Edición 2540: Jueves, 24 de Mayo de 2018

Trastorno Político

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * |

Trastorno es una anormalidad, un desorden. Eso es lo que está ocurriendo en nuestra escena política: una patología.

Ha pasado desapercibido, pero en el Congreso se ha investido con un amplio voto de confianza al gabinete ministerial presidido por César Villanueva. Uno de los principales promotores, ha sido el fujimorismo en la versión de Keiko Fujimori. Se trata de un fenómeno sorprendente. Es probable que obedezca al cansancio que tenía el país por tantos enfrentamientos estériles.

Podría decirse que todo el panorama de la política criolla, generalmente banal por cierto, ha cambiado radicalmente; mejor dicho, se ha invertido.

Recordemos: en las elecciones del 2016 el pueblo eligió para gobernar al movimiento Peruanos por el Kambio (PPK). Ahora, dicha bancada en el parlamento pareciera que no es la oficialista, o está tan desorientada que, hasta el momento, no sabe bien si lo es o no. A tenor de lo que vienen manifestando la propia lideresa del fujimorismo y sus voceros acerca del presidente Vizcarra, la nueva bancada del Gobierno en el Congreso pareciera la de Keiko Fujimori, quien perdió en las urnas.

Todo exactamente al revés, pero además –y esto es lo fundamental- desconociendo el mandato popular. Ironías que solo se presentan en momentos de aparente tranquilidad, pero que encubren una gran confusión, que es nuestra actual característica en el ámbito político.

Es verdad que el incesante acoso del Legislativo al Gobierno y la falta de una apropiada respuesta política de PPK, enrarecieron el ambiente. Surgió, entonces, la exigencia de sosiego, la cual se ha logrado con la sucesión constitucional de quien fuera el primer vicepresidente, Martín Vizcarra.
Sin embargo, como todo fenómeno patológico, dicho proceso va demostrando su génesis y sus síntomas. Dicho de otra manera, puede sostenerse que la caída de Kuczynski, quien finalmente se vio obligado a renunciar por las circunstancias que él mismo propició, fue el resultado de una combinación anormal de varios factores que, ahora, van configurando el nuevo régimen político: el fujimorismo en la versión de Keiko Fujimori es el sostén del gobierno de Martín Vizcarra, quien fuera integrante de la formula de PPK en las elecciones en las que aquella fuera derrotada. Si esto no es anormal, díganme qué lo es.

Y, ojo, seamos claros: este entendimiento entre el fujimorismo de Keiko Fujimori y el gobierno de Vizcarra-Villanueva no está forjado en función de “los altos intereses de la patria”; es simple trastorno político. 

*Abogado y fundador del Foro Demócratico

Loading...