de nombre a la moneda ni de agregar ceros a la derecha, sino de la pérdida de valor que eso representó para todo efecto. Por cierto, descubrieron, también, que la voluntad no hace las cosas.

* Abogado y fundador del Foro Demócratico

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